Ante el Consistorio de Cardenales
Despacho
Papal
Vaticano, 12 abril 2026
Eminencias reverendísimas, en este tiempo santo de Pascua deseo hacerles llegar mi cordial y fraternal saludo, para que la paz del Señor resucitado sostenga y renueve nuestro mundo que sufre.
Aprovecho con gusto esta ocasión para renovarles mi gratitud por su participación en el consistorio del pasado mes de enero. Aprecié mucho el trabajo realizado en los grupos, que permitió un intercambio libre, concreto y espiritualmente fecundo, así como la calidad de las intervenciones en la asamblea. Las contribuciones recopiladas constituyen un patrimonio precioso, que deseo seguir custodiando y haciendo madurar en el discernimiento eclesial.
En el discurso de clausura de aquel encuentro ya mencioné algunos elementos que surgieron de los grupos dedicados a la sinodalidad. Deseo ahora detenerme de manera particular en lo que maduró en los grupos con respecto a Evangelii Gaudium, sobre todo en referencia a la misión y a la transmisión de la fe.
De sus aportaciones se desprende claramente que dicha exhortación sigue representando un punto de referencia decisivo, y que no se limita a introducir nuevos contenidos sino que lo centra todo en el kerigma, corazón de la identidad cristiana y eclesial. Se ha reconocido como un verdadero "soplo nuevo", capaz de iniciar procesos de conversión (pastoral y misionera) más que de producir reformas estructurales inmediatas, orientando así en profundidad el camino de la Iglesia.
Han destacado cómo esta perspectiva interpela a la Iglesia en todos los niveles.
A nivel personal, Evangelii Gaudium llama a cada bautizado a renovar el encuentro con Cristo, pasando de una fe simplemente recibida a una fe realmente vivida y experimentada. En este camino, se ve afectada también la calidad misma de la vida espiritual, en el primado de la oración, en el testimonio que precede a las palabras y en la coherencia entre fe y vida.
A nivel comunitario, Evangelii Gaudium insta al paso de una pastoral de conservación a una pastoral misionera, en la que las comunidades sean sujetos vivos del anuncio, comunidades acogedoras, realidad capaces de utilizar un lenguaje comprensible, atentas a la calidad de las relaciones y capaces de ofrecer espacios de escucha, de acompañamiento y de sanación.
A nivel diocesano, emerge con claridad la responsabilidad de los pastores de apoyar con firmeza la audacia misionera, velando por que no se vea pesada o sofocada por excesos organizativos, y favoreciendo un discernimiento que ayude a reconocer lo esencial.
De todo ello surge una comprensión de la misión profundamente unitaria. Surge una misión cristocéntrica y kerigmática, que nace de un encuentro con Cristo capaz de transformar la vida y que se difunde por atracción más que por conquista.
Esta es una misión integral, que aúna el anuncio explícito, el testimonio, el compromiso y el diálogo, sin ceder a la tentación del proselitismo ni a una lógica de mera conservación o expansión institucional. Incluso cuando se reconoce minoritaria, la Iglesia está llamada a vivir sin complejos, como un pequeño rebaño portador de esperanza para todos, recordando que el fin de la misión no es su propia supervivencia, sino la comunicación del amor con el que Dios ama al mundo.
Entre las indicaciones específicas que surgieron, algunas merecen ser acogidas y meditadas más a fondo. Es necesario relanzar Evangelii Gaudium, para verificar con honestidad qué es lo que, tras el paso de los años, se ha asimilado realmente y qué es lo que sigue siendo desconocido o no está puesto en práctica.
De modo especial, se debe prestar atención a:
-la
necesaria reforma de los itinerarios de iniciación cristiana,
-las visitas apostólicas y pastorales, como auténticas ocasiones kerigmáticas
y de crecimiento en la calidad de las relaciones,
-la eficacia de la comunicación eclesial, incluso a nivel de la Santa Sede, en
una perspectiva más claramente misionera.
Con espíritu de gratitud, les renuevo mi agradecimiento por su servicio y por la contribución ofrecida a la vida de la Iglesia. Con vistas al próximo Consistorio, que tendrá lugar los días 26 y 27 de junio, se enviará una comunicación más detallada para acompañar adecuadamente su preparación.
En el Señor resucitado, fuente de nuestra esperanza, les hago llegar mis más cordiales felicitaciones pascuales. Con fraternal estima, en Cristo.
León XIV
Act:
12/04/26
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M
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R C A B A
M U R C I A
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