A la I Jornada Juvenil Africana

Campus de Achimota
Acra, 7 septiembre 2026

Queridos jóvenes, me alegra poder unirme a ustedes en esta gozosa ocasión de la I Jornada de la Juventud del África Occidental.

Me complace esta hermosa iniciativa de las conferencias episcopales de sus países, que han puesto a los jóvenes en el centro de sus prioridades pastorales. Estoy convencido de que estos momentos fuertes vividos juntos los ayudarán a crecer en la fe y a enriquecerse cada vez más profundamente con valores como el encuentro y la apertura hacia los demás.

En un tiempo en el que tantas crisis parecen oscurecer su horizonte, deseo animarles a seguir adelante sin perder la esperanza. Sé cuánto pueden pesar sobre sus hombros la duda, la incertidumbre y la inseguridad, llegando incluso a trastornar sus proyectos para el futuro.

Sin embargo, ustedes no son una juventud sacrificada, como muchos pueden pensar. En la Iglesia que es familia de Dios, ustedes son el hoy de Dios, el hoy de la Iglesia. Como decía Benedicto XVI, «ustedes son ricos de cualidades, de energías, de sueños, de esperanzas, de recursos en abundancia. Su misma edad constituye una gran riqueza, y no sólo para ustedes sino también para los demás, para la Iglesia y para el mundo» (XXV Jornada Mundial de la Juventud, 22-II-2010).

Uno de los desafíos que afrontan es caminar juntos para contribuir a hacer realidad un cambio positivo en sus sociedades. Caminar juntos significa asegurar que nadie sea marginado, aislado, excluido o rechazado. Sean constructores de puentes entre los pueblos, las culturas y las religiones. Debemos comprometernos a vivir como vivió Jesús, nuestro Maestro y Señor, que no excluyó a nadie de su camino. Él reconoció la presencia de Dios en quienes vivían en los márgenes de la sociedad, incluso en aquellos que no pertenecían a su pueblo.

Queridos jóvenes, cuento con ustedes, confío en ustedes y la Iglesia confía en ustedes. Con sus palabras y sus acciones, transmitan un mensaje fuerte a nuestro mundo, atravesado por guerras y conflictos de toda tipo. Sean testigos del amor, de la justicia y de la paz. No sacrifiquen su juventud, tan preciosa, en el altar de los placeres ficticios y de la superficialidad.

En efecto, «nuestras preguntas más profundas no son escuchadas ni encuentran respuesta en el desplazamiento infinito de la pantalla del móvil, que capta la atención dejando la mente fatigada y el corazón vacío. No nos llevan lejos si las mantenemos encerradas en nosotros mismos o en círculos demasiado reducidos. La realización de nuestros deseos auténticos pasa siempre por salir de nosotros mismos» (León XIV, XL Jornada Mundial de la Juventud, 7-X-2025).

Les encomiendo a la Virgen María, reina de la paz, pensando de manera particular en aquellos de sus países que, en ocasiones, afrontan crisis complejas. Que ella interceda ante su Hijo Jesucristo, por el desarrollo humano integral de sus queridas naciones. Sobre ustedes, sobre el clero y sobre todos aquellos que trabajan con los jóvenes, invoco una abundancia de gracias divinas. Que el Señor les conserve siempre en su amor.

León XIV

 Act: 07/09/26    @mensajes papales       E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A