A la Jornada Juvenil de Lamego
Santuario
de los Remedios
Lamego, 24 julio 2026
Queridos jóvenes, «¡alégrense siempre en el Señor!» (Flp 4,4). Háganlo allí, en Lamego, y en todos los lugares. Háganlo en sus familias, en las escuelas, en las parroquias, en los movimientos y en los distintos grupos juveniles de los que forman parte. Alégrense en el Señor junto con sus obispos y los líderes que les acompañan, y resto de jóvenes en Portugal. Alégrense y abran las puertas de su corazón a Cristo, que es el camino, la verdad y la vida.
Me ha alegrado saber que procuran mantener viva la llama de la Jornada Mundial de la Juventud 2023. Fueron días espléndidos y felices, por la concordia entre todos; por la armonía entre las diferentes lenguas y culturas; pero, sobre todo, por el intenso encuentro con el Señor Jesús y por la experiencia de las maravillas que el Cristo viviente obra cuando nos reunimos en su nombre. ¡Él está con nosotros y es él la razón de nuestra alegría! Él es la causa de nuestra unidad. In illo uno unum, pues «aunque nosotros somos muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo» (Rm 12,5).
Lo que viví en Lisboa pude revivirlo hace un año con motivo del Jubileo de la Juventud, y también durante mi reciente viaje apostólico a España. Siempre es especial estar con los jóvenes, ¡porque el entusiasmo de su fe es contagioso! ¡El amor que demuestran por Cristo es reconfortante! Es maravilloso, en nuestros días, ver a jóvenes como ustedes llenos de fe y sin miedo a expresarla.
Es hermoso constatar que tienen una profunda sed de verdad y que la buscan con corazón sincero. Es hermoso ver que tienen hambre de justicia y de caridad, y que no se conforman con valores efímeros. Es hermoso observar que aman la belleza, en particular esa belleza tan antigua y tan nueva que es nuestro Dios, quien nos espera en lo más profundo de nuestro ser. Con este saludo, quisiera animarles a seguir adelante.
Una de las características de los jóvenes es ser inquietos. Pues bien, ¡no tengan miedo de la inquietud! Aprovechen ese impulso para acercarse aún más a Cristo y para dar testimonio de los valores del evangelio. Bien anclados en la palabra de Jesús, leyendo el evangelio cada día, nunca dejen de soñar con una tierra donde reine la paz y la fraternidad, de mirar el mundo con asombro, de afrontar el futuro con la luz de la esperanza. Queridos jóvenes, ¡no permitan que nada ni nadie les robe la esperanza!
Les animo a aprovechar lo que más les inquiete en los momentos de oración con Dios, y preguntarle: Señor, ¿qué quieres que haga en la Iglesia y en el mundo? ¿Cuál es mi vocación? ¿Me llamas a casarme ya? ¿Me llamas a la vida sacerdotal? ¿O a la vida religiosa? Estas preguntas son importantes, sin olvidar que Dios siempre nos llama a ser santos y profundamente humanos. Sean humanos como lo es Cristo, y con ello cambiarán este mundo para mejor.
Queridos amigos, invoco sobre ustedes, y sobre todos los jóvenes de Portugal, y sobre sus pastores y sobre sus responsables de la pastoral juvenil, la abundancia de las gracias del cielo. Que Dios les bendiga. Que nuestra Señora de Fátima les ayude. Que continúe de la mejor manera este feliz encuentro en la ciudad de Lamego. Espero verles en agosto de 2027 en Seúl. ¡Gracias!
León XIV
Act:
24/07/26
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