A los ciudadanos de Castro Pretorio
Parroquia
del Corazón de Jesús
Roma, 22 febrero 2026
I
En el encuentro
con los jóvenes
Queridos jóvenes, ¡buenos días y feliz domingo a todos! ¡Qué bonito lo tenéis todo! Gracias por la bienvenida y por esta alegría que, al ser el domingo del Señor, nos recuerda el día de la resurrección, la alegría de nuestra esperanza.
Aunque el Domingo I de Cuaresma es un tiempo de preparación y conversión, también éste es un tiempo de alegría, porque todos sabemos que el Señor quiere recibirnos y acogernos ¡como vosotros! ¡Qué maravilloso es estar en un lugar donde todos son bienvenidos! ¡Gracias, gracias a esta parroquia! El nombre mismo (corazón de Jesús, sagrado corazón) nos recuerda lo que significa para nosotros el símbolo del corazón: un símbolo de amor, de caridad, de la generosidad sin límites del amor del Señor.
Ver a tantas personas de tantos países del mundo reunidas aquí, representando esta unidad, comunión y fraternidad, es una experiencia que sólo Jesús puede hacer posible. Es el amor de Jesús, por tanto, y su misericordia, lo que nos ha convocado esta mañana. Por eso yo también digo: ¡Gracias, Señor, gracias y bienvenidos a esta celebración!
Hoy hacemos historia porque aún queremos vivir esta hermosa tradición de servicio, caridad y trabajo con los jóvenes. ¡Qué hermoso ver a todos estos niños aquí! ¡Un aplauso para ellos! Experimentemos la alegría de vivir, y apreciar lo hermoso que es estar vivos y tener este don de la vida que el Señor nos da. ¡Mis mejores deseos! ¡Feliz domingo a todos!
II
En el encuentro con el consejo parroquial
Os agradezco sinceramente todo lo que habéis hecho para organizar esta visita, aunque supongo que el párroco también hizo algo. Como él mismo dice, ésta no es sólo su casa, sino la casa de toda la parroquia, de todos los fieles, de ese flujo de peregrinos que pasa por Termini cada día, y por esta parte de la ciudad. Vosotros estáis prácticamente en el centro, en el corazón de la ciudad y en el corazón de Jesús.
Es verdaderamente hermoso experimentar este espíritu, y no sólo del corazón de una ciudad sino del corazón de Jesús, que siempre está lleno de amor y misericordia. Esta misericordia se manifiesta en muchos servicios y otras tantas formas de caridad, acogida, acompañamiento y cercanía, la cercanía de la Iglesia a todas las personas.
Me gustaría escuchar a los diferentes grupos sobre lo que están haciendo, los desafíos que enfrentan, así que esperamos que haya oportunidades de ello en el futuro. Como hemos visto en los últimos años, el consejo educativo, o Comunidad Educativa Pastoral, es una expresión muy importante de la vida de la Iglesia, que siempre es sinodal.
Sínodo significa "caminar juntos", que es lo que hacéis vosotros en tantos sectores, comunidades y realidades como os movéis, dentro de esta parroquia. Reunidos aquí, o trabajando juntos, representáis esta hermosa dimensión de la vida eclesial.
Gracias por todo lo que hacéis. Os deseo de corazón no sólo la bendición del Señor, sino también esa gracia del Señor que es amor y caridad, que es para todos. Así que, ¡adelante! y gracias por todo lo que hacen.
III
En el encuentro con la comunidad salesiana
Gracias por todo el cariño y lealtad que me habéis expresado hoy. Quisiera comenzar este saludo con las palabras que leí escritas en vuestro atril, en el ambón de la palabra de Dios. La frase corresponde al cap. 20 de Juan, cuando se dice que «Jesús realizó muchas otras señales en presencia de sus discípulos, y otras señales que no están escritas en este libro». Entre las muchas señales que no están escritas, está la vida consagrada la comunidad salesiana.
Vosotros sois parte y expresión de uno de estos signos no escritos en el libro, pero sí escritos en el corazón de Jesús. En efecto, también hoy vosotros continuáis aportando vuestro servicio en muchas partes del mundo, incluso donde hay guerra, pobreza o Jesús quiere estar presente. Lo hacéis a través de vuestra comunidad, y de vuestro servicio tanto allí como aquí en Roma, en esta parroquia.
Lo que dije a la comunidad de Castelgandolfo lo digo también aquí. De chico, antes de entrar a los agustinos, también visité la comunidad salesiana, así que ¡quedasteis en segundo lugar! (risas). En serio ya, quizás hay algo que ha quedado grabado de vosotros en mi corazón. De hecho, he visitado más comunidades salesianas que agustinas, en estos primeros 10 meses de mi pontificado, y por eso estoy hoy con vosotros.
La providencia de Dios, que siempre nos acompaña, me ayuda a reconocer los grandes dones que habéis recibido en vuestro carisma, como el servicio a los jóvenes y el amor por la educación, así como otras tantas expresiones que experimentáis en muchos países del mundo.
Es verdaderamente maravilloso poder celebrar juntos nuestra fe, y sentir la cercanía de estas comunidades presentes aquí, en Roma, en Castro Pretorio, donde vosotros servís a los jóvenes con gran generosidad, y no sólo italianos sino también extranjeros, creando para ellos oportunidades como el estudio del italiano. Le dije a vuestro profesor de italiano que yo también sería miembro de sus clases de italiano, y ¡se prestó a ayudarme!
Vivid este espíritu del amor de Jesús, queridos hermanos, siguiendo el testimonio de Don Bosco. Os deseo lo mejor, y gracias por vuestro servicio. Caminemos juntos, unidos en la Iglesia, unidos en el Sagrado Corazón de Jesús. ¡Gracias!
León XIV
Act:
22/02/26
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