A la delegación ecuménica de Finlandia
Sala
del Consistorio
Vaticano, 19 enero 2026
Eminencia, excelencias, queridos hermanos y hermanas, con motivo de su peregrinación ecuménica a Roma les expreso mi más cordial saludo.
Doy la bienvenida al arzobispo Tapio Luoma, que nos recordó el DCCL aniversario de la arquidiócesis de Turku y nos transmitió el mensaje del presidente de la República de Finlandia, Alexander Stubb, a quien expreso mi gratitud. También doy la bienvenida a mons. Elia (arzobispo de Helsinki) y a mons. Goyarrola (obispo de Helsinki), que representan a los fieles ortodoxos y católicos de Finlandia, respectivamente.
Su visita a Roma coincide con la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, cuyo tema de este año se basa en la Carta a los Efesios de San Pablo: «Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola fue la esperanza a que fueron llamados». Esta esperanza encuentra su fundamento sólido en «un solo bautismo para el perdón de los pecados» (como lo recibimos en el Credo Niceno-Constantinopolitano), que es la raíz misma de toda comunión cristiana.
En un momento en que la desesperación a menudo nos tienta, tenemos la misión esencial, como mensajeros cristianos de esperanza, de llevar la luz del Señor a los lugares más oscuros del mundo. Aunque el jubileo de la esperanza ha concluido, con el reciente cierre de la puerta santa de la Basílica de San Pedro, nuestra esperanza cristiana no conoce límites ni fin. Así, animados y fortalecidos por la gracia de Jesucristo, quien es la verdadera encarnación de la esperanza para todos, estamos llamados y enviados a dar testimonio de esta verdad salvadora mediante palabras constructivas y acciones caritativas.
En este sentido, aprecio las numerosas señales de esperanza que se encuentran entre los cristianos de Finlandia. En particular, me alegró saber que Finlandia ha sido descrita como «un país modelo para el ecumenismo». De hecho, sé que los obispos de Helsinki, en una declaración trilateral (ortodoxa, luterana y católica), buscan promover una «cultura de esperanza, dignidad y compasión» y han afirmado conjuntamente que «el desarrollo de los cuidados paliativos y el apoyo al final de la vida debe continuar».
Cabe destacar también que la Conferencia Episcopal Católica Nórdica reconoce el documento del Diálogo Nacional Católico-Luterano (Comunión en Crecimiento) en su propia Declaración de Aceptación de septiembre de 2025, describiéndolo como «un paso importante en el camino ecuménico».
Estos ejemplos de cooperación, combinados con la larga tradición de celebrar conjuntamente la festividad de San Enrique, son signos elocuentes de un ecumenismo práctico y fructífero y pueden servir para impulsar la VI fase del Diálogo Internacional Católico-Luterano, que comenzará el próximo mes. Tengo confianza en que mons. Goyarrola, como copresidente, aportará estas experiencias positivas del ecumenismo finlandés a este diálogo.
Queridos amigos, con estos pensamientos, les deseo una feliz y fructífera visita a Roma. Que se fortalezcan como "mensajeros de esperanza" por la intercesión de los santos apóstoles Pedro y Pablo, y de San Enrique. Asegurándoles mis oraciones, invoco con gusto sobre ustedes y sobre quienes representan abundantes bendiciones de Dios todopoderoso. Muchas gracias.
León XIV
Act:
19/01/26
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M
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R C A B A
M U R C I A
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