Al Programa Mundial de Alimentos

Sedes del PMA
Mundo, 22 junio 2026

Buenos días, buenas tardes y probablemente buenas noches a todos ustedes, repartidos por todas partes del mundo.

Me complace compartir este breve momento con los representantes de las distintas naciones miembros que forman parte del Programa Mundial de Alimentos. También me alegra llegar a cada uno de ustedes, que representan a tantas personas comprometidas en el terreno con la difícil tarea de la lucha contra el hambre.

No sé si sería apropiado pedirles, tal vez a dos o tres de ustedes, que digan unas palabras sobre el lugar donde se encuentran y cuáles son los desafíos más difíciles que deben enfrentar. Así yo también podré escuchar parte de la realidad de lo que significa luchar contra el hambre.

Sé que muchos de ustedes arriesgan literalmente su vida por estar en los lugares donde operan, y quisiera asegurarles a todos las oraciones y el apoyo de la comunidad mundial. En particular, de la Iglesia Católica, que a menudo es un interlocutor y colabora en los programas que ustedes supervisan y en los que trabajan.

La tarea de llevar ayuda a los más necesitados suele ser un gran desafío. Por ello, escuchar personalmente algunas experiencias también podría ayudarnos a cada uno de nosotros, aquí presentes en Roma esta mañana, a comprender un poco mejor, y de cerca, el tipo de desafíos que enfrentan.

Una de las cosas que la gente no comprende es la progresión cíclica que lleva a muchas partes del mundo a encontrarse en dificultades cada vez mayores. El hambre suele ser causa de conflictos, y los conflictos provocan más hambre. Y así seguimos dando vueltas en círculo, como estoy seguro que algunos de ustedes, si no todos, han podido constatar en el trabajo que realizan.

En el ámbito de la migración, la crisis que afecta al mundo entero es a menudo el resultado del hambre extrema y de los conflictos que obligan a las personas a abandonar sus hogares. Esto algo que hacen no porque quieran, sino porque se ven obligadas a hacerlo para sobrevivir. Por ello, el trabajo de cada uno de ustedes, y de todos juntos en el Programa Mundial de Alimentos, es muy importante, porque juntos estamos brindando la ayuda inmediata, que claramente es esencial, de llevar alimentos a quienes padecen hambre.

Estamos llamados a identificar las causas profundas del hambre en las distintas zonas en las que operan, a intervenir allí y a tratar de encontrar soluciones a esos problemas. El mundo de hoy podría vivir sin hambre, y los recursos deberían estar disponibles.

La capacidad para producir alimentos existe. Sin embargo, con frecuencia los recursos se destinan a promover guerras y conflictos, y a otros resultados finales menos importantes. Por eso el hambre persiste, y en algunas partes del mundo incluso aumenta.

Ustedes están en el terreno, en primera línea, y es gracias a ustedes por lo que se puede llevar a cabo la labor del Programa Mundial de Alimentos. Por eso deseo darles las gracias a todos y cada uno de ustedes, así como a todas las personas a las que representan.

Deseo animarles en su labor, porque es muy importante que haya personas que apoyen al Programa Mundial de Alimentos para brindar esta ayuda a tantas personas necesitadas. Gracias por lo que están haciendo.

Que Dios les bendiga a todos, y que puedan seguir adelante junto a sus colegas. Por favor, transmitan mi mensaje a las personas con las que trabajan, en esta labor tan importante. Gracias.

León XIV

 Act: 22/06/26    @mensajes papales       E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A