Congreso Mundial de la Misericordia
Colina
del Salvador
Vilna, 7 junio 2026
Queridos hermanos y hermanas en Cristo, me complace saludar a todos los que participan en la sexta edición del Congreso Apostólico Mundial sobre la Misericordia, tan anhelado por mi venerable predecesor Juan Pablo II.
En esta ocasión, quisiera extender un saludo especial al arzobispo Grusas, que ofrece su diócesis de Vilna a tantos peregrinos de la misericordia de todo el mundo. También extiendo un saludo al señor Nauseda, presidente de la República de Lituania, y al patriarca Bartolomé I de Constantinopla, quien tan amablemente ha aceptado estar presente en Vilna.
San Agustín escribe en sus Confesiones que su única esperanza reside en la inmensa misericordia de Dios (Ibid, X, 40). En efecto, es fuente de gran alegría y verdadera esperanza experimentar la misericordia de Dios hacia cada uno de nosotros y lo beneficioso que es renovar nuestra confianza en ella.
El mundo actual, con sus numerosos temores, ansiedades, tensiones y guerras, presenta una necesidad cada vez más urgente de paz en los corazones de las personas y de los pueblos. En medio del torbellino de violencia que envenena las relaciones y destruye vidas, la misericordia de Dios nos invita a entrar en nuestros corazones con su asombroso poder renovador. Es esta misericordia la que puede transformar nuestras vidas, abriendo el camino al amor y al perdón como rasgos distintivos del rostro de Dios manifestado a través de nosotros.
Queridos amigos, Dios nunca se cansa de mostrar su misericordia. Su amor, como dice el salmista (Sal 136), perdura para siempre, y ¡cuánto clama nuestro mundo por misericordia en todos los ámbitos!
La paz que tanto anhelamos no puede alcanzarse sin la misericordia de Dios. Por tanto, unamos nuestra confianza en la infinita misericordia de Dios con nuestro compromiso personal de construir una sociedad más acogedora y misericordiosa, comenzando por nuestras familias.
Espero que vivan intensamente estos días en Vilna, para que puedan llevar a sus comunidades la riqueza de todo lo que han experimentado en este encuentro internacional. De todo corazón, les imparto la bendición apostólica del Dios misericordioso a cada uno de ustedes y a sus familias.
León XIV
Act:
07/06/26
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