A los ciudadanos de Ponte Mamolo

Parroquia del Sagrado Corazón
Roma, 15 marzo 2026

I
En el encuentro con los jóvenes y niños

Buenas tardes y ¡gracias por la bienvenida!

Ustedes representan a la parroquia cuyo patrono es el Sagrado Corazón de Jesús. ¿Qué representa el corazón? Representa el amor, la caridad, la inmensa expresión del Dios infinito. Lo infinito de Dios es su amor, su gracia, su misericordia, y esto es algo que en esta parroquia, de una manera muy especial, está presente para muchísimas personas.

Quiero agradecerles a todos ustedes, a todos los que forman parte de esta parroquia, por haber creado una comunidad verdaderamente acogedora. Y por esto les agradezco sinceramente, porque es un signo de esperanza en un mundo donde tan a menudo el dolor, el sufrimiento y las dificultades son demasiado grandes.

Unos minutos antes de salir de casa, oí a una mujer hablar. Decía que ya no había señales de esperanza en el mundo. Sufría a causa de la guerra y preguntaba: ¿Adónde voy ahora? Lo había perdido todo. Pero nosotros, que creemos en Jesucristo y vivimos unidos como hermanos, podemos ser esa señal de esperanza incluso en un mundo donde ya no se encuentran. ¿Y por qué? Por esto mismo: porque creemos en Jesucristo, y lo conocemos, y conocemos su corazón, y su amor que siempre está con nosotros.

Ustedes representan este amor infinito, así que gracias por estar aquí, por este gesto de compromiso con la fe y por vivir el amor de Dios de esta manera.

Ahora quiero extender un saludo especial. Hay mucha gente acompañándonos desde los balcones y los tejados de las casas, que no han podido caber aquí, en esta campo deportivo de Ponte Mamolo. ¡Un saludo muy sincero a todos, y gracias también! Todos están invitados, todos están llamados, todos representamos a esta familia que no conoce límites y quiere invitar a todos a decir: ¡Vengan todos!

Aunque no sea posible entrar aquí por la cantidad de gente, hay en esto una señal muy importante aquí, justo en esta zona donde tan a menudo vemos y sentimos las dificultades y los problemas: que somos una comunidad vibrante, una comunidad de fe, una comunidad que dice: Vengan todos, porque en Jesucristo está la salvación, y queremos experimentar, recibir y compartir este gran amor que el Señor nos ofrece.

Continuemos, pues, con este hermoso encuentro, sabiendo que en ellos Jesucristo se acerca a nosotros. Vivamos nuestra fe y seamos así un signo de esperanza. Mis mejores deseos para todos. Vivamos este encuentro con alegría, porque sabemos que Jesús está aquí con nosotros. Gracias.

I
En el encuentro con los enfermos y ancianos

Buenas noches a todos, y gracias por su cálida bienvenida.

Es un placer conocerles y tener la oportunidad de pasar esta tarde juntos, llenos de la alegría de ser hijos e hijas de Dios, hermanos y hermanas, en este hogar y familia donde las puertas están abiertas y dan la bienvenida a todos. Es una belleza difícil de encontrar en el mundo. Así que gracias por venir.

Sé que algunos de ustedes están sufriendo, ya sea por alguna enfermedad o por los desafíos propios de la vejez. Aun así, han venido, y se lo agradezco. Para mí también es una oportunidad maravillosa. Me alegra mucho estar aquí con ustedes.

El cardenal Baldo Reina me comentaba hace un momento que en Roma hay alrededor de 100 parroquias donde se ofrece la acogida a inmigrantes, incluso después de la escuela, y que con ello se les brinda un lugar, y el estudio del italiano y las formas de integrarse en la sociedad.

Quisiera subrayar el gran valor de este gesto, porque sabemos (y no solo en Italia, sino en muchas partes del mundo) que está surgiendo una nueva actitud de querer cerrar puertas y decir: ¡Que no entre nadie más! Sin embargo, como discípulos de Jesucristo, sabemos que el evangelio nos llama a vivir un espíritu diferente. El evangelio nos dice que Jesús dijo: «Fui forastero y me hospedaron». Por ello, nosotros hospedamos a todos, porque cada persona representa verdaderamente a Jesucristo entre nosotros.

Gracias por este maravilloso servicio. Quisiera animar a quienes vienen y enfrentan dificultades. Hay personas sin hogar, pero gracias a Dios pueden encontrar un lugar aquí, aunque sea más que para ducharse, comer algo y tener compañía. Esto también, tan a menudo, está presente hoy: la soledad. Mucha gente sufre, se siente sola, no encuentra con quién hablar, a nadie que la ayude, a nadie que la acompañe en su camino por la vida.

La parroquia del Sagrado Corazón representa el corazón de Jesús. Es un lugar verdaderamente bendecido por Dios, y está llamado a ser una casa de acogida, de fraternidad, de caridad, de amor, donde quienes lo necesitan pueden encontrar una verdadera familia, una familia que reza, que vive su fe, que experimenta el amor auténtico en la caridad fraterna. Gracias a todos, gracias de nuevo por estar aquí. Es un verdadero placer poder despedirnos.

I
En el encuentro con el consejo parroquial

Queridos hermanos, es importantísima la participación de personas como vosotros, dispuestos a vivir vuestra fe católica, a veces haciendo grandes sacrificios, ofreciendo vuestro tiempo, vuestra energía, vuestro amor por tanta gente y todo tipo de categorías (italianos, no italianos, jóvenes, no tan jóvenes), caminando juntos y dando vida y presencia a esta parroquia.

Las lecturas que hemos escuchado eran las específicas para este día y esta parroquia. ¡Qué hermosa fue su experiencia! Empezando por la idea del agua que purifica y limpia: ¡aquí en la parroquia también hay duchas! ¡Qué importante es el agua, en tantos sentidos! De hecho, frente al altar está la pila bautismal, justo enfrente.

Como saben, el tiempo de cuaresma, en la larga tradición de la Iglesia, siempre ha sido una preparación para el bautismo. Y así, este camino cuaresmal es hermoso, en el deseo de tanta gente de acercarse a Cristo. Para ello debemos purificarnos, si queremos llegar a Cristo en la plenitud, de la comunión, en un camino de caridad y de amor a Dios.

En la sociedad actual hay muchos factores, desde personas que creen ver (pero están ciegas) hasta personas que a menudo piensan diferente y, con la gracia de Dios, han logrado ver y comprender que la vida es mucho más grande de lo que vemos superficialmente.

Muchas veces necesitamos encontrar a alguien que nos ayude y acompañe, y nos eche una mano para vivir esta experiencia de Jesús. En este sentido, ustedes y muchos son el corazón de Jesús, y representan el amor de Dios en el mundo, en Roma y en este barrio, lo cual no siempre es fácil.

Quienes buscan la libertad han cometido, ciertamente, errores, pero también para ellos hay una invitación a experimentar la conversión, a cambiar sus vidas y situaciones verdaderamente complejas. Lo sabemos y por eso estamos aquí, para ayudarles a llegar a Jesús.

Gracias por orar por las intenciones del papa, que es misión no sólo mía sino de todos nosotros y de toda la Iglesia. ¡Mis mejores deseos y gracias, y ¡felices pascuas a todos!

León XIV

 Act: 15/03/26    @discursos papales       E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A