PRIMERA LECTURA
El predicador inspirado enseña a su comunidad que la religión no está tanto en las prácticas religiosas cuanto en la obra de justicia con el menesteroso. Dios está en el oprimido y el que necesita ayuda para realizarse como persona. Allí se le encuentra. El que promueve a la persona es luz de Dios en el mundo. Le hace también a él luminoso, en cuanto que le muestra colaborador del creador.
![]()
Lectura
del Profeta Isaías 58,7-10.
Esto dice el Señor:
Parte
tu pan con el hambriento,
hospeda a los pobres sin techo,
viste al que va desnudo,
y no te cierres a tu propia carne.
Entonces
romperá tu luz como la aurora,
en seguida te brotará la carne sana;
te abrirá camino la justicia,
detrás irá la gloria del Señor.
Entonces
clamarás al Señor
y te responderá.
Gritarás y te dirá:
«Aquí estoy.»
Cuando
destierres de ti la opresión,
el gesto amenazador y la maledicencia,
cuando partas tu pan con el hambriento
y sacies el estómago del indigente,
brillará tu luz en las tinieblas,
tu oscuridad se volverá mediodía.
![]()