Al Encuentro de Responsables Territoriales
Hotel
Carpegna Palace
Roma, 10 abril 2026
Transmito un cordial saludo a los participantes en el II Encuentro Nacional de Responsables Territoriales para la protección de menores y adultos vulnerables, convocado por el Servicio Nacional de la Conferencia Episcopal Italiana.
El tema "generar relaciones auténticas" apunta hacia una tarea esencial de las comunidades cristianas. De hecho, cuando se reconoce a cada persona en su dignidad y se protege su libertad, las asociaciones y los movimientos son fiables, capaces de acompañar, educar y proteger. En cambio, cuando falta el respeto, la relación se empobrece, se deforma y puede causar graves heridas.
En la visión cristiana, el respeto no es sólo corrección, sino una forma exigente de caridad que se expresa al cuidar al otro sin apropiarse de él, al acompañarlo sin dominarlo, al servirlo sin humillarlo. De esta raíz surge la posibilidad de relaciones transparentes, maduras y seguras.
La tutela no puede entenderse únicamente como un conjunto de normas (que aplicar) o procedimientos (que observar), sino que exige una sabiduría que abarca el estilo de las comunidades, la forma de ejercer la autoridad, la formación de los educadores, la vigilancia de los contextos y la transparencia de los comportamientos.
La presencia de los más pequeños y de los más vulnerables interpela la conciencia de la Iglesia, y pone a prueba su capacidad de expresar un cuidado auténtico, de proteger, de escuchar, de prevenir, de no dejar a nadie solo. También por esto, la labor de quienes promueven la formación, el discernimiento, la coordinación y las buenas prácticas representa una contribución valiosa para la maduración de comunidades más acogedoras y más conscientes.
Hay que prestar especial atención a las personas que han sufrido abusos. Sus heridas reclaman cercanía sincera, escucha humilde y perseverancia en la búsqueda de lo que es justo y posible para reparar. Una comunidad cristiana vive la conversión evangélica cuando no se defiende del dolor de quienes han sufrido, sino que se deja interpelar por él. La vive cuando no minimiza el mal, sino que lo reconoce; cuando no se encierra en el miedo al escándalo, sino que acepta recorrer caminos exigentes de verdad, justicia y sanación.
Por todo ello, su encuentro adquiere un significado que trasciende el plano operativo, llamando a la Iglesia a crecer en una cultura de la prevención que sea, ante todo, una cultura de la custodia evangélica. A ello contribuirá también el espectáculo que se presentará en primicia en su congreso: "Y yo cuidaré de ti".
Queridos hermanos, les animo a continuar con confianza su labor, para que en las regiones italianas crezcan comunidades donde los más frágiles sean acogidos, protegidos y amados. Encomiendo a cada uno de ustedes, junto con su servicio, a la intercesión de la bienaventurada Virgen María, madre de la Iglesia, y de corazón les imparto la bendición apostólica.
Les deseo el mayor éxito en la presente iniciativa, y todo lo mejor para su servicio a la Iglesia y a la sociedad.
León XIV
Act:
10/04/26
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