A la catedral de Bruselas

Secretaría de Estado
Vaticano, 2 enero 2026

Venerable hermano Pietro, cardenal Parolin, salud.

En el importante lugar de Bruselas, donde desde aproximadamente el año 1000 se construyó una iglesia dedicada a San Miguel Arcángel, en la que aún se cruzaban dos caminos principales (uno que conducía a Alemania, y el otro a Francia) en el año 1226 Enrique II de Brabante comenzó a construir una nueva y augusta iglesia, cada vez más realzada en belleza desde el intervalo, dedicada a San Miguel Arcángel y a la virgen Gudila, que en la era pasada adquirió la dignidad de una iglesia concatedral de la arquidiócesis de Malinas-Bruselas.

Allí se recordará el VIII centenario de la fundación de esta concatedral, que sabemos que se magnifica con justicia, pues dicha conmemoración se refiere a los tiempos en que se construía la casa del Señor.

Si bien esta casa se construyó con nuestras oraciones, nosotros mismos debemos convertirnos en la casa de Dios, y lo que allí se hacía cuando se erigían los edificios, ahora se hace cuando los fieles de Cristo se reúnen diligentemente. En efecto, al creer somos como cortados del bosque y de las piedras de las montañas, y al ser catequizados, bautizados e instruidos, somos labrados, tallados y nivelados por las manos de carpinteros y obreros. Sin embargo, todavía no construimos la casa del Señor si no estamos unidos por la caridad (San Agustín, Homilías, CCCLXI, 1).

Es evidente para todos que la Iglesia de Malinas-Bruselas es importante, iluminada por tantos documentos antiguos de fe como enriquecida por testimonios de piedad. Por lo tanto, me complace y estoy dispuestos a atender las peticiones del venerable hermano Luca Terlinden, obispo de esta archidiócesis metropolitana, que me pidió un padre purpurado para la solemne conmemoración del VIII centenario de la iglesia concatedral.

Para que el rito se explique con mayor solemnidad, he decidido enviar a un hombre que me apoye y muestre mi bondad. Tú, venerable hermano, eres perfectamente idóneo para ser llamado a esta delegación, ya que presides con celo mi secretariado. En virtud de esta carta te nombro, con piadoso afecto, legado pontificio, confiándote la tarea de expresar mi voz en Bruselas el 11 enero 2026, para que todos reciban un nuevo espíritu para observar y cultivar debidamente esa sagrada casa.

Declararás abiertamente mi benevolencia y preocupación, mientras yo derramo oraciones para que la belleza que se ve, tanto en el frontal como en las paredes, también se manifieste espiritualmente en las mentes y en las almas.

Venerable hermano, te transmito mi ferviente saludo, a la vez que te impartimos de buen grado mi bendición apostólica, que deseo impartas tú a todos los que, en mi nombre y con mi autoridad, participen en este acontecimiento, anunciador de gracias celestiales y signo eficaz de un tiempo gozoso y de paz.

León XIV

 Act: 02/01/26    @mensajes papales       E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A