Vuelo Metz-Roma

Avión Papal
Europa Central, 28 septiembre 2026

Buenas noches a todos, y gracias por el trabajo realizado. Creo que han estado muy ocupados estos últimos 4 días y, en cierto modo, la agenda ha sido muy intensa.

Agradezco nuevamente su compromiso y aprovecho esta oportunidad para agradecer a todos aquellos que trabajan tras bambalinas, que no reciben los aplausos que recibe el papa a su paso, pero que han contribuido enormemente a la organización de este viaje, tanto dentro de la Santa Sede como en Francia. Pienso en las autoridades francesas, así como muchos laicos que trabajaron en la organización de las diversas actividades. Por lo tanto, quisiera expresar mi sincero agradecimiento a todos y cada uno de ellos.

Estos 4 días estuvieron literalmente repletos de bendiciones, y casi de milagros, diría yo. Especialmente durante nuestra estancia en Lourdes, donde acompañamos a tantas personas enfermas y sufrientes, y donde pudimos ver cómo la gracia de la presencia de Dios, manifestándose de muchas maneras, toca los corazones de las personas, transforma sus vidas y, para usar una expresión que mencioné allí, devuelve la dignidad a los enfermos, a los ancianos y a aquellos que, en ciertos sectores de la sociedad, son marginados.

Durante esos 4 días hubo muchas señales, muchas manifestaciones y muchos símbolos. Personalmente, me sentí realmente afortunado de haber tenido el privilegio de ir a Francia para animar a unos jóvenes que claramente buscan algo. Esto quedó patente en el estadio aquella noche en la que se congregaron 80.000 jóvenes de toda Francia. Su entusiasmo, su alegría, y la sensación de esperanza que transmitían, es algo que ellos mismos recibieron y que podrán compartir con los demás.

Entre las muchas cosas que celebramos y vivimos durante estos 4 días, diría que estos fueron algunos de los momentos más destacados, sin excluir otros, pero estos fueron particularmente memorables. Me alegra mucho haberte tenido conmigo en este viaje, y si tienes alguna pregunta.

Pregunta 1: Santo padre, ¿cree que, cuando hay mucho en juego, deben cruzarse los límites en nombre de la primacía de la conciencia? Y si es así, ¿la ha cruzado usted, al condenar la eutanasia en el Palacio del Elíseo?

Según la concepción de la Iglesia, sobre la separación entre Iglesia y política, las líneas no se han traspasado. Le invito a leer Magnifica Humanitas, donde explico que, cuando la Iglesia habla de la defensa de la vida, o cuando aborda cuestiones de doctrina social, no entra en la esfera política, sino que aplica el evangelio a la vida de las personas.

Algunos políticos dirán que "la religión solo debe existir en el ámbito privado". Otros dirán que "cada uno haga lo que quiera en su vida privada, pero que se mantengan al margen del estado". Como se ve, cada uno tiene su opinión. Dicho esto, yo he viajado a Francia para predicar el evangelio, para reafirmar lo que Jesucristo dice cuando declara: "Yo soy el camino, la verdad y la vida". Es decir, para proclamar la verdad que Jesús nos ofrece.

La defensa de la vida es un principio que la Iglesia enseña y en el que cree profundamente. Si Francia quiere aprobar una ley, dando luz verde a las cuestiones relativas a una muerte asistida, supongo que abrirá un debate social, en el que también intervendrán los católicos franceses. Mi deber, por tanto, como pastor de la Iglesia, es explicar la doctrina social de la Iglesia a esos católicos franceses.

Al venir de un lugar como Lourdes, donde la gente busca algo profundo, y comprende sus vidas, incluso en medio de la enfermedad, o el sufrimiento de todo tipo, este tema de la eutanasia sí tiene importancia. La Iglesia, al igual que Jesús, quiere estar cerca de estas personas, y afirma los valores que la vida misma encierra por sí misma. La eutanasia es un tema vital, y si la política entra en ese tema ha de saber que la Iglesia lo ha hecho siempre y lo seguirá haciendo, en defensa de la vida.

Pregunta 2: Santidad, ¿qué opina sobre el problema de la vivienda, que existe en toda Europa?

La Iglesia busca las soluciones más justas para la sociedad y para las personas, e intenta evitar las situaciones perjudiciales. En el caso que Ud. me propone, yo creo que los vecinos, el barrio, la parroquia, las comunidades y el estado deberían intervenir y preguntarse: ¿Qué falla en el sistema, para que una persona no pueda acceder a un hogar? La Iglesia habla extensamente sobre la inclusión, tratando de despertar en cada persona una mayor humanidad y ser más sensibles al sufrimiento ajeno.

El problema de la vivienda es un fenómeno que está claramente en aumento, y con demasiada frecuencia sólo reaccionamos cuando se desata una crisis. Yo creo que lo que realmente necesitamos hacer es identificar la causa sistémica de este problema, y abordarlo con la mente puesta en los más indefensos.

Pregunta 3: Santidad, ¿cómo se puede dialogar con un estado que ataca, bombardea y amenaza a otro país como Ucrania?

La Iglesia se esfuerza en fomentar la no violencia y la no carrera armamentística. Entre los peligros que hoy enfrenta el mundo, están incluidos los propiciados por ciertos líderes que vuelven a poner sobre la mesa armas nucleares y guerras cada vez más destructivas, especialmente en lo que respecta a la vida humana.

En los últimos 5 años se ha fomentado implacablemente el gasto destinado a la gigantesca industria militar. Unos pocos se están enriqueciendo, gracias a una industria que promueve la guerra. Con esos miles de millones de euros, yo creo que muchos problemas como la vivienda, el desempleo, la asistencia sanitaria, la escolarización, o la integración migratoria, podrían resolverse.

Muchos estados están proponiendo alternativas a la Invasión de Ucrania, pero poniendo en la mesa más armamento y alimentando las tensiones, que incluso podrían conducir al estallido de una nueva guerra. Por su parte, la Santa Sede siempre optará por la no violencia, el diálogo sincero, las negociaciones ante las diferencias naturales.

La Iglesia tiene la responsabilidad de promover los valores fundamentales del evangelio entre sus seguidores, y entre esos valores está la paz. Por ello, está llamada a invitar constantemente a sus líderes, ya sean de Rusia, Ucrania, u otros países, a sentarse a dialogar y encontrar soluciones a los problemas, sin prolongar guerras sin sentido.

Pregunta 4: Santo padre, ¿hasta qué punto teme que la IA pueda suponer riesgos catastróficos para la humanidad? ¿Qué deben hacer las naciones, al respecto?

Yo creo que las preocupaciones expresadas por muchos expertos en IA deben tomarse en serio. Es más, no creo que se trate de noticias falsas, como algunos han afirmado, con el objetivo de generar una guerra de audiencia tecnológica.

Hoy mismo he leído que el director de Nvidia afirma haber encontrado una manera de integrar ciertas "barreras de seguridad" (o límites en la IA), para que no se desvíe de sus unidades específicas (o cause el daño del que todo el mundo habla). Sin embargo, este mismo líder afirma que no debería haber límites impuestos, ni regulaciones gubernamentales, a la IA.

Se trata de un tema, por tanto, que debemos debatir con los representantes de la industria de la IA, asociaciones de usuarios, organismos estatales (tecnológicos, administrativos...) e incluso instituciones culturales, para analizar lo que ya está sucediendo y lo que podría suceder en el futuro. Decir simplemente "oh, eso no sucederá", o decir enfáticamente "oh sí, eso sucederá", supone ignorar o magnificar los potenciales problemas, y no es la forma más responsable de proceder, según mi opinión.

El Vaticano ha establecido ya su propia comisión sobre IA, para coordinar nuestras actividades dentro de la Santa Sede, el uso que hacemos de la IA y sus riesgos y beneficios. Es más, ya hemos recibido numerosas solicitudes de diversos ámbitos y sectores, pidiendo consejo. A todos ellos, lo que les proponemos es investigación seria y reflexión profunda, para encontrar maneras de garantizar que la IA no llegue a un punto irreversible, en el que pueda destruir a la humanidad sin vuelta atrás.

Personalmente, yo soy relativamente optimista, sobre la posibilidad de lograr que la IA no llegue a ese "punto de inflexión". Creo que hay personas seriamente dispuestas a mirar más allá de las cuestiones de poder, o de quién lo alcanzará primero, o de qué sucederá cuando la IA se convierta en una Inteligencia Artificial General. Lo que debemos hacer es abordar responsablemente este tema, y no fingir que no pasa nada.

Pregunta 5: Santidad, ¿cuándo visitará Ud. el otro lado de esta frontera? ¿Cómo encaja Ud. el declive constante de la Iglesia Católica en Alemania, y el sorprendente auge de los partidos extremistas alemanes?

Con toda humildad, diría que sólo llevo unos 15 meses como papa, y que hay muchos lugares que aún no he visitado. Espero visitar Alemania, así como muchos otros lugares, pero aún no tengo un calendario específico salvo la Jornada Mundial de la Juventud en Corea.

Usted mencionó el declive de la Iglesia en Alemania, o la disminución de feligreses. Lo mismo se había dicho sobre Francia, y ¡ahí lo tiene usted! Todas las calles llenas de franceses, con espíritu misionero, con enfoques adecuados, sedientas de Cristo y de la Iglesia. Pues bien, lo mismo que ahora pasa en Francia, también puede ocurrir dentro de muy poco en Alemania. Además, estoy seguro que ya hay en Alemania, sin esperar al futuro, muchísimas personas que desean vivir y celebrar su fe cristiana.

Por otra parte, reconozco los problemas y las causas que han afectado y dañado a la Iglesia Alemana, sobre todo a la Iglesia Protestante, y han afectado a la sociedad de la misma manera. A este respecto, espero seguir trabajando con los líderes de la Iglesia Alemana, y encontrar las formas de reacción.

Sería interesante analizar si existe un vínculo entre el crecimiento de los grupos de extrema derecha y el decaimiento de los grupos eclesiales. Aquí, sobre todo sería útil estudiar cuál es la expresión auténtica del cristianismo que existe en Alemania. Es decir, si lo es la protestante, o la católica, o lo que se ha perjudicando es la propia identidad cristiana.

Lo que yo diría a los alemanes es que se acojan a los valores del evangelio, y traten de ser personas de buena voluntad, y comprendan cómo su compromiso, incluida la participación en los procesos políticos, les permitirá tomar decisiones claras en favor de los principios del evangelio.

León XIV

 Act: 28/09/26    @viaje a francia       E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A