A la sociedad Catholic Extension

Sala del Consistorio
Vaticano, 18 mayo 2026

Queridos hermanos y hermanas en Cristo, queridos amigos, me complace darles la bienvenida, miembros de la junta de Catholic Extension, junto con sus familias, en la peregrinación que han realizado desde Chicago a Roma y al Vaticano.

Su estancia aquí les brinde la oportunidad de orar ante las tumbas de los apóstoles y fortalecer sus lazos con el sucesor de Pedro y la Iglesia universal. Esta ocasión es particularmente significativa para ustedes como sociedad pontificia. Su visita a Roma coincide con la proximidad de la solemnidad de Pentecostés, un momento crucial en la vida de la Iglesia que tiene especial relevancia para nosotros hoy.

En efecto, fue sólo después de recibir la promesa del Espíritu Santo cuando los apóstoles comenzaron a proclamar a Jesús de Nazaret a hombres y mujeres «de todas las naciones bajo el cielo» (Hch 2,5), anunciando la buena nueva de la salvación y la nueva vida en Cristo.

Lo que sigue en el libro de Hechos es la historia de la Iglesia primitiva y la difusión del evangelio, primero en Jerusalén y luego en las zonas aledañas. A medida que el Señor aumentaba su número, comenzaron a formar comunidades basadas en la unidad fraterna y en la enseñanza de los apóstoles, nutridas y fortalecidas por la eucaristía y una vida de oración (Hch 2,42-47).

El mismo fervor que impulsó a los cristianos de la Iglesia primitiva, a la hora de compartir la buena noticia de Jesucristo y el don del Espíritu Santo, inspiró a su fundador, el padre Kelley, hace más de 120 años. Él buscó llegar a comunidades de fe remotas en todo Estados Unidos para llevarles la vida misma de Cristo a través de los sacramentos y el apoyo de una comunidad católica más amplia.

Este entusiasmo misionero sigue siendo necesario hoy, por lo que quisiera agradecerles sus continuos esfuerzos para atender las necesidades de las comunidades católicas más pobres, tanto en Estados Unidos como en el extranjero.

De manera especial, quisiera elogiar su labor en Cuba y Puerto Rico. El apoyo que brindan a estas comunidades es una hermosa expresión de la universalidad de la Iglesia y un recordatorio vivo de que «el amor al prójimo es prueba tangible de la autenticidad de nuestro amor a Dios» (León XIV, Dilexi Te, 26). Así mismo, animo la atención pastoral que ofrecen a los más necesitados, así como a las numerosas familias inmigrantes en Estados Unidos. Es fundamental que nuestros hermanos y hermanas experimenten la calidez de una comunidad marcada por la presencia de Cristo.

La Iglesia primitiva testimonia que, donde quiera que exista una verdadera comunidad de fe, la caridad cristiana inspira a sus miembros a aliviar el sufrimiento ajeno y a atender a los necesitados, especialmente a los pobres (Hch 2,45; 6,1-6). El amor a los pobres puede entenderse, por tanto, como «el sello distintivo evangélico de una Iglesia fiel al corazón de Dios» (León XIV, Dilexi Te, 103), y también abre la puerta para que aquellos a quienes servimos lleguen a conocer más profundamente al Señor al dar testimonio de su amor.

Mientras continúan con su misión, la dedicación de Catholic Extension a aliviar las necesidades materiales de los menos afortunados, e invertir en la construcción de comunidades católicas vibrantes, es especialmente necesaria hoy en día. Las comunidades de fe brindan la oportunidad de experimentar la alegría de una nueva vida en Cristo vivida de forma cotidiana y ordinaria.

Ustedes ofrecen apoyo a los pobres, pero también la fortaleza que todos necesitamos para afrontar los desafíos de la vida con fe. De manera particular, estas comunidades son también el "buen terreno" donde nuevas vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa pueden echar raíces y comenzar a crecer (Mt 13,8), proporcionando nuevos obreros para la mies en los años venideros (Lc 10,2). Sigamos sirviendo al Señor, por tanto, con alegría y generosidad, motivados por el amor a Dios y al prójimo y con la certeza de que el Padre «ve en lo secreto y os lo recompensará» (Mt 6,4).

Encomendándoles a la amorosa intercesión de María Inmaculada, les imparto con gusto mi bendición apostólica, que extiendo a todos los miembros de la sociedad Catholic Extension, como prenda de paz y gozo en el Señor resucitado. Gracias.

León XIV

 Act: 18/05/26    @audiencias papales       E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A