Universidad Católica Andrés Bello.

Departamento de Pastoral

Curso de Confirmación

   

- El Mensaje de Jesús

 

 

 

Palabra de Dios:

 

"Porque yo no hablo por mi propia cuenta; el Padre que me envió me encargó lo que debo decir y cómo decirlo. Por mi padre yo sé que su mensaje es vida eterna. Por eso tengo que hablar y lo enseño tal como me to dijo mi Padre" (Jn 12, 49‑50).

 

1. Profeta

 

"Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea" (Mt 21,1 l).

 

"Profeta" era para los judíos el hombre que proclamaba la verdad de Dios y eso es lo que hizo Jesús:

 

"Pero ustedes quieren matarme por ser hombre que digo la verdad tal como la oí de Dios"

(Jn 8,40).

 

Jesús es la última palabra, la palabra definitiva que Dios dice al hombre, el último de los profetas que nos dice la verdad de Dios.

 

"En diversas ocasiones y bajo diferentes formas, Dios habló a nuestros padres, por medio de los profetas, hasta que en estos días que son los últimos, nos habló a nosotros por medio de su Hijo" (Hb 1,1).

 

El mismo Jesús, es la Palabra de Dios: lo "decible", "audible", "inteligible", de Dios:

 

"Este es mi hijo amado, escúchenlo"

(Mc 9, 7).

 

Jesús fue tenido por un profeta poderoso en obras y palabras que había de liberar a Israel (Lc. 24, 19‑21).

 

Jesús es el PROFETA (Jn 6,14; 7,20), el único, el Verdadero enviado por Dios.

 

Lo que Jesús nos dice es Dios quien nos lo dice, pues Jesús es Dios hablándonos con palabras y vida humanas que podamos entender.

 

 

2. Maestro

 

Es el nombre empleado ordinariamente por los evangelistas para designar a Cristo y relatar su actividad (leer Mc 4,38; 5,35; 10,17; Jn 13,13).

 

Jesús es el mejor y más grande Maestro de las cosas de Dios. Es el que más sabe de estas cosas porque viene de parte de Dios:

"Y porque yo vengo de parte de mi Padre ustedes no me hacen caso.

 

Otros vienen por su propia cuenta y a ellos ustedes les hacen caso"

(Jn 5, 43). (lee Jn 12,49‑50).

 

¿Qué nos dice y enseña Jesús?

 

 

 

3. Una enseñanza que se entiende

 

Jesús no se limita en su enseñanza a repetir, a explicar los textos sagrados del Antiguo Testamento.

 

El lee la voluntad de Dios también en la creación, en la historia, en las situaciones concretas de los hombres.

 

Los creyentes le entienden luego. Tan sólo basta buen sentido y la sana razón humana; por ejemplo:

 

"Cuando das limosna, no debe saber la mano izquierda lo que hace la derecha"

(Mt 6,3).

 

Porque los hipócritas publican lo que hacen al son de trompetas para que los hombres los alaben.

 

"Basta con las penas de cada día"

(Mt 6,34)

 

Está bien ocuparse del porvenir, pero no preocuparse angustiosamente: cada día tiene bastante con sus inquietudes. Confíen ustedes en Dios que es buen Padre, y el hombre vale mucho más que las aves del cielo (Mt 6,26).

 

"Todo lo que ustedes desearían de los demás, háganlo con ellos"

(Mt 7,12)

 

Porque no hay que poner ningún limite a la apertura y preocupación por el dolor y por la alegría de los otros.

 

"No juzguen"

(Mt 7,1)

 

Porque "el que está sin pecado, que tire la primera piedra" (Jn 8, 7)

 

"No es el hombre para el sábado sino el sábado para el hombre"

(Mc 2, 27)

 

¿Por qué?. Porque si un animal, en día sábado, cae en un pozo, vamos y lo sacamos. Ahora bien el hombre es más que un animal. Por eso "prefiero la bondad a los sacrificios",

 

"Amén a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian"

(Lc 6, 27)

 

¿Por qué? Porque si hiciéramos el bien solamente a los que nos lo hacen, ¿qué recompensa tendríamos?. También los pecadores hacen lo mismo (Lc 6, 32‑33).

 

Prohibe al hombre tener más de una mujer.

 

¿Por qué? Porque en el principio fue así. Dios creó una pareja (Compruébalo en Mc. 10,6).

 

No basta decir únicamene: No matarás no adulterarás. Ya la ira y el mirar codicioso son pecado.

 

Porque no basta combatir las consecuencias si primero no se eliminan las causas (Compruébalo en Mt 5, 22‑28).

 

Es pecado, dice la ley, andar con los pecadores porque nada más ya el trato con ellos nos hacen impuros, incapaces de culto de Dios.

 

Pero: "No son los sanos los que necesitan al médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores" (Mc. 2,17).

 

4. Una enseñanza nueva

 

Jesús es el único que tiene conciencia plena del acuerdo que en su interior existe con Dios:

 

Por eso es el único que pude decir: "Se dijo... Pero Yo les digo..." (Mt 5).

 

Su enseñanza es:

 

"Una enseñanza nueva, comunicada con autoridad" (Mc 1,27). He aquí algunos ejemplos (Mt 5,21s.):

 

 

"Saben que se dijo a sus antepasados: No matarás.

 

YO LES DIGO MÁS: cualquiera que se enoje contra su hermano es culpable...".

 

‑ "Se dijo a los antepasados: No cometerás adulterio.

 

AHORA YO LES DIGO que quien mira con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio en su corazón...".

 

‑ También se dijo a sus antepasados" No juzgarás en falso sino que cumplirás al Señor tus juramentos.

 

AHORA YO LES DIGO: No juren nunca .

 

... Digan sí, cuando es sí, y no, cuando es no...".

 

‑ "Se dijo además: Ojo por ojo y diente por diente.

 

 

EN CAMBIO YO LES DIGO: No resistan a los malvados. Preséntale la mejilla izquierda al que lo abofetea la derecha".

 

‑ "Se dijo así mismo: Ama a to prójimo y odia a lo enemigo.

 

PERO YO LES DIGO: Amen a sus enemigos y recen por sus perseguidores. Así serán hijos de su Padre que está en los cielos. El hace brillar el sol sobre malos y buenos y caer la lluvia sobre justos y pecadores".

 

 

5. Un mensaje de amor

 

Los apóstoles, después de haber convivido con Cristo, después de haberlo oído, haberlo visto actuar, después de su muerte y resurrección, entendieron el mensaje, la Buena Noticia que fue Jesús y toda la vida de Jesús.

 

Que Dios es fiel a su amor a los hombres en la vida y más a11á de la muerte.

 

5.1. La gran revelación que Jesús nos hace, el gran mensaje de Jesucristo es que Dios nos ama.

 

"Tanto amó al mundo, que le dio a su Hijo único, para que el mundo se salve por El" (Jn 3, 16‑17).

"¡Qué valor debe tener el hombre a los ojos del Creador si ha 'merecido tener tan grande Redentor', si 'Dios ha dado a su Hijo' a fin de que él, el hombre, 'no muera sino que tenga la vida eterna"' (Juan Pablo 11, Redentor del hombre, 10).

 


Y nos ha amado gratuitamente porque "Dios es quien primero nos amó. Dios planeó y creó el mundo en Jesucristo, su propia imagen increada. Al hacer el mundo, Dios creó a los hombres para que participáramos en esa comunidad divina de amor: el Padre con el Hijo Unigénito en el Espíritu Santo" (Puebla, 182).

 

5.2. QUE DIOS ES NUESTRO PADRE responsable y bueno, que nos ama con el cariño y preocupación de un verdadero Padre:

 

"Anda a decirles a mis hermanos (que son los apóstoles, que somos todos los cristianos) que subo donde mi Padre, que es el Padre de ustedes, donde mi Dios, que es el Dios de ustedes" (Jn 20, 17) (Ver también: Mt. 23,9; 5, 48; 1 Jn 3,1; Jn 1,12; Rm 8, 14‑16).

 

5.3. Que "todos ustedes son hermanos" (Mt 23,8).

 

La paternidad de Dios se hace veraz y efectiva en nuestra vida cuando a todo hombre le damos un trato de hermano. No acepto a Dios como Padre si al mismo tiempo no acepto que todo hombre es mi hermano.

 

Según Jesús, no soy cristiano, no vivo como hijo de Dios por más que rinda respeto y amor a Dios, si ese amor y respeto a Dios no es al mismo tiempo respeto y amor al hombre.

No puedo tener a Dios como amigo y al hombre como enemigo.

 

6. Un sólo Amor

 

Jesús nos repite una y otra vez, de diversas formas, que coinciden y aun se identifican el amor a Dios con el amor al prójimo (prójimo: aquel a quien tengo que aproximarme porque necesita de mí en la vida: compruébalo" Lc 10, 25‑37).

 

6.1. Hay una semejanza entre el amor a Dios y el Amor al prójimo

 

"Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y primer Mandamiento. El segundo es SEMEJANTE al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Mt 22, 37‑40).

 

6.2. SON INSEPARABLES: De modo que sólo es posible amar a Dios, si amamos también a los hombres. Para Jesús, el amor a Dios y el amor al prójimo son inseparables, constituyen un solo mandamiento principal del que dependen todos los demás:

 

"El que dice: 'Yo amo a Dios', y odia a su hermano, es un mentiroso.

 

¿Cómo puede amar a Dios, a quien no ve, si no ama a su hermano, a quien ve? El mismo nos ordenó: El que ame a Dios, ame también a su hermano" (1 Jn 4, 20‑21).

 

 

6.3. HAY COMO UNA IGUALDAD:

 

‑ Lo hecho al prójimo (y al prójimo más humilde y necesitado) es como si fuera hecho a Jesús mismo:

 

"El que recibe en mi nombre a un niño como éste, a mí me recibe" (Mt 18,5).

 

"En verdad les digo que cuando lo hicieron con alguno de estos mis hermanos más pequeños, lo hicieron conmigo" (Mt 25,40).

 

Entre los signos que Puebla da para reconocer la verdadera "liberación cristiana" se encuentra el de ver a Cristo identificado con los desheredados:

 

"En cuanto a las actitudes, hay que ponderar... cuál es la forma de volcar con amor y solicitud hacia los pobres, los enfermos, los desposeídos, los desamparados, los agobiados y cómo descubriendo en ellos la imagen de Jesús 'pobre y paciente, se esfuerza en remediar sus necesidades y procura servir en ellos a Cristo"' (Vat. Il, Constitución sobre la Iglesia, 8; Puebla, Discurso inaugural de Juan Pablo II, I1I, 6) (Lee Puebla 31 al 40).

 

‑ Y LO HECHO CON JESÚS ES COMO SI FUERA HECHO AL PADRE:

 

"El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió" (Jn 5, 23; lee también: Jn 8, 42; 10, 30‑38).

 

Dios no está en las nubes. Dios es vecino nuestro. Dios se ha hecho hombre. Es Cristo Nuestro Señor, Jesucristo es el Hijo de Dios, verdadero Dios y verdadero Hombre. Y: "En Cristo y por Cristo, Dios Padre se une a los hombres" (Puebla, 188).

 

"El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre" (Vat. II, la Iglesia en el mundo actual, 22): como se ha metido dentro de cada uno de nosotros los hombres, sobre todo los desheredados.

 

Así to ha querido Dios: nos ha hecho a todos los hombres, "hijos de Dios por la eficacia de su Espíritu" (Puebla, 197), en nosotros se ha hecho presente Dios. Cristo está presente en cada persona humana: se identifica con ella:

 

"El Señor delineó en la parábola del Buen Samaritano el modelo de atención a todas las necésidades humanas (Cfr. Lc 10, 30 ss.) y declaró que en último término se identificará con los desheredados ‑encarcelados, hambrientos, solitarios‑ a quienes se haya tendido la mano (Cfr. Mt 25,31 ss)" (Puebla, Juan Pablo 11, Discurso inaugural,111, 2).

 

Por eso: si ofendo a alguien, ofendo a Cristo; si abandono a alguien que espera en mí, abandono a Cristo; cuando lleno las justas expectativas de los demás, lleno las expectativas de Cristo. Calumniar a un inocente es injuriar a Cristo. Abandonar a la esposa es abandonar al mismo Cristo. Defraudar por irresponsabilidad, venalidad, a los propios hijos, súbditos, alumnos..., es defraudar a Cristo.

 

Si queremos encontrar a Cristo tendremos que buscarle donde está: sobre todo en los que necesitan y exigen nuestra ayuda:

 

"LES ASEGURO QUE TODO LO QUE HAGAN (y era el alimentar al que tenía hambre, el recibir en la casa al que estaba sin hogar, el visitar al enfermo, al encarcelado...) POR UNO DE MIS HERMANOS MÁS PEQUEÑOS, A MI EN PERSONA ME LO HACEN; Y SIEMPRE QUE DEJEN DE HACER ALGÚN BIEN A ESTAS PERSONAS A MI MISMO ME LO DEJAN DE HACER" (Mt 25, 40‑45).

 

6.4. EN ADELANTE YA LA NORMA DEL AMOR SERA COMO JESÚS NOS HA AMADO:

 

"Les doy este mandamiento nuevo que se amen unos a otros como yo los he amado" (Jn 13,34).

 

Y el amor de Cristo llegó hasta el fin, hasta dar la vida (Jn 13,1). Por eso Juan, que sabía bien lo que es ser cristiano nos dice:

 

"En esto hemos conocido lo que es el amor, en que Jesús dio su vida por nosotros. Así también nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos" (1 Jn 3,16).

 

Teniendo presente lo que decíamos antes de que "Jesús hace del amor la norma de su vida", y lo aquí dicho, creo que podemos afirmar:

 

1 °. Que el amor de Jesús es por el hombre concreto ‑sea éste: publicano, prostituta, pobre y oprimido, fariseo y rabino‑ y por todo hombre:

 

"Amor que privilegia a los pequeños, los débiles, los pobres"       (Puebla, 192).

 

 

2°. Que nosotros amamos a Dios y defendemos su causa amando, como Jesús, al hombre concreto, a todo hombre, en la situación en que se encuentre.

 

"El amor de Dios que nos dignifica radicalmente, se vuelve por necesidad comunión de amor con los demás hombres y participación fraterna; para nosotros hoy, debe volverse, principalmente, obra de justicia para los oprimidos (Cfr. Lc 4,18), esfuerzo de liberación para quienes más la necesitan. En efecto; "nadie puede amar a Dios, a quien no se ve, si no ama al herrnano a quien ve" (1 Jn 4,20) (Puebla, 327).

 

3°. Este amor (‑comunión, participación, obra de justicia, esfuerzo de liberación) debe ser también terreno, temporal, mundano, humano en el sentido del Evangelio: Cfr. Lc 10, 30 ss., Mt 25, 31 ss., y en el sentido de Puebla:

 

"Con todo, la comunión y participación verdaderas sólo puede existir en esta vida proyectadas sobre el plano muy concreto de las realidades temporales... El Evangelio nos debe enseñar que ante las realidades que vivimos, no se puede hoy en América Latina amar de veras al hermano y por lo tanto a Dios, sin comprometerse a nivel personal y en muchos casos, incluso, a nivel de estructuras, con el servicio y la promoción de los grupos humanos y de los estratos sociales más desposeídos y humillados, con todas las consecuencias que se siguen en el plano de estas realidades temporales" (Puebla, 327).

 

4°. Que para el cristiano nada debe estar por encima del amor a los hermanos. Sin ese amor, ni siquiera tenemos fe en Dios.

 

"No existe palabra más fuerte que ella en el diccionario cristiano. Se confunde con la propia fuerza de Cristo. Si no creemos en el amor, tampoco creemos en Aquel que dice: 'Un mandamiento nuevo les doy, que se amen los unos a los otros como yo los he amado` . (Jn 15, 21) (Puebla, Mensaje a los pueblos de América latina, 8; lee también 1 Co 13, 1‑7).

 

5°. Que la causa de Dios y su amor a El no pueden pasar ni identificarse ya más con la defensa abstracta y dogmática de la Ley, la Tradición, la‑Religión, la Iglesia, la Raza, la Patria..., mucho menos de las Trasnacionales, de la Seguridad nacional (Puebla, 547).

 

Siempre será un dios falso, un ídolo, un fruto de la inspiración del hombre, el dios que quiera apoyarse en esa Ley, Tradición... para esclavizar, oprimir, engañar... al hombre.

 

6°. Que todo esto no es nada fácil: únicamente to podemos hacer si amamos a Jesús, si Jesús está con nosotros dándonos la gracia y fuerza de su amor, su Espíritu (Puebla, 199, 204).

 

Preguntas y Reflexiones

 

 

1.‑        Lee detenidamente: "Una enseñanza que se entiende". ¿Qué aplicaciones tiene para la vida?

 

2.‑        ¿Qué consecuencias concretas tiene el mandamiento nuevo de Jesús si lo pones en práctica hoy en la vida de familia, en la vida de trabajo, en tus relaciones sociales?

 

3.‑        ¿Cómo entiendes tú lo de que tenemos que amar al prójimo? ¿Quién es para ti el prójimo?

 

¿Quién es el prójimo según Jesús? Lee la parábola del Buen Samaritano: Lc 10, 25‑37.