En el Domingo III de Pascua

Explanada de Kilamba
Angola, 19 abril 2026

Queridos hermanos y hermanas, unámonos en oración a María en el Regina Coeli, reina del cielo, para compartir con ella, nuestra madre y compañera de camino, la alegría de la resurrección.

Con este canto gozoso no queremos borrar ni sofocar el grito de los que sufren, sino más bien abrazarlo y unirlo a nuestra voz, en una nueva armonía, para que incluso en el dolor permanezca viva la luz de la fe, y con ella la esperanza en un mundo mejor.

Lamento profundamente el reciente intensificarse de los ataques contra Ucrania, que siguen afectando también a los civiles. Expreso mi cercanía a quienes sufren y aseguro mi oración por todo el pueblo ucraniano. Renuevo el llamamiento para que callen las armas y se siga el camino del diálogo.

En cambio, es motivo de esperanza la tregua anunciada en Líbano, que representa un brote de alivio para el pueblo libanés y para el Levante. Aliento a quienes están trabajando por una solución diplomática a continuar los diálogos de paz, para hacer permanente el cese de las hostilidades en todo el Medio Oriente.

Cristo ha vencido a la muerte, y es con esta certeza que todos nosotros, unidos a él y en él como un solo cuerpo, hoy y cada día nos comprometemos a hacer crecer a nuestro alrededor los frutos de la Pascua, que son el amor, la verdadera justicia y la paz, más allá de todo obstáculo y dificultad.

Que la madre de Jesús, madre del corazón, nos ayude a sentir siempre cercana, viva y fuerte la presencia de su Hijo resucitado.

León XIV

 Act: 19/04/26    @ángelus papales       E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A