Al Encuentro por la Paz

Universidad Loyola
Chicago, 2 marzo 2026

Envío un cordial saludo a todos los participantes del Encuentro Internacional por la Paz que se celebra en la Universidad Loyola de Chicago. Me complace que continúen la labor de la iniciativa Construyendo Puentes, iniciada en 2022 con Francisco I, reuniendo a estudiantes universitarios, académicos y líderes que promueven la paz en todo el mundo. En una época cada vez más marcada por las heridas de la guerra y la violencia, sus esfuerzos son sumamente necesarios.

En este sentido, hay varios principios que deben tener presentes al avanzar con esta noble iniciativa. Primero, la verdadera paz no es simplemente la ausencia de conflicto, sino un don de Dios. Esta paz no es como la que nos ofrece el mundo (Jn 14,27), que lamentablemente a menudo se impone con violencia y engaño.

Jesús nos dice, como a sus apóstoles, que no nos turbemos ni tengamos miedo (Ibid), porque él está con nosotros siempre, hasta el fin del mundo (Mt 28,20). Los cristianos estamos llamados hoy a ser colaboradores de Cristo por la paz, quien incluso en nuestros días desea compartir ese don con la humanidad. El Señor nos acompaña mientras trabajamos para promover la armonía en nuestras familias, en nuestras comunidades locales, en nuestros respectivos países y en todo el mundo.

En segundo lugar, si deseamos promover la concordia a nivel global, es necesario buscar la participación y el compromiso de la comunidad internacional en aras del bien común, que trasciende fronteras, tradiciones religiosas y culturas. Así mismo, requiere una colaboración interdisciplinaria sistemática, que reúna a instituciones, organizaciones, científicos y líderes de diversos campos para lograr este fin. Sus esfuerzos en esta reunión son un ejemplo concreto de cómo esto es posible y, espero, darán grandes frutos.

En tercer lugar, la verdadera armonía tiene sus raíces en la reconciliación que Dios nos ha traído a través de su Hijo único, Jesucristo, mediante su muerte y resurrección. La paz es un camino constante de reconciliación con Dios, con nosotros mismos, con los demás y con la creación (León XIV, Audiencia, 28-X-2025).

En este espíritu, todos estamos llamados a fomentar una cultura de reconciliación, capaz de superar esa globalización de la impotencia que nos tienta a creer que una era libre de conflictos es inalcanzable (Ibid). Además, debemos recordar que la oración también es una poderosa fuerza de reconciliación. Cuando personas de diferentes tradiciones religiosas se unen en oración, tiene el poder de cambiar el curso de la historia.

Con estos sentimientos, os animo en vuestros esfuerzos e invoco de buen grado las bendiciones de Dios todopoderoso sobre todos vosotros como prenda de paz y alegría en el Señor.

León XIV

 Act: 02/03/26    @mensajes papales       E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A