OBJETIVOS, LEMA Y CARTEL
 DÍA DEL SEMINARIO 16 / 19 marzo 2003  —  Señor ¿Qué quieres que haga? 

Objetivos

La Campaña del “Día del  Seminario” no es cuestión de un solo día, aunque en esa jornada se intensifiquen las actividades. Una Campaña pretende crear un clima y un ambiente a favor de una causa, fundamentar las motivaciones y ofrecer recursos para difundir el mensaje de la Campaña. La Conferencia Episcopal Española desea que todos los católicos apoyen al Seminario Diocesano, como la institución que cada Diócesis tiene para formar a los presbíteros diocesanos que la han de servir. Por eso es una campaña eclesial que hay que cuidar y desarrollar pastoralmente con esmero. Sus principales objetivos son éstos:

1.- Acercar el Seminario Diocesano (Mayor y Menor o Pre-Seminario) a toda la Diócesis, de modo que se conozca más y se le tenga más afecto.

2.- Sensibilizar a la sociedad en general y particularmente a la comunidad cristiana sobre la necesidad de la vocación sacerdotal y el servicio que prestan los sacerdotes.

3.- Motivar a los sacerdotes y demás responsables de pastoral, catequistas, etc., para que descubran jóvenes y niños que pueden ser candidatos al sacerdocio y les animen y preparen para ir al Seminario.

4.- Potenciar en toda la comunidad cristiana la oración por las vocaciones sacerdotales, como el Señor nos mandó, y enseñar a los niños y jóvenes a orar, como condición y clima necesario para poder escuchar la llamada de Jesucristo a su seguimietno.

5.- Apoyo económico al Seminario, para que tenga medios suficientes y pueda ofrecer a los futuros sacerdotes una buena preparación. Y para que ninguna familia deje de enviar un hijo al Seminario por problema de dinero.

El Lema: "Señor, ¿qué quieres que haga? 

1. EL DIÁLOGO CON JESUCRISTO

a) Esta frase, tomada de Hch 22,10, es dicha por Saulo a Jesús, que se le ha aparecido en el camino de Damasco. Tras el fogonazo inesperado de luz, hay un diálogo entre Jesús y Saulo:

— Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
— ¿Quién eres, Señor?
— Yo soy  Jesús Nazareno, a quien tú persigues.
— Señor, ¿qué quieres que haga?
— Levántate y vete a Damasco; allí se te dirá lo que está establecido que has de hacer.

La oración es un verdadero diálogo con Jesús. Un diálogo personal y transformador. De él surge la iluminación de la propia vida y el descubrimiento de la misión para la que Dios nos ha puesto. 

b) Al elegir este año como lema una frase dirigida a Jesucristo directamente, se quiere resaltar la importancia de hacer entrar a los jóvenes en ese diálogo de la oración. Baste recordar la insistencia del Papa en la Exhortación Apostólica Novo Millennio Ineunte de hacer de la oración un objetivo de toda la pastoral. Particularmente en pastoral vocacional es imprescindible enseñar a orar a los niños y jóvenes, si han de plantearse cara a cara con Dios su vida. Dios llama en ese encuentro íntimo: cuando se lee la Palabra de Dios o se practica la "lectio divina", cuando se participa activa e interiormente en la celebración de la Eucaristía, cuando se entra a orar en una iglesia ante el Santísimo, en una vigilia de oración, en una peregrinación, en la soledad del propio cuarto, o ante la admiración de un paisaje, ante el impacto de algo doloroso o inexplicable, ante la alegría de una experiencia gozosa. Tantas formas de oración, vocal, mental, de recogimiento, Salmos, rezo del Rosario, etc. Toda vocación nace y se alimenta en un contexto de oración.  

c) Es un diálogo personal, con nombre propio, porque la llamada, los interrogantes y la decisión es personal. En ella entra en juego la libertad de la persona, que a veces lucha a brazo partido con Dios, como Jacob o Jeremías. Ahora bien, ese proceso personal se realiza siempre en un contexto eclesial más o menos explícto. Gracias a la Iglesia se puede escuchar la voz de Dios, en su seno se ora, a ella remite Jesucristo para el discernimiento y orientación, como ocurre en el caso de Pablo, que es remitido a Ananías.

2. DISPONIBILIDAD PARA LA VOLUNTAD DE DIOS

a)    ¿Qué quieres?

El verdadero planteamiento vocacional no es preguntarse qué quiero hacer yo de mi vida, porque no se puede plantear la vocación prioritariamente como "opción", por más que la cultura de la libertad nos oriente por ahí. En la teología y en la pastoral de la vocación hay que dar prioridad a la "elección" divina. En definitiva es la primacía de la gracia, de la que también habla el Papa en la Novo Millennio Ineunte. La pregunta no es: ¿Qué quiero hacer yo de mi vida? sino ¿Qué quiere Dios de mí? ¿Para qué me ha elegido? Sabemos que el cumplimiento de la voluntad de Dios coincide con la felicidad del hombre. La pastoral vocacional deberá ayudar al niño y al joven a situarse en esa actitud, que no es fácil, porque es la actitud de la conversión.

b) Señor

Este título que los primeros cristianos daban a Jesucristo significa el reconocimiento de su soberanía sobre el mundo: el Siervo humillado que ha sido exaltado (Cf. Flp 2,11). Puesto en boca de Saulo o de un joven de hoy, es reconocer a Cristo como el único Señor de la vida y de la historia, por encima de los ídolos que se le pueden ofrecer, por encima del propio yo y los propios proyectos. En definitiva es la clave del primer mandamiento: amar a Dios sobre todas las cosas, con todo el corazón, con toda la mente, con toda el alma.


El Cartel

Es un montaje de dos fotos reales del encuentro de jóvenes con el Papa en Toronto en Julio 2002.

a) En primer plano un joven peregrino:

— Un estudiante universitario, como son un buen número de los que se plantean la vocación y acceden actualmente a los Seminarios.

— Sin otra cosa que lo estrictamente imprescindible: ni siquiera mochila en ese momento; eso sí, botas para caminar y la cruz al pecho. Una pulsera de cuerda, como tantos jóvenes de hoy, porque los llamados son jóvenes de hoy. Por asiento, la hierba del Parque Downsview de Toronto. Hay textos del Evangelio que se evocan fácilmente: "No llevéis bolsa ni alforja…" (Lc 10,4); "les mandó sentarse sobre la hierba" (Mt  14,19).

— Cansado, pero recogido e interiorizando, (ver ojos cerrados, manos recogidas) escuchando en ese momento la palabra de Dios o la voz del Papa. o alguno de los testimonios de compromiso cristiano, o una oración. Puede estar diciendo: "¿Señor, qué quieres que haga?". De hecho no son  pocas las vocaciones que surgen de estos encuentros con el Papa y de otras peregrinaciones.

b) El fondo es la multitud de jóvenes en torno al estrado del Papa:

La vocación es personal (primer plano del chico), pero se plantea y se decide en contexto eclesial. Dios se quiere servir de mediaciones humanas y eclesiales: el ambiente creado en torno a una peregrinación, la preparación previa, el grupo de reflexión, el apoyo y la continuidad posterior, el compromiso asumido en la parroquia, en la acción social a favor de los demás, el acompañamiento de un sacerdote, los sacramentos, la palabra del Papa o la de un amigo, el respaldo de la familia cristiana, el saber que no estás solo, sino que muchos piensan como tú, aunque otros no te entiendan…

El estrado tiene como trasfondo una gran cruz amarilla que se levanta como abrazando una estructura que quería representar los rascacielos de las grandes ciudades (concretamente de Toronto), incluso con evocación posible a las torres destruidas de Nueva York por el atentado terrorista del 11 de Septiembre. Aquí se puede ver la misión: estamos llamados a anunciar a Jesucristo en la cultura y sociedad moderna, en este nuevo milenio recién inaugurado, en un mundo conflictivo, violento e injusto, pero llamado a convertirse en Reino de Dios por la eficacia de la cruz y resurrección de Jesucristo. Este Evangelio ha de ser testimoniado por todos los jóvenes que deben ser "sal de la tierra y luz del mundo", cada cual con su vocación. La vocación sacerdotal impulsa las demás vocaciones cristianas.

— La multitud  colorista de jóvenes de todas las naciones, con diversas banderas, símbolo de la Iglesia en su "catolicidad" y del mundo al que está destinado el Evangelio


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