EVANGELIO

El Espíritu Santo se comunica con los creyentes. Es inútil que pretendamos inducir una acción del Espíritu con solas nuestras propias fuerzas. La fe siempre será un fenómeno misterioso que sobreviene al hombre desde arriba.

La Eucaristía es una acción del Espíritu de Jesús. Por eso se le invoca en la acción eucarística: «Te pedimos que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del cuerpo y sangre de Cristo.» El Espíritu hace la unidad en la Iglesia, católica, universal: los que participamos de un solo Espíritu, comemos un solo pan, bebemos de la misma fuente de aguas vivas y formamos un solo cuerpo.

 

Lectura del santo Evangelio según San Juan 7,37-39.

El último día, el más solemne de las fiestas, Jesús en pie gritaba:

-El que tenga sed, que venga a mí; el que cree en mí, que beba.

(Como dice la Escritura: de sus entrañas manarán torrentes de agua viva.)

Decía esto refiriéndose al Espíritu, que habían de recibir los que creyeran en él. Todavía no se había dado el Espíritu, porque Jesús no había sido glorificado.