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Objetivos
La
Campaña del “Día del Seminario” no es cuestión de un solo
día, aunque en esa jornada se intensifiquen las actividades. Una Campaña
pretende crear un clima y un ambiente a favor de una causa, fundamentar
las motivaciones y ofrecer recursos para difundir el mensaje de la
Campaña. La Conferencia Episcopal Española desea que todos los católicos
apoyen al Seminario Diocesano, como la institución que cada Diócesis tiene
para formar a los presbíteros diocesanos que la han de servir. Por eso es
una campaña eclesial que hay que cuidar y desarrollar pastoralmente con
esmero. Sus principales objetivos son éstos:
1.-
Acercar el Seminario Diocesano (Mayor y Menor o Pre-Seminario) a
toda la Diócesis, de modo que se conozca más y se le tenga más
afecto.
2.-
Sensibilizar a la sociedad en general y particularmente a la comunidad
cristiana sobre la necesidad de la vocación sacerdotal y el
servicio que prestan los sacerdotes.
3.-
Motivar a los sacerdotes y demás responsables de pastoral, catequistas,
etc., para que descubran jóvenes y niños que pueden ser candidatos al
sacerdocio y les animen y preparen para ir al Seminario.
4.-
Potenciar en toda la comunidad cristiana la oración por las
vocaciones sacerdotales, como el Señor nos mandó, y enseñar a los
niños y jóvenes a orar, como condición y clima necesario para poder
escuchar la llamada de Jesucristo a su seguimietno.
5.-
Apoyo económico al Seminario, para que tenga medios suficientes y
pueda ofrecer a los futuros sacerdotes una buena preparación. Y para que
ninguna familia deje de enviar un hijo al Seminario por problema de
dinero.
El
Lema: "Señor, ¿qué quieres que haga?
1. EL DIÁLOGO CON JESUCRISTO
a) Esta frase, tomada de Hch 22,10, es
dicha por Saulo a Jesús, que se le ha aparecido en el camino de Damasco.
Tras el fogonazo inesperado de luz, hay un diálogo entre Jesús y
Saulo:
— Saulo, Saulo, ¿por qué
me persigues? — ¿Quién eres, Señor? — Yo soy
Jesús Nazareno, a quien tú persigues. — Señor, ¿qué quieres
que haga? — Levántate y vete a Damasco; allí se te dirá lo que está
establecido que has de hacer.
La oración es un verdadero diálogo con
Jesús. Un diálogo personal y transformador. De él surge la iluminación
de la propia vida y el descubrimiento de la misión para la que Dios nos
ha puesto.
b) Al elegir este año como lema una frase
dirigida a Jesucristo directamente, se quiere resaltar la importancia de
hacer entrar a los jóvenes en ese diálogo de la oración. Baste recordar
la insistencia del Papa en la Exhortación Apostólica Novo Millennio Ineunte de hacer
de la oración un objetivo de toda la pastoral. Particularmente en
pastoral vocacional es imprescindible enseñar a orar a los niños y
jóvenes, si han de plantearse cara a cara con Dios su vida. Dios llama
en ese encuentro íntimo: cuando se lee la Palabra de Dios o se practica
la "lectio divina", cuando se participa activa e interiormente en la
celebración de la Eucaristía, cuando se entra a orar en una iglesia ante
el Santísimo, en una vigilia de oración, en una peregrinación, en la
soledad del propio cuarto, o ante la admiración de un paisaje, ante el
impacto de algo doloroso o inexplicable, ante la alegría de una
experiencia gozosa. Tantas formas de oración, vocal, mental, de
recogimiento, Salmos, rezo del Rosario, etc. Toda vocación nace y se
alimenta en un contexto de oración.
c) Es un diálogo personal, con nombre
propio, porque la llamada, los interrogantes y la decisión es personal.
En ella entra en juego la libertad de la persona, que a veces lucha a
brazo partido con Dios, como Jacob o Jeremías. Ahora bien, ese proceso
personal se realiza siempre en un contexto eclesial más o menos
explícto. Gracias a la Iglesia se puede escuchar la voz de Dios, en su
seno se ora, a ella remite Jesucristo para el discernimiento y
orientación, como ocurre en el caso de Pablo, que es remitido a
Ananías.
2.
DISPONIBILIDAD PARA LA VOLUNTAD DE DIOS
a)
¿Qué
quieres?
El verdadero planteamiento vocacional no es
preguntarse qué quiero hacer yo de mi vida, porque no se puede plantear
la vocación prioritariamente como "opción", por más que la cultura de la
libertad nos oriente por ahí. En la teología y en la pastoral de la
vocación hay que dar prioridad a la "elección" divina. En definitiva es
la primacía de la gracia, de la que también habla el Papa en la Novo Millennio Ineunte. La
pregunta no es: ¿Qué quiero hacer yo de mi vida? sino ¿Qué quiere Dios
de mí? ¿Para qué me ha elegido? Sabemos que el cumplimiento de la
voluntad de Dios coincide con la felicidad del hombre. La pastoral
vocacional deberá ayudar al niño y al joven a situarse en esa actitud,
que no es fácil, porque es la actitud de la conversión.
b) Señor
Este título que los primeros cristianos
daban a Jesucristo significa el reconocimiento de su soberanía sobre el
mundo: el Siervo humillado que ha sido exaltado (Cf. Flp 2,11). Puesto
en boca de Saulo o de un joven de hoy, es reconocer a Cristo como el
único Señor de la vida y de la historia, por encima de los ídolos que se
le pueden ofrecer, por encima del propio yo y los propios proyectos. En
definitiva es la clave del primer mandamiento: amar a Dios sobre todas
las cosas, con todo el corazón, con toda la mente, con toda el
alma.
El Cartel
Es un montaje de dos fotos reales del encuentro de jóvenes con el
Papa en Toronto en Julio 2002.
a) En primer plano un joven
peregrino:
— Un estudiante universitario, como son
un buen número de los que se plantean la vocación y acceden actualmente
a los Seminarios.
— Sin otra cosa que lo estrictamente
imprescindible: ni siquiera mochila en ese momento; eso sí, botas
para caminar y la cruz al pecho. Una pulsera de cuerda, como tantos
jóvenes de hoy, porque los llamados son jóvenes de hoy. Por asiento, la
hierba del Parque Downsview de Toronto. Hay textos del Evangelio que se
evocan fácilmente: "No llevéis bolsa ni alforja…" (Lc 10,4); "les mandó
sentarse sobre la hierba" (Mt 14,19).
— Cansado, pero recogido e
interiorizando, (ver ojos cerrados, manos recogidas) escuchando
en ese momento la palabra de Dios o la voz del Papa. o alguno de los
testimonios de compromiso cristiano, o una oración. Puede estar
diciendo: "¿Señor, qué quieres que haga?". De hecho no son
pocas las vocaciones que surgen de estos encuentros con el Papa y
de otras peregrinaciones.
b) El fondo es la multitud de jóvenes en
torno al estrado del Papa:
— La vocación es personal (primer
plano del chico), pero se plantea y se decide en contexto eclesial.
Dios se quiere servir de mediaciones humanas y eclesiales: el ambiente
creado en torno a una peregrinación, la preparación previa, el grupo de
reflexión, el apoyo y la continuidad posterior, el compromiso asumido en
la parroquia, en la acción social a favor de los demás, el
acompañamiento de un sacerdote, los sacramentos, la palabra del Papa o
la de un amigo, el respaldo de la familia cristiana, el saber que no
estás solo, sino que muchos piensan como tú, aunque otros no te
entiendan…
— El estrado tiene como trasfondo una
gran cruz amarilla que se levanta como abrazando una estructura que
quería representar los rascacielos de las grandes ciudades
(concretamente de Toronto), incluso con evocación posible a las torres
destruidas de Nueva York por el atentado terrorista del 11 de
Septiembre. Aquí se puede ver la misión: estamos llamados a anunciar
a Jesucristo en la cultura y sociedad moderna, en este nuevo milenio
recién inaugurado, en un mundo conflictivo, violento e injusto, pero
llamado a convertirse en Reino de Dios por la eficacia de la cruz y
resurrección de Jesucristo. Este Evangelio ha de ser testimoniado por
todos los jóvenes que deben ser "sal de la tierra y luz del mundo", cada
cual con su vocación. La vocación sacerdotal impulsa las demás
vocaciones cristianas.
— La multitud colorista de
jóvenes de todas las naciones, con diversas banderas, símbolo de la
Iglesia en su "catolicidad" y del mundo al que está destinado el
Evangelio |