El Papa se encuentra con minoría católica turca y pide que Iglesia sea signo de paz

ÉFESO, 29 Nov. 06 (ACI).- El Papa Benedicto XVI sostuvo hoy un encuentro íntimo con la minoría católica turca en la conocida “Casa de María” en Éfeso, y desde ahí pidió que la Iglesia sea signo e instrumento eficaz de paz en el mundo.

El Santo Padre llegó en avión a Esmirna esta mañana y desde allí se trasladó en automóvil a Éfeso, uno de los lugares arqueológicos más famosos del Mediterráneo. Al mediodía presidió su primera Misa en tierra turca ante unos 200 miembros de la comunidad católica local que pudieron acompañarlo debido a las estrictas medidas de seguridad.

En su homilía, el Papa agradeció a Dios por "la maternidad divina de María", y afirmó que Efeso era "uno de los lugares más queridos por la comunidad cristiana". Después recordó las visitas a ese lugar de Pablo VI y Juan Pablo II y recordó especialmente al beato Juan XXIII, representante pontificio en Turquía de 1935 a 1944.

"Desde este extremo de la península de Anatolia, puente natural entre continentes, invocamos paz y reconciliación ante todo para los que viven en la tierra que llamamos 'santa' y que es considerada así por cristianos, judíos y musulmanes: es la tierra de Abraham, de Isaac y de Jacob, destinada a albergar un pueblo que fuera bendición para todas las gentes. ¡Paz para toda la humanidad! ¡Que se cumpla pronto la profecía de Isaías (...) ¡No levantará espada nación contra nación ni se ejercitarán más en la guerra!", exclamó.

Benedicto XVI recordó que “todos necesitamos esta paz universal, la Iglesia está llamada no solo a anunciar proféticamente esta paz, sino a ser su ‘signo e instrumento’. En esta perspectiva de pacificación universal, se hace más profunda e intensa la aspiración hacia la comunión plena y la concordia entre todos los cristianos”.

El Papa consideró motivo de “alegría y alabanza a Dios” que en la ceremonia participasen católicos de diversos ritos. “Esos ritos son expresión de esa admirable variedad de la que se adorna la Esposa de Cristo, siempre que converjan en la unidad y el testimonio común”, agregó.

“Queridos hermanos y hermanas, con esta visita he querido que sintierais el amor y la cercanía espiritual, no solamente míos, sino de la Iglesia universal a la comunidad cristiana que aquí, en Turquía, es efectivamente una pequeña minoría y afronta un día tras otro no pocos retos y dificultades”, indicó.

Al final de su homilía recordó al sacerdote italiano Andrea Santoro, asesinado en febrero pasado mientras rezaba en una Iglesia, y pidió evocar el Magnificat de María, "con alegría, incluso cuando estamos sometidos a dificultades y peligros, como atestigua el hermoso testimonio” del fallecido presbítero.

La Casa de María

Según informó el Vatican Information Service, “el santuario de Meryem Ana Eví (Casa de la Madre María), a 4 km. de Efeso, donde el Papa se encontró con la comunidad católica residente en Turquía, es un centro de culto mariano único en el mundo, si bien no existan pruebas arqueológicas de que efectivamente hubiera sido la residencia de la Virgen”.

“Una tradición del siglo I y un testimonio sirio del siglo XIII narran, en cambio, que María vivió en Éfeso con San Juan Evangelista. El santuario es frecuentado no solo por los cristianos, sino también por los musulmanes que se detienen aquí para venerar a María, antes de proseguir su peregrinación a la mezquita de Isa Bey”, indica.

Éfeso cuenta actualmente con 18 mil habitantes. En la antigüedad, entre sus monumentos estaba el templo de Diana, una de las siete maravillas del mundo. La ciudad fue también uno de los centros de las primeras comunidades cristianas y en ella residió durante tres años San Pablo. San Juan Evangelista vivió y murió allí. En el 431, se celebró en Efeso el Concilio Ecuménico que proclamó la maternidad divina de María.

Esta tarde el Papa se desplazará desde Esmirna a Estambul para encontrarse con el patriarca ecuménico Bartolomé I.