VIGILIA DE LA LUZ

 

(El Cirio Pascual debe estar colocado en el centro, y en un lugar destacado la imagen de María. Reunida la asamblea, los confirmandos, los padrinos y sus padres, un catequista, a modo de monición, lee esta lectura de los Hechos de los Apóstoles. Mientras se canta éste u otro canto, entra el sacerdote revestido)

 

"Entonces los apóstoles se volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado. Llegados a casa subieron a la sala, donde se alojaban: Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo. Santiago el de Alfeo, Simón el Celotes y Judas el de Santiago. Todos ellos se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús, y con sus hermanos".

 

 

1. CANTO DE ENTRADA

 

"Contemplaré tu vida en mí. Contemplaré, Señor, tu amor"

 

 

2. MONICIÓN (un catequista)

 

Nos hemos reunido esta noche, queridos hermanos, para orar, como hacían los apóstoles, mientras esperamos la venida del Espíritu Santo. Después de una larga preparación vais a recibir, Dios mediante, el Sacramento de la Confirmación que os hará testigos valientes de Cristo Resucitado.

 

A vosotros, padres y padrinos, os damos las gracias por estar esta noche aquí orando con nosotros. Son grandes los sacrificios que habéis hecho para acompañarnos, pero Dios que es Grande y Bondadoso os recompensará.

 

 

3. SALUDO DEL SACERDOTE

 

La Paz de Cristo, el Amor de Dios nuestro Padre, y la comunión del Espíritu Santo estén con todos vosotros.

Comencemos nuestra oración reconociendo la grandeza de Dios y pidiendo que envíe su Espíritu renovador: "OH SEÑOR, ENVÍA TU ESPÍRITU, QUE RENUEVE LA FAZ DE LA TIERRA".

 

 

4. INVOCACIONES

 

Lector 1. Tú, que al comienzo de los tiempos creaste el cielo y la tierra y al llegar la etapa final de la historia quisiste que Cristo fuera Cabeza de toda la creación; por tu Espíritu, renueva la faz de la tierra y conduce a los hombres a la salvación. OH SEÑOR...

 

Lector 2. Tú, que soplaste el aliento de vida en el rostro de Adán; envía tu Espíritu a la Iglesia para que, vivificada y rejuvenecida, comunique tu vida a los hombres. OH SEÑOR...

 

Lector 3. Tú que iluminas a todos los hombres con la luz de tu Espíritu y disipas las tinieblas de nuestro mundo; haz que el odio se convierta en amor, el sufrimiento en gozo y la guerra en paz. OH SEÑOR, ENVÍA TU ESPÍRITU...

 

Sacerdote:   Dios Padre Bueno, tenga misericordia de nosotros...

 

Oremos: 

Oh Dios, que por el misterio de Pentecostés,

santificas a tu Iglesia extendida por todas las naciones,

derrama los dones de tu Espíritu sobre toda la humanidad

y no dejes de realizar hoy,

en el corazón de estos jóvenes que van a confirmarse,

aquellas mismas maravillas que obraste

en los comienzos de la predicación evangélica. 

Por N.S.JXto.

 

 

5.  LECTURA DEL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES (2,1-8):

 

            Al llegar el día de Pentecostés estaban allí todos reunidos en el mismo lugar, De repente un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería.

Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados. porque cada uno los oía hablar en su propio idioma. Enormemente sorprendidos preguntaban: ¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno los oímos hablar en nuestra lengua nativa?

 

HOMILÍA

 

6.  INVOCACIÓN AL ESPÍRITU:

 

Ven, Espíritu divino,

manda tu luz desde el cielo,

Padre amoroso del pobre;

don, en tus dones espléndido

luz que penetra las almas;

fuente del mayor consuelo.

 

Ven, dulce huésped del alma,

descanso de nuestro esfuerzo,

tregua en el duro trabajo,

brisa en las horas de fuego,

gozo que enjuga las lágrimas

y reconforta en los duelos.


Entra hasta el fondo del alma,

divina luz, y enriquécenos.

Mira el vacío del hombre

si tú le faltas por dentro;

mira el poder del pecado

cuando no envías tu aliento.

 

Riega la tierra en sequía

sana el corazón enfermo,

lava las manchas,

infunde calor de vida en el hielo,

doma el espíritu indómito,

guía al que tuerce el sendero.

 

Reparte tus siete dones

según la fe de tus siervos.

Por tu bondad y tu gracia

dale al esfuerzo su mérito;

salva al que busca salvarse

y danos tu gozo eterno.

 

 

7. LETANÍA DE LOS SANTOS:

(Se deben nombrar los santos de los confirmandos, sin repetirlos)

 

Vamos a pedir ahora por estos jóvenes que se van a confirmar. En primer lugar invocaremos a los santos del cielo para que los protejan, y después rezaremos nosotros por ellos. A las invocaciones de los santos respondemos cantando: RUEGA POR NOSOTROS. Y a nuestras peticiones respondemos cantando: LÍBRANOS, SEÑOR.

 

SEÑOR, TEN PIEDAD.

CRISTO, TEN PIEDAD.

SEÑOR, TEN PIEDAD.

SANTA MARÍA MADRE DE DIOS

SAN MIGUEL

SANTOS ÁNGELES DE DIOS

SAN JUAN BAUTISTA

SAN JOSÉ

SANTOS PEDRO Y PABLO

SAN JOAQUÍN

SANTA ANA

SAN JOSUÉ

SAN LUIS

SAN ANTONIO

SAN IGNACIO

SAN FRANCISCO DE ASÍS

SAN FRANCISCO JAVIER

 

 

SANTA TERESA DE JESÚS

SANTA ELENA

SANTA EVA

SANTA ISABEL

SANTA LILIANA

SAN JULIÁN

SAN RUBÉN

SAN CRISTÓBAL

SANTA ZAIDA

SAN RAÚL

SANTA VERÓNICA

SANTA SONIA

SANTA IRENE

SAN ALBERTO

SANTA LIDIA

SAN DIEGO

SAN ERNESTO


Muéstrate propicio, LÍBRANOS, SEÑOR

De todo mal

De todo pecado

De la muerte eterna

Por tu encarnación

Por tu muerte y resurrección

Por el envío del Espíritu Santo

 


8. CANTO:  Veni Creator Spiritus

 

(Mientras se canta el "Veni Creator" de Taizé, cada uno de los confirmandos se acerca al Cirio Pascual y enciende su velita)

 

 

9. ORACIÓN DEL PADRENUESTRO

 

Un día, cuando erais pequeños vuestros padres pidieron el sacramento del Bautismo para vosotros, con la promesa de que os educarían en la fe de la Iglesia. Ahora vosotros, que ya sois adultos, queréis libremente personalizar esa fe de forma pública y solemne a través del Sacramento de la Confirmación.

 

Vamos a recordar aquel día de vuestro bautismo en que fuisteis hechos hijos de Dios, aquel día en que vuestros padres, con una vela en la mano, rezaron por vosotros la oración de los hijos, la oración del Padre Bueno. Todos juntos rezamos el Padrenuestro...

 

10. BENDICIÓN FINAL:  El Señor esté con vosotros