A los scouts de Italia

Aula Pablo VI
Vaticano, 1 junio 2026

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!

"Si Dios quiere, para siempre". Este es el lema que han elegido para el 50 aniversario de su asociación. Al tener el placer de reunirme con ustedes pocos días después de Pentecostés, que literalmente significa quincuagésimo, les deseo que este gozoso aniversario sea como un nuevo Pentecostés para ustedes. Que el Espíritu Santo descienda sobre cada uno de ustedes, como lo hizo sobre los apóstoles reunidos en el Cenáculo (Hch 2,1).

El Libro de Hechos nos recuerda que el don del Espíritu Santo enciende la vida, nos abre a la misión y crea entendimiento entre diferentes lenguas (Hch 2,4). En efecto, el don de Cristo resucitado nos ayuda a encontrar nuevas maneras de dar testimonio de la belleza de la fe. Esta proclamación de salvación está llena de esperanza, y nos anima a actuar con integridad en cada una de nuestras decisiones de vida, en cada una de nuestras obras.

Durante los últimos 50 años, la Asociación Italiana de Scouts de Europa ha desarrollado un estilo educativo específico para compartir el testimonio de fe. Utilizando herramientas desarrolladas según la visión de Baden Powell, ustedes acompañan a los jóvenes en su encuentro con Jesús, maestro de la buena vida, amigo fiel, guía justo y fuerte en nuestro camino.

La vida al aire libre, el contacto con la naturaleza, son dimensiones esenciales de sus actividades, que hablan de la bondad de Dios a través de las huellas que el Creador mismo ha dejado en la creación.

Al libro de la naturaleza, sabiamente unen ustedes la palabra de Dios, que conserva el sentido de la historia y nos sostiene cuando el camino de la vida nos pone a prueba. Como un manantial de agua fresca, les invito a nutrirse de las Sagradas Escrituras para iluminar y fortalecer sus experiencias de crecimiento, tanto a nivel personal como comunitario. Como dijo Francisco I, «les invito a llevar siempre con ustedes, como GPS, el evangelio, el verdadero GPS en el camino de la vida» (Discurso, 3-VIII-2019).

Estimados líderes scouts, el evangelio es mucho más que un libro. Es la persona misma de Cristo, buena noticia para una humanidad confundida, engañada y decepcionada por tantos males. Él sacia nuestra sed de justicia y verdad, y nos infunde el valor para perseverar en el bien y servir al prójimo.

Ustedes son testigos de este compromiso con los jóvenes que les han sido confiados. La coherencia de sus vidas, y la madurez de sus decisiones, son a sus ojos un ejemplo muy importante que les ayuda a crecer. Por tanto, vivan con ellos la belleza de la fe en las acciones cotidianas y en la oración compartida, en los sacramentos y en el discernimiento de la vocación de cada persona. Respondan generosamente al llamado de Cristo a elevarse a la cima, a zarpar, a caminar juntos por el camino de la virtud.

Sus ayudantes, los sacerdotes, son la garantía del vínculo entre la Iglesia y su asociación. Ellos viven el ministerio sacerdotal al servicio de los jóvenes y de sus líderes, compartiendo con ustedes la responsabilidad de la acción educativa y el crecimiento espiritual de los jóvenes.

El método scout sitúa al individuo en el centro, cultivando todos los aspectos relacionales y la riqueza de la experiencia humana. El enfoque educativo de su asociación se refleja en esta estructura, con secciones separadas para niños y niñas, lo que permite brindar atención específica a cada una.

Explorar las características fundamentales de la feminidad y la masculinidad es un proceso preparatorio para encuentros auténticos y conscientes con los demás, fomentando el crecimiento mutuo. La formación de buenos cristianos y buenos ciudadanos es el objetivo del método scout, que se logra mediante el acuerdo pedagógico entre los líderes y cada joven, tanto niña como niño, en cada etapa de su camino.

En este periodo histórico tan complejo, valoro sobremanera su decisión de cultivar, como asociación, la dimensión del europeísmo. Por supuesto, no a nivel político sino cultural, renovando el compromiso de construir una Europa de pueblos (no sólo de empresas), unida por los más altos valores del humanismo cristiano.

El servicio es el elemento unificador del método de Baden Powell, y el corazón de su filosofía educativa. Servir significa poner las propias habilidades y el tiempo a disposición de los demás, de forma desinteresada y sin esperar nada a cambio. A través del servicio, se cultivan el altruismo, la solidaridad, la atención a los demás y el sentido de la responsabilidad social.

Vivido con fe, el servicio nos libera de la tendencia al egocentrismo, la indiferencia y el aislamiento, abriéndonos a la experiencia de la comunidad y al sentido de la responsabilidad (desde las pequeñas cosas bien hechas hasta el cuidado mutuo). La aventura del escultismo nos ayuda a descubrir cómo nuestra humanidad se ilumina, y se involucra con la obra de Dios (el verdadero educador de todos nosotros).

Queridos scouts y guías, al animarles a continuar las actividades de su asociación con alegría y compromiso, ruego al Espíritu Santo que multiplique sus dones entre ustedes, para que puedan hablar y difundir el lenguaje de la caridad, la acogida y la paz. Les encomiendo a la protección maternal de la Santísima Virgen María, y les imparto de todo corazón, a ustedes y a sus seres queridos, la bendición apostólica.

León XIV

 Act: 01/06/26    @discursos papales       E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A