DÍA
PRIMERA LECTURA
Te hago luz de las naciones.
Lectura del Profeta Isaías 49,1-6.
Escuchadme,
islas;
atended, pueblos lejanos:
Estaba
yo en el vientre, y el Señor me llamó
en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre.
Hizo
de mi boca una espada afilada,
me escondió en la sombra de su mano;
me hizo flecha bruñida,
me guardó en su aljaba y me dijo:
«Tú eres mi esclavo (Israel),
de quien estoy orgulloso.»
Mientras
yo pensaba: «En vano me he cansado,
en viento y en nada he gastado mis fuerzas»,
en realidad mi derecho lo llevaba el Señor,
mi salario lo tenía mi Dios.
Y
ahora habla el Señor,
que desde el vientre me formó siervo suyo;
para que le trajese a Jacob,
para que le reuniese a Israel
-tanto me honró el Señor
y mi Dios fue mi fuerza-:
Es
poco que seas mi siervo
y restablezcas las tribus de Jacob
y conviertas a los supervivientes de Israel;
te hago luz de las naciones,
para que mi salvación alcance
hasta el confín de la tierra.
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