A la fundación Marsodeto

Sala Clementina
Vaticano, 24 agosto 2026

Excelencia, distinguidas autoridades, queridos hermanos y hermanas, es una gran alegría poder recibiros esta mañana, durante la peregrinación que estáis realizando a la sede de Pedro, para dar gracias a Dios por la fecundidad de los 45 años de vuestra institución. Me uno a esta celebración particular y pido al Señor que continúe bendiciendo la labor que realizáis.

Realizáis una tarea ardua, con mucho trabajo escondido, que nadie ve y que sólo Dios puede premiar, y donde es muy gratificante descubrir, en el rostro de cada persona, al mismo Jesucristo. Desde vuestro cometido podéis dar fe, de un modo privilegiado, de lo que escuchamos en el evangelio: «Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,40). Saber reconocer, en las vidas de los más débiles y vulnerables, la mirada de Cristo que nos interpela, es algo que nos hace crecer como sociedad humana y cristiana.

Son muchos los valores que caracterizan vuestro modo de acercaros a esta realidad de las personas con discapacidad intelectual y parálisis cerebral: la solidaridad, la defensa de la dignidad humana y la plena inclusión. Por ello, habéis conseguido suscitar el apoyo de una nutrida representación institucional, que os acompaña hoy aquí, dando así testimonio de su compromiso con vuestra actividad y con el bien común.

Con una mirada retrospectiva, damos gracias a Dios por la inspiración del sacerdote Casas Puente, que hace 45 años puso en marcha lo que entonces parecía un sueño y hoy contemplamos como un hecho: que ninguna familia, donde haya una persona con discapacidad intelectual, quede desamparada.

Hoy, esta federación puede sentirse orgullosa de llegar a tantas personas, haciendo realidad lo que tuve ocasión de recordar en mi reciente visita a España: que «el amor de Cristo nos empuja hacia los hermanos, siendo la caridad y la solicitud con que respondemos a sus impulsos la prueba de nuestra fe» (Discurso, 6-VI-2026).

Queridos hermanos y hermanas, os encomiendo a la protección maternal de María Santísima, para que os acompañe continuamente en vuestra misión. Que ella os aliente en los momentos de mayor dificultad y os haga dirigir siempre la mirada al Señor, de tal forma que vuestra federación siga siendo una auténtica obra de referencia eclesial y social. Que Dios os bendiga.

León XIV

 Act: 24/08/26    @audiencias papales       E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A