SAN
AGUSTÍN COMENTA EL EVANGELIO DE LA VIGILIA
Lc 1,5-17: Zacarías perdió la voz, María concibió la Palabra
¿Cuál es la dignidad de este hombre, cuyo nacimiento, como el de Cristo el Señor, lo anunció a sus padres un ángel? ¿Cómo mereció eso? Porque no ha surgido nadie mayor que él entre los nacidos de mujer (Mt 11,19). Como sabéis el ángel Gabriel fue enviado al sacerdote Zacarías y a la virgen María; a ambos promete un hijo y de ambos recibe una respuesta. Zacarías respondió al ángel que le prometía el hijo: ¿Cómo puedo saberlo? Yo soy anciano y mi mujer es anciana y entrada en años (Lc 1,18). María le respondió: ¿Cómo sucederá eso, pues no conozco varón? (ib., 34). Ninguno esperaba nada de las leyes de la naturaleza y hasta creo que desconocían que ante el don de la gracia de Dios cesan las leyes naturales. Ambos responden desde la duda, y, sin embargo, el primero es castigado y la segunda bendecida.
Al primero se le dice: Quedarás mudo; a María: Bendita tú entre las mujeres (Lc 1,20.28). Zacarías perdió la voz, María concibió la Palabra. A continuación la Palabra se hace carne en la Virgen, y la voz nace del mudo; Juan, al nacer, devuelve el habla a su padre, y el padre, hablando, impone el nombre al hijo.
Todos se admiran, todos quedan estupefactos, y entre murmuración y murmuración se dicen: ¿Qué piensas que será este niño? (ib., 66). Hablemos ahora con palabras del evangelio. He aquí que la mano del Señor estaba con él (ib.). ¿Qué piensas que será quien así comienza? Todavía tan pequeño y ¡ya tan grande! Y si este que empieza ahora será grande, ¡cómo será el que existía desde el principio! Aquel a quien Juan encerrado aún en el interior del seno de su madre, reconoció cuando todavía se ocultaba en el tálamo del seno de una virgen y al que saludó con sus movimientos al no poder aún con la voz, ¿qué será? ¿Queréis saber lo que se será? Os lo diré brevemente; escuchad al profeta: Él, dijo, será llamado Señor de toda la tierra (Is 54, 5).
Sermón
293 B,4
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