PRIMERA
LECTURA
Una de las más mortificantes servidumbres humanas es la pluralidad de lenguas, obstáculo a la comunicación y a la unidad. El relato de Babel es una leyenda etiológica, que intenta apuntar a su raíz. Escenifica un simbólico intento de la humanidad adamita de conquistar el absoluto. La confusión de lenguas significa la desarmonía humana, lo contrario al pueblo unánime en actitud adorativa. Esto es lo que busca ser el pueblo de Abrahán y el de Pentecostés.
Lectura del libro dei Génesis 11,1-9.
Toda la tierra hablaba una sola lengua con las mismas palabras.
Al emigrar (el hombre) de Oriente, encontraron una llanura en el país de Sinaar y se establecieron allí.
Y se dijeron unos a otros:
-Vamos a preparar ladrillos y a cocerlos (emplearon ladrillos en vez de piedras, y alquitrán en vez de cemento).
Y dijeron:
-Vamos a construir una ciudad y una torre que alcance al cielo, para hacernos famosos, y para no dispersarnos por la superficie de la tierra.
El Señor bajó a ver la ciudad y la torre que estaban construyendo los hombres y se dijo:
-Son un sólo pueblo con una sola lengua. Si esto no es más que el comienzo de su actividad, nada de lo que decidan hacer les resultará imposible. Voy a bajar y a confundir su lengua, de modo que uno no entienda la lengua del prójimo.
El Señor los dispersó por la superficie de la tierra y cesaron de construir la ciudad.
Por eso se llama Babel, porqué allí confundió el Señor la lengua de toda la tierra, y desde allí los dispersó por la superficie de la tierra.
Puede escogerse también como primera lectura cualquiera de las que siguen.
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