Al Instituto de Ciencias Administrativas

Salón de Bendiciones
Vaticano, 28 agosto 2026

Damas y caballeros, me complace mucho reunirme con ustedes al finalizar su conferencia anual aquí en Roma, como miembros del Instituto Internacional de Ciencias Administrativas, que han venido de todas partes del mundo y del cual la Santa Sede también es miembro.

Su instituto, fundado en 1930 tras la gran crisis económica que azotó al mundo, tiene como vocación ser «un llamamiento incesante a la conciencia de las autoridades políticas para adaptar la vida social a las condiciones cambiantes de la época, de modo que pueda realizarse las intenciones y los planes de la sabiduría del Creador» (Pío XII, Discurso, 5-VIII-1950).

El tema de su conferencia, que acaba de concluir, es un poderoso llamamiento a nuestro mundo en la era digital para que mantengamos un equilibrio en el uso de las tecnologías digitales. Este llamamiento se hace eco del que formulé en mi reciente encíclica sobre la protección de la persona humana en la era de la IA.

Hoy no podemos ignorar esta realidad, que impacta directamente en nuestra forma de vida y permea todos los niveles de interacción social. El vertiginoso ritmo de la innovación en inteligencia artificial nos obliga a preguntarnos si seremos capaces de controlar estas máquinas en el futuro, si la humanidad corre el riesgo de convertirse en víctima de sus propios inventos. Uno de los problemas más graves hoy en día es la constatación de que las decisiones que afectan a la vida humana se están confiando a las máquinas.

Ante esta preocupante situación, celebro su reunión, cuyo objetivo es reafirmar la naturaleza insustituible de la inteligencia humana frente a estas herramientas tecnológicas. Sus reflexiones y su trabajo pueden ayudar a las autoridades a tomar decisiones en este ámbito en beneficio de la humanidad. En este sentido, «pedir cautela, controles rigurosos e incluso, en ocasiones, ralentizar la adopción de la IA no significa oponerse al progreso, sino mostrar una preocupación responsable por la humanidad» (León XIV, Magnifica Humanitas, 106).

En definitiva, es importante desarrollar un marco ético que guíe el uso de estas herramientas cruciales, que lamentablemente se concentran en manos de los principales actores económicos y tecnológicos, y que el estado tiene dificultades para controlar. Es fundamental garantizar que el bienestar de la humanidad no se sacrifique en aras de intereses privados.

Les animo a que continúen sus investigaciones para encontrar maneras de contribuir a la administración pública en la humanización de las tecnologías digitales, de modo que sirvan a la vida y a la paz. Esto es lo que Francisco I ya nos invitó a hacer cuando alertó sobre el uso responsable de estas tecnologías, al afirmar: «Tenemos el deber de ampliar nuestra perspectiva y orientar la investigación técnica y científica hacia la paz y el bien común, al servicio del desarrollo integral del hombre y de la comunidad» (Carta, 1-I-2024).

Estimados miembros del Instituto Internacional de Ciencias Administrativas, sé que su misión no es fácil, y que a veces pueden sentirse desanimados. Ruego al Todopoderoso que les fortalezca para que puedan continuar esta noble tarea con determinación. Invoco sobre todos ustedes las abundantes bendiciones de Dios. ¡Gracias!

León XIV

 Act: 28/08/26    @audiencias papales       E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A