Encuentro Popular de Madrid

Catedral de Almudena
Madrid, 8 junio 2026

Hermanos y hermanas, os agradezco vuestra alegría y fervor, hoy que os unís al homenaje a nuestra Señora de la Almudena, madre y protectora de esta archidiócesis, durante el cual pondré a sus pies la rosa de oro, símbolo del filial amor del papa a la Virgen María. Son numerosas las generaciones de madrileños que, a lo largo de los siglos, han venerado esta imagen de Santa María que lleva a su Hijo divino en brazos y nos lo presenta.

Cuenta la tradición que, en tiempos difíciles para la comunidad cristiana, para proteger la talla de la Virgen la escondieron en un recinto de la muralla de la ciudadela, donde permaneció oculta durante mucho tiempo. En concreto, hasta que, tras el derrumbe de una parte de los muros, la talla fue hallada intacta.

Esta milenaria devoción mariana, tan sentida por todos vosotros, es un signo de las raíces cristianas que os caracterizan y os dan vida. También lo es de la gran esperanza que continúa animándoos para seguir adelante. De hecho, fue a través de una muralla demolida como se produjo el reencuentro de la madre con su pueblo.

Este hecho es providencial, porque señala el camino que Jesús, a través de su madre santísima, nos invita a recorrer. En un primer momento, una muralla que cae provoca ruido, caos y desorden. En un segundo momento, dicho derrumbe abre espacios, restaura posibilidades e impulsa restablecimientos.

En nuestras sociedades actuales, hoy siguen existiendo aún muchas murallas que no protegen, sino que dividen, alejan y aíslan. Sobre todo, cuando pensamos que derribarlas supone tener que enfrentar lo que no nos gusta, y preferimos la comodidad de sólo apuntalarlas, o incluso ignorarlas.

Nuestra Señora de la Almudena, con su presencia y protección, nos recuerda que, para edificar algo nuevo, hermoso y duradero, hay que estar dispuestos a destruir los muros. ¿Por qué? Porque para reemprender la ruta son necesarios espacios que permitan vislumbrar el horizonte.

Persuadidos de que el Señor camina con su pueblo, escucha sus temores y acoge con solicitud todos sus esfuerzos de bien, os exhorto a no desfallecer en vuestro testimonio de fe. Os invito a contemplar el designio de amor del Padre, que es un designio de caridad (para uniros como una única familia de hermanos y hermanas) y de esperanza (para sosteneros en nuestra acción en el mundo).

Con el ejemplo y la intercesión de Santa María la Real de la Almudena, la virgen del Magníficat que sigue proclamando la grandeza del Señor y exultando en Dios su salvador, que él custodie y fortalezca vuestro amor a Jesús y a la Iglesia, de modo que podáis ser constructores de vínculos que restauren el lenguaje universal de la comunión, el amor fraterno y la concordia.

Haciendo mías algunas palabras del himno a ella dedicado, os encomiendo al potente auxilio de su maternal amor. ¡Dios os bendiga!

León XIV

 Act: 08/06/26    @viaje a españa       E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A