A la comunidad teutónica de Roma
Sala
del Consistorio
Vaticano, 3 octubre 2026
Excelentísimos señores, reverendo rector, queridos sacerdotes del colegio, queridos miembros de la archicofradía, queridas hermanas y hermanos, me complace reunirme con ustedes en el 150 aniversario de la fundación de su colegio y les doy una calurosa bienvenida.
Los orígenes del Campo Santo, como punto de referencia privilegiado para los peregrinos a Roma procedentes del Sacro Imperio Romano-Germánico, se remontan al siglo VIII. En el siglo XIX, este lugar adquirió especial importancia para los sacerdotes de sus respectivos países, cuando la actividad del clero se veía considerablemente obstaculizada, si no completamente imposibilitada, por las políticas eclesiásticas de la kulturkampf en el Imperio Alemán.
Así, gracias a la hospitalidad de la Archicofradía Teutónica del Campo Santo, se convirtió en un lugar de refugio y estudio para sacerdotes del mundo germano-parlante, y posteriormente en un importante centro de arqueología cristiana, historia de la Iglesia e investigación sobre los orígenes del cristianismo. Todos ustedes pueden contemplar con gratitud los ricos frutos de esta historia.
Aún hoy, el Colegio Teutónico de Roma pretende ser un lugar seguro de formación, donde los clérigos que viven aquí puedan profundizar en su camino intelectual y espiritual, para luego poder responder a las preguntas de la gente de su patria ante los grandes desafíos de nuestro tiempo y dar cuenta de la esperanza que hay en nosotros (1Pe 3,15).
Un rasgo distintivo de su colegio es su singular proximidad a la tumba del apóstol Pedro, lo cual, a lo largo de la historia de esta institución, desde sus inicios, ha estado intrínsecamente ligado a la fiel adhesión al romano pontífice. Esto se evidencia en el título de "colegio pontificio", que Benedicto XVI le otorgó en 2010. Este honor también conlleva un compromiso: el de preservar esta cercanía y unidad con el sucesor de Pedro y con la fe de los apóstoles que él proclama.
Esta fe en Cristo es el principio de unidad entre los fieles, por el cual el Señor oró por sus discípulos, pues constituye un elemento esencial para la credibilidad de nuestro testimonio (Jn 17,20-21). Hagan suya esta sincera súplica de Jesús, pidan este don, para que la comunidad de su colegio sea un lugar donde esta unidad se practique y se haga visible de manera concreta.
Para ello, pido la ayuda del Espíritu Santo. Les encomiendo a ustedes y a su colegio, junto con la archicofradía, la Sociedad Gorres de Roma y su patrona, Santa María de la Misericordia. Les bendigo de todo corazón. Gracias.
León XIV
Act:
03/10/26
@audiencias
papales
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
![]()