A la Radio Televisión Italiana

Sala Clementina
Vaticano, 16 marzo 2026

Buenos días y bienvenidos todos, consejeros de administración, director y redacción del TG2, formulando mis felicitaciones porque este telediario ha alcanzado la meta de los 50 años.

Este cumpleaños invita a reflexionar sobre el camino que han recorrido, como paradigma de los desafíos que el periodismo televisivo ha atravesado y sobre aquellos que tiene aún por delante. Pienso en el pasaje del sistema analógico a aquel digital, que los ha visto protagonistas en el captar las oportunidades y comprender que no existe novedad tecnológica que pueda sustituir a la creatividad, el discernimiento crítico, la libertad de pensamiento.

Si el desafío de nuestro tempo es aquel de la inteligencia artificial, pienso en la necesidad de reglamentar la comunicación según el paradigma humano y no según el tecnológico. Esto quiere decir, en última instancia, saber distinguir entre medios y finalidades.

Los rasgos distintivos que desde el inicio los han caracterizado son la laicidad y el pluralismo de las fuentes informativas, también en la televisión de estado. Laicidad entendida como rechazo de los a priori ideológicos y como mirada abierta sobre la realidad. Todos sabemos lo difícil que es dejarse sorprender por los hechos, por los encuentros, por las miradas y por las voces de los demás. Todos sabemos lo fuerte que es la tentación de buscar, ver y escuchar sólo aquello que confirma las propias opiniones. No puede existir buena comunicación, ni verdadera libertad, ni un sano pluralismo, sin esta apertura.

En la historia del TG2 han convivido diversas posiciones culturales. Esta diversidad, especialmente cuando ha sido animada por un espíritu de amistad, ha sido un valor agregado de vuestra identidad, una riqueza, un ejemplo de dialogo, que también hoy puede decirnos mucho, en un tiempo dominado por las polarizaciones, por las cerrazones ideológicas, por los eslóganes, que impiden ver y comprender la complejidad de la realidad.

Siempre, pero de manera especial en las circunstancias dramáticas de guerras, como aquellas que estamos viviendo, la información debe preservarse del riesgo de transformarse en propaganda. La tarea de los periodistas consiste en verificar las noticias, para no convertirse en megáfono del poder. Esta es su tarea más urgente y delicada, y yo diría esencial.

A ustedes corresponde mostrar los sufrimientos que la guerra acarrea siempre a las poblaciones, así como mostrar el rostro de la guerra y contarla con los ojos de las victimas para no transformarla en un videojuego. No es fácil en los pocos minutos de un telediario y de sus espacios de profundización, pero he aquí el desafío.

Les agradezco su visita, les manifiesto mis mejores deseos y bendigo a todos ustedes y su trabajo.

León XIV

 Act: 16/03/26    @audiencias papales       E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A