Al Congreso Litúrgico de Oregón
Abadía
de Mount Angel
Oregón, 29 junio 2026
Eminencia, cardenal Roche, prefecto del Dicasterio para el Culto Divino, les envío un cordial saludo a ustedes y a todos los reunidos en la Abadía Mount Angel de Oregón, mientras debaten sobre el importante tema de la formación litúrgica del pueblo de Dios.
A la hora de describir la belleza de la profundidad teológica y espiritual de la liturgia, Francisco I enfatizó la necesidad de una formación atenta y continua tanto del clero como de los laicos para revitalizar la vida litúrgica de la Iglesia universal (Desiderio Desideravi, 38). Posteriormente, nos recordó que este tipo de formación «no es una especialización para unos pocos expertos, sino una disposición interior de todo el pueblo de Dios» (Discurso, 8-II-2024).
Por ello, les animo a explorar caminos concretos para la formación litúrgica en todos los niveles del cuerpo de Cristo. Al mismo tiempo, no debemos «excluir la prioridad en la formación de aquellos que, en virtud del Sacramento del Orden, están llamados a ser mistagogos, tomando de la mano a los fieles y acompañándolos en el conocimiento de los santos misterios» (Francisco I, Discurso , 8-II-2024).
Las primeras oportunidades prácticas para la formación litúrgica se presentan en nuestra práctica habitual de reunirnos cada domingo para celebrar la eucaristía. Estas celebraciones se enmarcan en el ritmo anual del año litúrgico, con el misterio pascual como centro.
Por ello, es fundamental que sean profundamente formativas, promoviendo una comprensión cada vez más profunda del arte de celebrar, expresado no sólo por quien celebra la liturgia, sino también por toda la asamblea (Francisco I, Desiderio Desideravi, 54). De este modo, mediante una educación adecuada y una liturgia reverente, los católicos se formarán tanto para la liturgia como por la liturgia (Ibid, 34).
Para promover la celebración digna de los sagrados misterios debemos enfatizar la necesidad de fidelidad a los textos e instrucciones aprobados. En mis recientes catequesis sobre la constitución Sacrosanctum Concilium, he llamado la atención sobre el respeto que todos aquellos llamados a preparar la celebración de los divinos misterios, y los sacerdotes en particular, deben mostrar hacia los ritos promulgados por Pablo VI y Juan Pablo II. Es vital que este respeto «nazca de una actitud interior de apertura y confianza en Dios, manifestando humildad ante su grandeza y sincera fidelidad a la comunión eclesial» (León XIV, Catequesis, 27-V-2026).
Con estos sentimientos, encomiendo sus deliberaciones a María, sede de la sabiduría, y con gusto les imparto mi bendición apostólica a ustedes y a todos los presentes en esta reunión, como prenda de sabiduría y paz en el Señor.
León XIV
Act:
29/06/26
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