En el Domingo XXIX Ordinario
Plaza
San Pedro
Vaticano, 18 octubre 2026
Queridos hermanos, el evangelio proclamado en la liturgia de hoy (Mt 22,15-21) nos presenta una de las enseñanzas más famosas de Jesús: «¡Devuelvan al césar lo que es del césar, y a Dios lo que es de Dios!» (v.21). Por eso es importante situarla en el contexto en el que fue pronunciada originalmente.
El evangelista Mateo describe una situación hostil hacia Jesús, cuando los fariseos se pusieron de acuerdo para ver cómo Jesús caía en una trampa (con alguna de sus afirmaciones; v.15) y deciden enviar a algunas personas a interrogarlo sobre un tema polémico: «¿Es lícito o no pagar el tributo al César?» (v.17).
La respuesta del Maestro es astuta, porque lo mantiene fuera de la trampa y desenmascara la hipocresía de quienes quieren hacerlo caer. Les pide la moneda del tributo, o denario. Ellos se la dan, y Jesús dice: «¿De quién es esta imagen y esta inscripción?». Le responden: «Del César». Entonces afirma Jesús: «¡Devuelvan al césar lo que es del césar, y a Dios lo que es de Dios!» (vv.17-21).
En Jesús contemplamos a un Dios que no teme a la historia, y que viene a vivir en ella. Su reino no elimina los cargos ni las responsabilidades humanas. Es más, se trata de un reino que nos pide vivir sin concesiones, libres de malas ambiciones e intereses injustos, anteponiendo ante todo el reino de Dios y su justicia (Mt 6,33).
Llama la atención el elogio que los mismos especuladores dirigen a Jesús, cuando dicen: «Maestro, sabemos que eres sincero, que enseñas con fidelidad el camino de Dios, que no te dejas influir por nadie, que no te fijas en la apariencia de la gente» (v.16).
Queridos hermanos y hermanas, el perfil de quien "devuelve al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios" es la sinceridad, sin temor ni hipocresía, libre para hacer el bien. Oremos al Señor para que nos ayude a ser así, confiando en la intercesión de la Virgen María.
León XIV
Act:
18/10/26
@ángelus
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