PRIMERA LECTURA
Una invasión enemiga hace sentir a las pequeñas ciudades de Galilea una humillación de grado infinito: Dios está en ella. En la liberación que les anuncia, el profeta va también más allá de lo que los ojos ven. Sin decir su nombre, señala a Dios en la luz que rompe la tiniebla, en la alegría que suplanta la humillación. El ahuyentó un día con las luces de Gedeón a los enemigos madianitas (Jn 7).
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Lectura
del Profeta Isaías 9,14.
En otro tiempo el Señor humilló el país de Zabulón y el país de Neftalí; ahora ensalzará el camino del mar, al otro lado del Jordán, la Galilea de los gentiles.
El pueblo que caminaba en tinieblas
vio una luz grande;
habitaban tierras de sombras,
y una luz les brilló.Acreciste la alegría,
aumentaste el gozo:
se gozan en tu presencia
como gozan al segar,
como se alegran
al repartirse el botín.Porque la vara del opresor,
el yugo de su carga,
el bastón de su hombre
los quebrantaste como el día de Madián.
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