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Iglesia en el mundo |
2001, "Año mariano para toda la Orden Carmelita"
Se celebran los 750 años de la entrega del escapulario
ROMA, 9 ene 2001 (ZENIT.org).- El año 2001 ha sido proclamado "Año mariano para toda la Orden Carmelita" al cumplirse el aniversario número 750 de la aparición de la Virgen a San Simón Stock, cuando recibió el escapulario.
El anuncio ha sido hecho público por el prior general del Carmelo, el padre Joseph Chalmers, junto al superior general de la Orden, el padre Camilo Maccise. Pretende ser una oportunidad para meditar sobre los orígenes de ese manantial de espiritualidad surgido en esta familia religiosa que ha dado a la Iglesia figuras extraordinarias de santidad, como santa María Magdalena de Pazzi, santa Teresa de Ávila, san Juan de la Cruz o Edith Stein.
La Orden de los Carmelitas tiene sus orígenes en el Monte Carmelo, en Palestina, donde, como recuerda el segundo Libro de los Reyes en la Biblia, el gran Profeta Elías luchó en defensa de la pureza de la fe en el Dios de Israel. "Karmel" significa "jardín".
En el siglo XII (quizás después de la tercera cruzada, 1189-1191) algunos penitentes-peregrinos, provenientes de Europa, se establecieron junto a la "fuente de Elías", en una de las estrechas vaguadas del Monte Carmelo, para vivir en forma eremítica y en la imitación del profeta Elías su vida cristiana en la misma tierra de Jesús.
Este grupo de ermitaños laicos para tener una cierta estabilidad jurídica se dirigió al patriarca de Jerusalén, Alberto Avogadro (1150-1214), residente en aquel tiempo en San Juan de Acre, en las cercanías del Monte Carmelo. Este escribió para ellos una norma de vida, entre el 1206-1214.
En el año 1246 Simón Stock fue nombrado general de la Orden Carmelita. Éste comprendió que, sin una intervención de la Virgen, a la orden le quedaba poco tiempo. Simón recurrió a María poniendo la orden bajo su amparo.
En respuesta a esta ferviente oración, el 16 de julio de 1251 se le apareció la Virgen a y le entregó el escapulario para la orden con la siguiente promesa: "Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno".
De este modo, el escapulario se ha convertido a través de la historia, no sólo para los carmelitas, sino también para todos los cristianos, en una señal de su compromiso cristiano, siguiendo el ejemplo de María.
Los 750 años de la aparición de la Virgen a san Simón Stock serán recordados también durante las sesiones del Capítulo general del Carmelo, que está programado para el mes de septiembre del próximo año y que reunirá a más de 150 religiosos provenientes de todo el mundo.
El Opus Dei comienza el año de preparación del centenario del beato Escrivá Presentada la novena edición de "Camino" en Polonia
ROMA, 9 ene 2001 (ZENIT.org).- Ha comenzado hoy el año de preparación del centenario del nacimiento del fundador del Opus Dei, el beato Josemaría Escrivá de Balaguer, quien nació en Barbastro, Huesca (España), el 9 de enero de 1902.
Entre las iniciativas previstas, cabe destacar un importante Congreso internacional, organizado por la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, sobre el tema "La grandeza de la vida cotidiana", que se celebrará en Roma del 8 al 11 de enero del año próximo, 2002.
El Congreso prevé ocho conferencias generales, más de 60 ponencias, y 18 grupos de trabajo, en los que intelectuales de los cinco continentes, junto a hombres y mujeres de diferentes profesiones, reflexionarán sobre la influencia del mensaje cristiano del beato Escrivá en los diferentes ámbitos de la vida diaria: ciencia, educación, familia, jóvenes, solidaridad, cultura y comunicación, sacerdocio y sociedad.
El beato Josemaría Escrivá de Balaguer fue ordenado sacerdote en 1925. El 2 de octubre de 1928, durante unos ejercicios espirituales, recibió la inspiración de fundar el Opus Dei, un camino de santificación en el mundo, a través del ejercicio del trabajo profesional y del cumplimiento de los deberes ordinarios, familiares y sociales. Falleció en Roma el 26 de junio de 1975 con fama de santidad. El 7 de mayo de 1992 fue beatificado por Juan Pablo II.
Actualmente los fieles de la Prelatura del Opus Dei son más de 80 mil, entre los que se encuentran 1.750 sacerdotes. "Camino", una colección de pensamientos espirituales, es su obra más conocida, impresa en 42 idiomas y con una tirada que ha superado los cuatro millones de ejemplares.
Para conmemorar el próximo centenario del nacimiento del fundador del Opus Dei, el arzobispo de Lublín (Polonia), monseñor Jozef Zycinski, presidió hoy, en su ciudad, la presentación de la novena edición polaca de "Camino", que es publicada en formato especial, así como otras dos obras del beato, "Surco" y "Forja".
En estos días ha aparecido en Moscú la primera biografía del beato Escrivá escrita en ruso por un pensador de religión ortodoxa, Eugueny Pazukhin, quien emprendió esta iniciativa atraído por la figura y las obras del fundador del Opus Dei.
Pazukhin, nacido en San Petersburgo en 1945, promovió la cultura cristiana en la clandestinidad durante más de veinte años y ahora es promotor de la sociedad filosófico-religiosa "Vladimir Soloviev".
Para el autor, el mensaje de Josemaría Escrivá de Balaguer constituye un importante vínculo de unión con la Iglesia católica y un estímulo para reforzar los esfuerzos ecuménicos entre ambas Iglesias.
Triste Navidad ortodoxa en Jerusalén
La ciudad Belén sigue bloqueada
JERUSALÉN, 8 ene 2001 (ZENIT.org).- La Navidad de las Iglesias ortodoxas, que tuvo lugar entre el 6 y el 7 de enero, se ha resentido de las limitaciones impuestas por Israel en respuesta a la Intifada palestina.
De todos modos, los militares israelíes del puesto de control establecido entre Jerusalén y Belén dejaron pasar a los obispos griego, copto, sirio y etíope, que celebraron la liturgia en la Basílica de la Natividad.
En la misa de medianoche de los griegos participó el líder palestino Yasser Arafat.
La entrada solemne del arzobispo griego Cornelius -- que por el momento hace las veces del recién fallecido patriarca Diodoro--, animaron la plaza contigua a la Basílica de la Natividad.
Los católicos, por su parte, celebraron normalmente la fiesta de la Epifanía. En la misa del 6 de enero, en la iglesia de Santa Catalina, presidió la eucaristía el custodio franciscano de Tierra Santa, el padre Giovanni Battistelli. Asistieron, además, el alcalde de Belén, autoridades palestinas, y los cónsules generales de las cuatro naciones católicas protectoras del status quo: España, Francia, Italia y Bélgica.
Sin embargo, todos los hoteles de Belén y casi todas las tiendas permanecen cerrados, a causa de la prolongada ausencia de peregrinos.
El bloqueo militar israelí impidió al patriarca latino Michel Sabbah presidir el 7 de enero la liturgia dominical en tres parroquias de Samaría --Rafidia en el pozo de Jacob, Zababdeh y Jenin--, que celebraban el final del gran Jubileo del año 2000.
La cantidad de puestos de bloque impuestos por el ejército provocaron grandes retrasos al patriarca, quien llegó con mucho retraso a sus diferentes citas con los fieles.
Organizaciones hindúes de India premian a Chiara Lubich
En reconocimiento a su servicio incansable a la paz y la unidad
COIMBATORE, 8 ene 2001 (ZENIT.org).- Algunas de las más prestigiosas instituciones hindúes de la India han ofrecido un premio a Chiara Lubich, fundadora del movimiento de los Focolares, para reconocer su servicio incansable a la unidad y la paz.
La ceremonia de entrega del reconocimiento tuvo lugar el 5 de enero en Coimbatòre, en el Estado de Tamìl Nàdu. El acontecimiento se convirtió en un significativo encuentro de diálogo y amistad entre hindúes y cristianos.
El premio "Defender of Peace" (Defensor de la paz), fue entregado a Chiara Lubich por la Shanti Ashram, organización dedicada particularmente a la acción social en el campo educativo, a favor de los más necesitados, y por el movimiento Sarvodaya, que toma su nombre de una de las ideas guía del Mahatma Gandhi, es decir, el compromiso a favor de una vida digna para todos.
Frente a un público de más de 500 personas, líderes hindúes reconocieron el papel incansable de Chiara Lubich para "echar semillas de paz y de amor entre los hombres. Un signo --se puede leer en la motivación del premio-- que en el mensaje de Jesucristo es relevante, actual y provechoso para resolver las cuestiones contemporáneas".
Toda la ceremonia giró en torno a dos conceptos clave: la importancia de la aceptación recíproca y la necesidad del amor para superar las dificultades y divisiones.
En su discurso, Chiara Lubich, presentó su experiencia espiritual desde los orígenes del movimiento de los Focolares: "El Señor nos guiaba hacia el corazón de su Evangelio, que es la ley del amor, para vivir esa "Regla de oro" común a todas las religiones: "Haz a los demás lo que quisieras que te hicieran", o como dijo de manera admirable el Mahatma Gandhi: "Yo y tú somos una misma cosa. No puedo herirte sin hacerme daño a mí mismo"".
El presidente del Bharatya Vidya Bhavan, de Coimbatòre, un Instituto cultural y religioso considerado como uno de los puntos de referencia de la ortodoxia hindú, insistió por su parte precisamente en este punto: "India es un país que tiene una gran herencia cultural y religiosa, pero hoy tiene que afrontar nuevos desafíos, graves problemas sociales, con frecuencia ligados a una mentalidad materialista, deseosa de poseer y sin valores morales".
"La cuestión central --observó a continuación Sri Krishna Raji Vanava Rayar, presidente del Bharatya Vidya Bhavan-- está, por tanto, en vencer el odio con el amor, en transmitirlo a los demás. Chiara nos ha mostrado el camino porque ha hecho la experiencia de Dios".
Putin pide en la Navidad rusa redescubrir las raíces cristianas
Participa en la liturgia presidida por el patriarca de Moscú
MOSCU, 7 ene 2001 (ZENIT.org).- Rusia celebró en la noche anterior la Navidad ortodoxa. En la liturgia, celebrada por el patriarca de Moscú, participó el presidente Vladimir Putin, quien ha querido subrayar el papel fundamental de la fe para el pueblo ruso.
El patriarca Alejo II presidió la eucaristía navideña en la basílica de Cristo Redentor, en la fiesta de la Epifanía del Señor, entre el 6 y el 7 de enero, según establece el antiguo calendario juliano de las Iglesias de Oriente.
El presidente Putin llegó acompañado por su esposa, Liudmila. Los dos son creyentes declarados de la Iglesia ortodoxa. Entre los invitados, estaba también presente el canciller alemán, Gerhard Schröder y su mujer, quienes se encontraban en Rusia en visita privada.
El presidente Putin dirigió ayer a la nación un mensaje de felicitación navideña, en el que subraya la importancia de los "perennes valores cristianos" y el papel fundamental de la fe para los rusos.
El jefe del Kremlin recuerda que esta Navidad coincide con el final del "gran Jubileo con motivo de los 2000 años de la cristiandad, que ha unido a los creyentes, así como a todos los que se sienten deudores de los perennes valores cristianos".
Tras desear "una Navidad de alegría, amor y esperanza a todas las familias rusas", Putin espera que el redescubrimiento de las tradiciones cristianas en Rusia favorezca el desarrollo de esos sentimientos de tolerancia y comprensión recíproca que "son patrimonio --afirma-- de un país que desde siempre es multinacional y multiconfesional, como el nuestro".
Una vez superado el régimen del ateísmo de Estado, Putin expresa por último la esperanza de que "en el nuevo siglo, como en el pasado, la fe sea de apoyo al pueblo ruso" y le "ayude a hacer el bien en espíritu de caridad".
Según recientes sondeos, publicados por la prensa, de los 146 millones de rusos, unos 80 millones proclaman su adhesión a la Iglesia ortodoxa, que está experimentando un renacimiento tras el final del imperio soviético.
Miembros del Ejército de Indonesia detrás de las bombas de Navidad
Los atentados en diez ciudades causaron 17 muertes
YAKARTA, 7 ene 2001 (ZENIT.org).- Cuerpos especiales del ejército están implicados en los atentados que afectaron a 10 ciudades de Indonesia durante el período de Navidad, causando 17 muertos y más de cien heridos. Lo denuncia la agencia misionera del Vaticano, Fides.
Según estas fuentes, un miembro de las Fuerzas Especiales de Seguridad se infiltró entre los padres franciscanos de la comunidad de Kramat, en el centro de Yakarta. Al avisar a la policía, el 31 de diciembre fue arrestado un hombre de nombre "Hieronymus", sospechoso de estar involucrado en el atentado contra la catedral de Yakarta en Nochebuena.
Esta persona, que vivía desde hace algunos días en la comunidad franciscana, tenía doble identidad: según los documentos en su poder, su auténtico nombre es "Khairullah", y reside en Serang, en la provincia de Banten (Java Occidental).
Según el padre jesuita Sandyawan Sumardi, un oficial de policía presentó informaciones sobre el infiltrado. Según estos datos, el detenido se había infiltrado entre los obreros que trabajaban en la catedral de Yakarta el 23 de diciembre, antes de la explosión.
Horas después, la policía definió a esta persona como "un desequilibrado". Ante esta respuesta, la organización Indonesia Damai, que está haciendo presión ante la opinión pública y los políticos para que se investiguen los sucesos de la Navidad pasada--, pide más claridad sobre el caso, pues, en su opinión, hay casos de infiltrados en otras localidades donde hubo explosiones.
El padre Cyprianus, franciscano de Yakarta, que conocía al arrestado, ha revelado a la agencia Fides su sorpresa al descubrir la auténtica identidad del sospechoso. Había acogido a Hieronymus en la comunidad cuando éste se presentó como simpatizante de la Orden Franciscana, manifestando su intención de entrar a formar parte de la misma.
El padre Cyprianus explica que esta persona ayudó a preparar la celebración eucarística de Navidad en la catedral, formando parte del equipo encargado de la seguridad y de las decoraciones.
Sólo en un segundo momento, después del estallido de las bombas, al controlar su habitación, el religioso descubrió que Hieronymus tenía también otros documentos de identidad. Fue entonces cuando el franciscano llamó a la policía.
La implicación activa de las fuerzas del orden en los atentados de Navidad ha sido confirmada también por el ministro de Defensa, Muhammad Mahfud.
Mahfud ha admitido que otros miembros de la National Defence Force están siendo indagados. Según el ministro de Defensa, los mismos autores de las masacres son responsables de los atentados en Java occidental, en 1998, contra grupos islámicos acusados de practicar magia negra.
El Ministro mencionó la implicación de "algunos ex generales", sin nombrarlos específicamente.
Fides menciona en particular al general Hartono, ex jefe del Ejército y ex ministro del Interior, ligado al Partido Golkar y cercano a la familia del ex dictador Suharto.
Los obispos de Indonesia también consideran que grandes poderes del país están involucrados en los atentados de Navidad. Un mensaje oficial de la Conferencia Episcopal indonesia afirma: "Detrás de las explosiones hábilmente planificadas se esconde un poder bien organizado y muy influyente que posee una red de conexiones y gran poder económico".
Las explosiones de la vigilia de Navidad 2000 dañaron la catedral de Yakarta, la iglesia de San José de Katraman y la Escuela Superior de los jesuitas la Kanisius Menteng. Sucesivamente fue dañada la iglesia protestante "Koinonia".
La policía ha encontrado otras bombas en diversas ciudades: en Pakanbaru y Medan (Sumatra); en Batam, al sur de Singapur; en Sukabumi y Bandung (Oeste de Java); y en Mojokerto (Oeste de Nusatenggara). El radio de las áreas afectadas supera 2.500 kilómetros.
Juan Pablo II recibirá la Medalla de Oro del Congreso de EE. UU.
Por su trabajo a favor de la paz y los derechos humanos
WASHINGTON, 7 ene 2001 (ZENIT.org).- Una delegación de congresistas y senadores de Estados Unidos entregará mañana a Juan Pablo II la Medalla de Oro del Congreso, el reconocimiento civil más elevado que puede otorgar esa institución.
La delegación estadounidense estará guiada por el senador Sam Brownback, republicano de Kansas, y por la senadora Barbara Mikulski, demócrata de Maryland. Participará también, en representación de la Cámara, el diputado Dennis Hastert, republicano de Illinois. La entrega oficial del reconocimiento debería tener lugar mañana en el Vaticano.
En un comunicado de prensa, el senador Brownback reconoce públicamente el trabajo realizado por Juan Pablo II a favor de la paz y del respeto de los derechos humanos. En particular, menciona la visita del pontífice a Tierra Santa, el mes de marzo pasado y, más en concreto, al Memorial del Holocausto en Jerusalén, donde expresó su tristeza por la persecución que experimentó el pueblo judío por parte de cristianos.
"El Papa, al haber testimoniado personalmente la brutal deshumanización del Nazismo y de los regímenes comunistas, comprende, de una manera como pocos de nosotros podemos apreciar, en qué consiste la auténtica dignidad de cada hombre", afirma Brownback en el comunicado de prensa.
El Jubileo trae la reconciliación a Congo-Brazzaville
Obispo de Kinkala: "Hemos ayudado a encontrar razones para la alegría"
BRAZZAVILLE, 7 ene 2001 (ZENIT.org).- Los cristianos de Congo-Brazzaville han festejado la clausura del Año Santo celebrando la paz después de las masacres sufridas. La preparación para el Jubileo, definida por los obispos como "memoria dinámica de nuestra salvación", tuvo lugar en medio de la violencia.
En este pequeñísimo país, de 2,5 millones de habitantes (40% católicos y 25% protestantes) han tenido lugar dos crueles guerras civiles, entre los años 97 y 99, que han producido centenares de miles de refugiados, entre ellos algunos obispos.
A pesar de los efectos de estas dos guerras, monseñor Anatole Milandou, obispo de Kinkala y hoy presidente de la Conferencia Episcopal, ha querido celebrar la clausura solemne del Año Santo, reafirmando la comunión con toda la Iglesia universal: "Dios se ha hecho carne en los prófugos, en los que no tienen techo, en las víctimas de los siniestros", dijo monseñor Milandou.
El obispo ha recordado a la agencia Fides que las diócesis de Brazzaville, Kindala, Nkayi han sufrido las heridas de las dos guerras: "La gente no podía sentir júbilo en medio de los muertos, los desalojados, los heridos, los refugiados en los bosques del Pool y el valle del Niari. Confieso que es difícil dar signos de esperanza a cristianos que han sufrido tanto. Como pastor, debía ayudar a encontrar razones para la alegría. Y al final, hay una sola razón, arraigada en lo más profundo de la violencia y del abandono: Cristo ha dado su vida por nosotros, para que tengamos vida en abundancia".
A pesar de una realidad tan dura, el Jubileo ha sido vivido bajo el signo del perdón y la reconciliación. Tras los saqueos, las heridas y el odio, la Iglesia se ha puesto a trabajar en favor de la reconciliación entre los habitantes del país. Los obispos han hecho sentir su voz para invitar a los políticos al diálogo y, a pesar de faltas de entendimiento y hostilidades hacia la Iglesia, algo nuevo ha nacido.
El padre Stanislas Maweni, vicepresidente de la Comisión Nacional para el Año Santo, ha declarado al diario italiano Avvenire: "El Jubileo y su preparación han contribuido a reconciliar a los beligerantes hasta llegar a la firma de los acuerdos para el cese de las hostilidades entre el Ejército y las facciones armadas y el cese al fuego firmado en Brazzaville el 29 de diciembre de 1999".
Durante el periodo del Jubileo, los cristianos han trabajado para reconciliar a los desalojados y a los prófugos. Además de los que hay en el país, han llegado más de 150.000 de otros conflictos africanos, sobre todo de Ruanda, Burundi y República Democrática del Congo. Todos necesitan alimentos, trabajo, casa, justicia...
"El Jubileo --indica el padre Abraham Roch Okoko-Esseau, responsable nacional de la Comisión de Migrantes-- ha sido un momento de gracia para abrirnos, incluso en medio de nuestra pobreza y dolor, a las necesidades y las carencias de los demás".
Filipinas: El Vaticano apoya a los obispos filipinos en el caso Estrada
El nuncio en Filipinas desmiente noticias en sentido contrario
MANILA, 7 enero 2001 (ZENIT.org).- La Santa Sede apoya la posición de la Conferencia Episcopal de Filipinas en lo que se refiere a la necesidad de que el presidente del país, Joseph Estrada, presente sus dimisiones.
En declaraciones a la agencia vaticana Fides, el nuncio apostólico en Manila, el arzobispo Antonio Franco lo ha dejado claro: "La Santa Sede, en el presente y en el pasado, está en perfecta armonía y solidaridad con la Conferencia Episcopal de Filipinas".
El prelado ha puesto de este modo punto final a los rumores aireados por la prensa filipina, según los cuales, la Secretaría de Estado del Vaticano se habría distanciado de la postura asumida por el cardenal Jaime Sin, arzobispo de Manila.
El presidente Estrada está siendo juzgado en estos momentos por acusaciones de corrupción. El cardenal, junto a otras personalidades del mundo católico filipino, presidió en días pasados una manifestación en la que se pedía la dimisión del presidente.
"La Santa Sede --añade el Nuncio-- sostiene plenamente el empeño de los obispos filipinos en favor de los valores espirituales y morales que deben guiar también a las instituciones del Estado en su papel de favorecer y proteger el bien común de los ciudadanos".
La diversidad de posiciones entre el Vaticano y los obispos filipinos habría emergido tras un coloquio entre Henrietta de Villa, embajadora de Filipinas ante la Santa Sede, y algunos exponentes de la Secretaría de Estado. Según lo referido por la embajadora, el Vaticano estaría preocupado por la implicación activa de la Iglesia local en la petición abierta de dimisión del presidente.
Según fuentes consultadas por Fides, el encuentro de la diplomática, representante del gobierno de Manila, con exponentes de la Secretaría de Estado, tal como fue presentado por la prensa, no respeta el tono, la estructura y los contenidos de lo sucedido.
Estas mismas fuentes han indicado que no ha habido ninguna intervención oficial de la Santa Sede contraria a las opciones de los obispos filipinos, libres de elegir las modalidades más justas de traducir los valores evangélicos en la vida del país. Añaden que el Vaticano habría sido objeto de una mera manipulación política por parte de ciertos medios de comunicación filipinos.
Chile: Obispos entregan al presidente un informe sobre los "desaparecidos"
La iniciativa tiene lugar en el contexto de la mesa para la reconciliación
SANTIAGO DE CHILE, 6 ene 2001 (ZENIT.org).- El obispo castrense, monseñor Pablo Lizama, y el secretario de la Conferencia Episcopal Chilenia, Camilo Vial, entregaron ayer al presidente del país, Ricardo Lagos, un informe sobre el paradero de detenidos que desaparecieron durante la dictadura del General Augusto Pinochet.
Monseñor Vial se hizo portador de los 38 informes redactados por la Iglesia en el que se recoge el posible paradero de detenidos desaparecidos tras el golpe de Estado militar del 11 de septiembre de 1973.
Los datos han sido reunidos gracias a informaciones recibidas por sacerdotes y obispos bajo total discreción. Se trata de elementos que, según aclaró posteriormente monseñor Vial, pueden servir para saber dónde podrían haber sido enterrados o desenterrados algunos desaparecidos.
El secretario del episcopado chileno, tras entregar la documentación, invitó a los familiares de los detenidos desaparecidos a confiar en la justicia chilena y consideró que "la reconciliación nacional se logrará con verdad, justicia, perdón y reparación".
Monseñor Lezama, por su parte, entregó el informe elaborado por las Fuerzas Armadas y los Carabineros sobre los desaparecidos.
La búsqueda formó parte de los acuerdos alcanzados en la Mesa de Diálogo sobre Derechos Humanos creada en agosto de 1998 por iniciativa del Gobierno del presidente Eduardo Frei y en la que por primera vez confluyeron militares y abogados de derechos humanos, aunque los familiares de las víctimas se mantuvieron al margen.
Los compromisos alcanzados en esa sede desembocaron en una ley que establecía el 6 de enero del año 2001 como fecha límite para recopilar los datos que permitan encontrar los restos de estas personas. La misma ley garantizó el anonimato a los informantes.
Monseñor Lizama calificó el trabajo de investigación realizado como "un esfuerzo muy serio" por parte de todos los implicados, y aclaró que ahora corresponde al presidente chileno evaluar la utilidad de los datos tal como la ley lo estipula.
"Nosotros no vamos a hablar del caso, es un tema confidencial que el señor presidente tendrá que evaluar y ver cuáles son los datos que aportar", precisó.
Estaba previsto que el presidente chileno, Ricardo Lagos, entregara hoy sábado a la justicia estos informes, así como las investigaciones presentadas por la Iglesia evangélica, las asociaciones judías y la Masonería.
Según los cálculos más optimistas, la información recopilada permitiría aclarar hasta unos 400 casos de desaparecidos, sobre un total de 1.192, aunque también han surgido versiones que reducen esa cifra a no más de 200.
Aparece la tumba del primer obispo "mártir" de Latinoamérica
Descubrimiento del Instituto Nacional de Cultura de Nicaragua
LEON VIEJO, 6 ene 2001 (ZENIT.org).- Los restos de quien los expertos consideran ser Fray Antonio Valdivieso, asesinado en 1550 por defender a los indios y considerado el primer obispo mártir de América, fueron mostrados el miércoles pasado a la prensa por el Instituto Nacional de Cultura de Nicaragua (INC).
El director del INC, Clemente Guido, mostró las cuatro tumbas situadas en la catedral de León Viejo, en las que creen se hallan los restos de los cuatro obispos que evangelizaron Nicaragua.
Según Guido "la tercera tumba es la del (...) primer obispo mártir de América Latina, Fray Antonio Valdivieso, asesinado en 1550 a estocadas...".
El experto se refería al término común de la palabra mártir, pues el martirio canónico no ha sido reconocido por la Iglesia católica.
"El asesinato fue motivado por la lucha de los encomenderos de Nicaragua en contra de las nuevas leyes de las Indias, cuyo principal objetivo era reconocer a los indios como vasallos del rey, como sujetos de derecho", según explicó el director del INC.
Guido mostró a la prensa los restos de la tercera tumba e indicó que por las características peculiares que los restos presentan, se cree sean los del obispo Valdivieso.
"Presenta lesiones en la mano izquierda y en la columna vertebral... una tumba... no elaborada y rigidez mortuoria, probablemente (fue) enterrado ya cuando había adquirido ese estado por haber sido abandonado en el lugar del asesinato, hasta que la madre pidió al asesino que le permitiera sepultarlo en la iglesia", concluyó Guido.
Fray Antonio Valdivieso, de la orden de los predicadores, posiblemente llegó a Nicaragua a finales de 1543 o a principios de 1544. Se le considera como el primer obispo de Nicaragua y Costa Rica de acuerdo con la comisión que por real cédula del 5 de mayo de 1545 se le dio para que tuviera como "Cercanía" la provincia de Cartago.
De la Orden de Santo Domingo, fue nombrado Obispo por Carlos V en 1544, y recibió la consagración en Chiapas, en enero de 1545, de parte de los obispos Fray Bartolomé de las Casas, entonces obispo de Chiapas, y Francisco Marroquín, obispo de Guatemala.
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