SANTA SEDE

 

SEIS MIL DENTISTAS CELEBRAN EL JUBILEO CON EL PAPA

Les invita a convertirse en promotores de la solidaridad internacional

CIUDAD DEL VATICANO, 28 mar (ZENIT.org).- En toda su historia, en el Vaticano no se habían visto a tantos dentistas juntos. Nada más y nada menos que seis mil. En su mayoría eran italianos y vinieron a Roma para encontrarse con el Papa y celebrar el Jubileo de su categoría. Así comenzaron, al mismo tiempo, su congreso anual que durará hasta el 1 de abril.

Juan Pablo II destacó, al encontrarse con ellos, no sólo su trabajo «técnico», sino sobre todo su servicio «humano» a favor de quien sufre o atraviesa momentos de necesidad. Por ello, les invitó a ser «promotores de solidaridad» incluso a nivel internacional.

Era la primera audiencia pública del Papa tras la histórica peregrinación a Tierra Santa. Al inicio de la mañana, estos peregrinos del Jubileo tan particulares, los dentistas, cruzaron la Puerta Santa y después participaron en la Eucaristía concelebrada por el arzobispo Javier Lozano Barragán, presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral Sanitaria, y por el cardenal Virgilio Noé, arcipreste de la Basílica vaticana.

Después llegó el momento del encuentro con el pontífice. Juan Pablo II les dijo que «vuestra actividad no sólo tiene una dimensión técnica: es también una misión, que os pide poner vuestras capacidades profesionales al servicio del prójimo, en el que como creyentes tenéis que saber ver de manera transparente el rostro de Cristo».

Por ello, el Papa constató que la profesión del dentista hoy día requiere «una actualización constante tanto a nivel técnico como humano, prestando particular atención a las cuestiones éticas y morales que surgen en la actividad diaria». En este sentido, el Papa destacó la necesidad de encontrar métodos y técnicas idóneas para «prevenir las infecciones», así como «formas oportunas de solidaridad y cooperación internacional a favor de los necesitados», en particular «de los pacientes minusválidos y de los ancianos». Para el dentista católico el modelo está claro, Jesús, el Buen Samaritano por excelencia.

Por ello, les invitó a «ofrecer ayuda científica y técnica a los países que no tienen acceso a una asistencia odontológica actualizada. Con la creatividad del amor --les dijo--, sabed encontrar respuestas atentas a las necesidades del prójimo necesitado, en el respeto de la dignidad propia del ser humano».

Este es el llamamiento que lanza Cristo en el Jubileo a los dentistas de todo el mundo: «Ante el misterio del sufrimiento, que toca de cerca la existencia de tantos hermanos nuestros, convertíos en instrumentos y testigos de su bondad divina». Más de algún paciente con dolor de muelas agradecerá sinceramente la exhortación del Papa.


 

¿COMO PUEDE EVANGELIZAR LA IGLESIA CON SUS OBRAS DE ARTE?

Encuentro en Roma de la Comisión Pontificia para los bienes culturales

CIUDAD DEL VATICANO, 28 mar (ZENIT.org).- «La belleza salvará al mundo». Esta frase de Fiódor M. Dostoievski se convertirá en el centro de la Asamblea Plenaria de la Comisión Pontificia para los Bienes Culturales de la Iglesia, que se celebrará en Roma del 30 de marzo al 1 de abril. En otras palabras, los participantes, provenientes de todo el mundo, se preguntarán cómo puede evangelizar la Iglesia en el siglo XXI con el patrimonio artístico y cultural que ha forjado en sus dos mil años de existencia.

El arzobispo Francesco Marchisano, presidente de la Comisión Pontificia, ha explicado que los miembros de la Comisión expondrán en primer lugar la manera en que los bienes culturales de la Iglesia son utilizados para evangelizar en sus diferentes países de origen. Después se sacarán consecuencias sobre la manera en que estas expresiones culturales pueden comunicar la belleza del mensaje cristiano al hombre de hoy.

Hace once años Juan Pablo II unificó las diferentes oficinas de la Santa Sede dedicadas al mundo de los bienes culturales en torno a esta Comisión Pontificia. En los últimos años, el trabajo de esta Comisión ha suscitado gran interés en el mundo laico, especialmente en Europa. El Consejo de Europa, por ejemplo, ha organizado ya dos encuentros en los dos últimos años, en los que ha participado monseñor Marchisano, que congregaron a tres católicos, tres protestantes, tres ortodoxos, tres judíos y tres musulmanes para analizar la contribución de los creyentes en la creación artística europea y la manera en que se pueden conservar estos tesoros incalculables.


 

JUAN PABLO II EVOCA SU «INOLVIDABLE» PEREGRINACION
A TIERRA SANTA

Repasa junto a 45 mil peregrinos las etapas más significativas

CIUDAD DEL VATICANO, 29 mar (ZENIT.org).- Juan Pablo II evocó esta mañana las emociones, los gestos y los momentos más significativos de la peregrinación a Tierra Santa que emprendió del 20 al 26 de marzo y que los medios de comunicación siguieron minuto a minuto.

«Es imposible expresar la alegría y el reconocimiento que llevo en el alma por este don del Señor, que tanto había deseado», confesó el Papa al comenzar su intervención en la audiencia general de este miércoles, en la que participaron nada más ni nada menos que 45 mil peregrinos, un número extraordinario si tenemos en cuenta que en esta semana no se celebra ningún acontecimiento masivo del Jubileo.

Tras agradecer la estupenda acogida que le ofrecieron las autoridades jordanas, israelíes y palestinas y confirmar «la preocupación de la Santa Sede por una paz justa entre todos los pueblos de la región», el pensamiento del obispo de Roma recordó cada una de las etapas, haciendo eco al «doloroso problema» de los refugiados palestinos y a la «aterradora tragedia» del Holocausto.

Un Dios refugiado
De este modo revivió la emoción con la que en Belén se arrodilló en la gruta de la Natividad, donde Dios «se hizo exiliado y refugiado para reconducirnos a su casa». «Este pensamiento --añadió-- me acompañó antes de dejar los Territorios Autónomos Palestinos en el momento en que visitaba en Belén uno de los muchos campos, en los que desde hace demasiado tiempo viven más de tres millones de refugiados palestinos. Que el compromiso de todos lleve finalmente a la solución de este doloroso problema».

Jerusalén, Jerusalén... Jerusalén quedará grabada de manera «indeleble» en el corazón del pontífice. Durante su peregrinación, no sólo pudo celebrar la Eucaristía en el Cenáculo de la Última Cena --era la primera vez que allí lo hacía un Papa--, sino que además pudo relanzar al mundo, desde el Santo Sepulcro, la tumba vacía de Jesús, el mensaje central del cristianismo: «¡Cristo ha resucitado!». Él mismo reconoció que éste fue el motivo que le llevó a romper todos los programas previstos, pocas horas de abandonar Israel, para poder visitar la capilla del Calvario, «donde Cristo derramó la sangre por la humanidad».

Jerusalén, Ciudad Santa de judíos, cristianos y musulmanes fue también un lugar de encuentro con los líderes de las tres religiones monoteístas que tienen a Abraham por padre en la fe. El sucesor de Pedro recordó con gratitud los encuentros que tuvo con los dos grandes rabinos y con el gran muftí de Jerusalén, así como con los cristianos de todas las confesiones. «A pesar de las grandes dificultades --exhortó--, Jerusalén está llamada a convertirse en símbolo de la paz entre todos los que creen en el Dios de Abraham y se someten a su ley. ¡Que los hombres abrevien el cumplimiento de este designio!».

La tragedia del Holocausto
De este modo, el Papa comentó uno de los momentos que más espacios acaparó entre los medios de comunicación, su visita al Museo del Holocausto. «Una vez más expresé profundo dolor por aquella aterradora tragedia y confirmé que "nosotros queremos recordar" para comprometernos juntos --judíos, cristianos, y hombres de buena voluntad-- para derrotar el mal con el bien, para caminar por el camino de la paz».

Un paso hacia la unidad entre los cristianos
Por lo que se refiere a su encuentro con los seguidores de Cristo separados en diferentes confesiones, el mayor escándalo de la historia del cristianismo, Juan Pablo II reconoció que para él fue un «motivo de gran alegría» la cita ecuménica que vivió en Jerusalén y que «constituyó un paso importante en el camino hacia la unidad plena entre los cristianos». Por ello invitó «a todos a rezar para que el proceso de entendimiento y colaboración entre los cristianos de las diferentes Iglesias se consolide y se desarrolle».

Una mirada al futuro
Por último mencionó también su encuentro con unos 100 mil jóvenes en el Monte de las Bienaventuranzas «¡Un momento lleno de esperanza!» en donde vio «el futuro de la Iglesia y del mundo». La montaña se encuentra en Galilea, «¡Patria de María y de los primeros discípulos; patria de la Iglesia misionera entre los pueblos!». De modo que confesó: «¡Creo que Pedro siempre la llevó en el corazón; y como él también la lleva su sucesor!».

Juan Pablo II concluyó agradeciendo a Dios esta «experiencia inolvidable» y deseó «con humilde confianza que traiga frutos abundantes para el bien de la Iglesia y de la humanidad».


 

EL PAPA PREOCUPADO POR LOS ATAQUES MUSULMANES EN FILIPINAS

Pretenden declarar la independencia del sur e instalar un gobierno islámico

CIUDAD DEL VATICANO, 29 mar (ZENIT.org).- El recuerdo de su extraordinaria experiencia espiritual en Tierra Santa no impidió al Papa destacar las vicisitudes que la crónica mundial presenta en primer plano. Al final de la audiencia general de esta mañana, Juan Pablo II afrontó la situación de las lejanas Filipinas, agitadas en el sur por una sangrienta contienda territorial.

«Deseo dirigir un pensamiento a las poblaciones de Filipinas, donde en la gran isla de Mindanao, se han intensificado por desgracia las tensiones que están causando violentos enfrentamientos», dijo.

La isla de Mindanao es considerada por los 5 millones de musulmanes residentes en Filipinas (la población total del país es de 74 millones de habitantes) como el núcleo más antiguo de al presencia islámica en el archipiélago. Desde hace décadas, grupos musulmanes han declarado guerra al ejército para alcanzar la independencia de la isla y, más en general, del sur de Filipinas. Ese territorio debería pasar, según ellos, a soberanía islámica. En los días pasados, un comando secuestró a un grupo de civiles, entre los que se encuentra un sacerdote católico. Los musulmanes han amenazado con decapitar a sus rehenes, en caso de que sus reivindicaciones no sean escuchadas, provocando así la amenazadora reacción del presidente, José Estrada.

«Rezo por todos los habitantes de aquella región y, en particular, por los responsables políticos y militares, para que el Señor les ilumine y les mueva a hacer todo lo posible para acabar con la violencia, buscando soluciones pacíficas a los problemas existentes», dijo el Papa y expresó su cercanía y solidaridad «a las familias que sufren por esta situación».


 

EL PAPA ALIENTA A LOS SACERDOTES «CANSADOS» EN SU CARTA DEL JUEVES SANTO

Recuerda también a los que han dado en este siglo la vida por Cristo

CIUDAD DEL VATICANO, 30 mar (ZENIT.org).- Juan Pablo II dedica un recuerdo particular a los muchos presbíteros que han dado testimonio de Cristo con su vida en su «Carta a los sacerdotes con ocasión del Jueves Santo de 2000». «Su martirio --explica-- acompaña toda la historia de la Iglesia y marca también el siglo que acabamos de dejar atrás, caracterizado por diversos regímenes dictatoriales y hostiles a la Iglesia».

La carta, que hoy ha sido presentada a la prensa por el cardenal Darío Castrillón Hoyos, prefecto de la Congregación vaticana para el Clero, fue firmada por el Santo Padre en el mismo Cenáculo en el que Cristo celebró la Última Cena, el 23 de marzo pasado, durante su histórica peregrinación a Tierra Santa. Desde el inicio de su pontificado, Juan Pablo II se ha dirigido ya en 22 ocasiones a los sacerdotes a través de una carta especial que se inspira en la celebración del Jueves Santo, día en el que la Iglesia recuerda de manera especial el último día de Cristo antes de morir.

En sus líneas, se puede sentir la emoción con la que por primera vez en la historia un Papa volvía a celebrar la Eucaristía en aquel sugerente recinto. «Sí, os escribo desde el Cenáculo --dice--, recordando lo que ocurrió aquella noche cargada de misterio. A los ojos del espíritu se me presenta Jesús, se me presentan los apóstoles sentados a la mesa con Él. Contemplo en especial a Pedro: me parece verlo mientras observa admirado, junto con los otros discípulos, los gestos del Señor».

En aquellas últimas horas de vida de Jesús «se fragua la gran batalla entre el amor que se da sin reservas y el «misterio de iniquidad» («mysterium iniquitatis») que se cierra en su hostilidad --añade--. La traición de Judas aparece casi como emblema del pecado de la humanidad. "Era de noche", señala el evangelista Juan: la hora de las tinieblas, hora de separación y de infinita tristeza. Pero en las palabras dramáticas de Cristo, destellan ya las luces de la aurora: "pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar"».

Aliento a los sacerdotes «cansados» o desconcertados
Desde ese «lugar santo», Juan Pablo II se dirige a los sacerdotes del mundo, a los «más jóvenes o más avanzados en años», a los que viven su vocación con «alegría y entusiasmo» o los que pasan por momentos de «dolor, cansancio y quizá de desconcierto». «En todos quiero venerar la imagen de Cristo que habéis recibido con la consagración».

Juan Pablo II les dice a los presbíteros que la historia de amor entre Dios y el hombre --el mensaje evangélico anunciado por la Iglesia-- continúa a pesar de «la oscura presencia del pecado» en la vida de los sacerdotes. «Muchas veces la fragilidad humana de los ministros ha ofuscado en ellos el rostro de Cristo», afirma. «Al elegir a hombres como los doce, Cristo no se hacía ilusiones: en esta debilidad humana fue donde puso el sello sacramental de su presencia». Pero esta es quizá la prueba más clara de que el sacerdocio es, como a este Papa le gusta repetir, un «don» y un «misterio».

Una nueva presencia de Cristo
«A los dos mil años del nacimiento de Cristo --continúa escribiendo el Papa--, en este año jubilar, tenemos que recordar y meditar, de modo especial, la verdad de lo que podemos llamar su "nacimiento eucarístico". El Cenáculo es precisamente el lugar de este "nacimiento". Aquí comenzó para el mundo una nueva presencia de Cristo, una presencia que se da ininterrumpidamente donde se celebra la Eucaristía y un sacerdote presta a Cristo su voz».

«Esta presencia eucarística ha recorrido los dos milenios de la historia de la Iglesia y la acompañará hasta el fin de la historia --asegura el sucesor de Pedro--. Para nosotros es una alegría y, al mismo tiempo, fuente de responsabilidad, el estar tan estrechamente vinculados a este misterio. Queremos hoy tomar conciencia de él, con el corazón lleno de admiración y gratitud, y con esos sentimientos entrar en el Triduo Pascual de la pasión, muerte y resurrección de Cristo».

Auténtico consuelo
Por eso a los sacerdotes que sienten el peso de la vida, Juan Pablo II les invita a encontrar en la Eucaristía «el consuelo prometido por Jesús la noche de la Ultima Cena, el secreto para vencer su soledad, el apoyo para soportar sus sufrimientos, el alimento para retomar el camino después de cada desaliento, la energía interior para confirmar la propia elección de fidelidad». Una invitación que resume con estas palabras: «¡Volvamos a descubrir nuestro sacerdocio a la luz de la Eucaristía!».

Por último, el pontífice recuerda el Congreso Eucarístico Internacional que tendrá lugar en Roma del 18 al 25 de junio próximo sobre el tema «Jesucristo único salvador del mundo, pan para nuestra vida» y que «será un acontecimiento central del gran Jubileo».


 

JUAN PABLO II: LA DEMOCRACIA NO PUEDE SER «IMPORTADA NI IMPUESTA»

Emocionante Jubileo de los católicos de Bosnia-Herzegovina en Roma

CIUDAD DEL VATICANO, 30 mar (ZENIT.org).- «Ha llegado el tiempo de la esperanza» para Bosnia-Herzegovina. Lo dijo Juan Pablo II esta mañana al recibir a ochocientos peregrinos provenientes de este país convaleciente de una brutal guerra, que vinieron a Roma a celebrar su Jubileo acompañados por el cardenal Vinko Puljic, arzobispo de Sarajevo.

El Papa fue realista.
Mencionó las «numerosas dificultades» provocadas por la «situación política y económica» y por «las nubes (de odio) que todavía surgen en el horizonte»; sin embargo, también constató signos de esperanza a nivel social. «A los cristianos les corresponde reforzar este proceso positivo con la contribución del fermento de la nueva vida contenida en el Evangelio».

Perdonar y aceptar el perdón
Al recordar la «gran tragedia» que ha flagelado en esta última década a los habitantes de los Balcanes y que él mismo pudo constatar personalmente en su viaje de abril de 1997, Juan Pablo II invitó a los católicos bosnios a hacer «convincente» el mensaje cristiano de esperanza a través del «testimonio evangélico de la comunión eclesial profunda y de la caridad que no tiene fronteras».

«Sed los primeros en ofrecer y acoger el perdón, liberando la memoria del odio, de los rencores, de la sed de venganza y reconociendo como hermano a quien os ha hecho daño», exhortó el pontífice a los peregrinos. «La Iglesia en vuestra patria --añadió-- seguirá viva si sigue abierta a las inspiraciones del Espíritu Santo y si se mantiene unida en torno a los obispos, sucesores de los apóstoles».

Claves para la paz
Para lograr el éxito en la «difícil empresa» de construir «un futuro de paz lleno de esperanza», el Papa recomendó espíritu de solidaridad, «ayudando sobre todo a los más débiles, a los pobres y a las víctimas de la guerra». «Bosnia-Herzegovina --siguió diciendo-- tiene necesidad del diálogo leal y de la cooperación concreta de todos los pueblos que la constituyen, así como de respeto de los derechos y de la identidad de cada persona y de cada uno de sus grupos». De hecho, «si se quiere construir un futuro de paz y de estabilidad social, nadie puede ser favorecido en perjuicio de los demás; debe garantizarse la igualdad para todos».

Democracia
El Papa concluyó subrayando que «una democracia auténtica es fruto de la valoración de las particularidades culturales, sociales y religiosas de quienes componen el país, en el respeto de la justicia y de la verdad». Una democracia que «no puede ser importada ni impuesta» y cuyo «buen funcionamiento» depende en particular del respeto por «la dignidad de la persona y el carácter sagrado de la vida humana».

En su saludo al pontífice, el cardenal Puljic, expresando su gratitud al Papa por la constante cercanía que ha mostrado por Bosnia-Herzegovina, dijo: «Quisiéramos, Padre Santo, rendiros testimonio de que hemos acogido vuestra invitación a la reconciliación y al perdón, así como al compromiso práctico por la paz en la justicia». «Tenemos que deciros --continuó-- que muchos de los nuestros viven por desgracia en medio de una gran precariedad de cara al futuro». Por eso, imploró: «Tenemos necesidad también ahora del apoyo de Su Santidad para poder realizar finalmente el derecho al regreso y a la permanencia en el propio hogar de algunos centenares de miles de refugiados y exiliados, así como el derecho a la igualdad con los demás pueblos del país».

Uno de los organizadores de la peregrinación era el sacerdote Franjo Topic. Él mismo ha explicado que se trata de una de las primeras iniciativas comunes que han podido realizar todos los católicos de Bosnia-Herzegovina desde el final de la guerra. «Todos saben que la guerra ha sido muy cruel y que el país está dividido prácticamente en tres partes; en lo que corresponde a nuestras diócesis de Sarajevo, Banja Luka y Mostar, vivimos separados unos de otros. Por este motivo, la peregrinación de hoy es muy significativa: estamos todos juntos, los católicos de las tres diócesis separadas de Bosnia-Herzegovina con nuestros pastores, el cardenal Puljic, monseñor Peric de Mostar y monseñor Komarica, obispo de Banja Luka, que ha sido un auténtico mártir de la guerra».

La peregrinación jubilar de los católicos bosnios, comenzada el lunes pasado, concluyó esta mañana con la audiencia con el Papa, después de haber celebrado la Eucaristía presidida por el cardenal Puljic, el purpurado más joven de la Iglesia, en la Basílica Vaticana. Los católicos de Bosnia-Herzegovina constituyen el 17 por ciento de los casi cuatro millones y medio de habitantes, en su mayoría musulmanes y ortodoxos.


 

CUMPLEAÑOS DEL PAPA PODRÍA SER LA CONCELEBRACION MAS NUMEROSA DE LA HISTORIA

Revelaciones sobre el próximo Jubileo de los sacerdotes

CIUDAD DEL VATICANO, 30 mar (ZENIT.org).- Desde hace ya 22 años, es decir, desde el inicio de su pontificado, Juan Pablo II dirige una Carta a los sacerdotes con motivo del Jueves Santo, el día en que se conmemora la institución de la Eucaristía y del sacerdocio. Este año, la Carta tiene un significado sumamente particular, pues el pontífice quiso firmarla precisamente en el Cenáculo, donde nacieron estas dos misteriosas realidades que sustentan a la Iglesia.

Es lo que explicó precisamente el cardenal Darío Castrillón Hoyos, prefecto de la Congregación vaticana para el Clero, al presentar a la prensa la Carta del Papa a los sacerdotes. «El Santo Padre nos ha remontado al Cenáculo y, por tanto, nos ha remontado al tiempo y a los hechos de la Cena Pascual en la que nació la Eucaristía y nació el sacerdocio: dos sacramentos unidos de manera indisoluble, de modo que la existencia de uno está condicionado por la existencia del otro».

De aquí se derivan consecuencias decisivas. «El sacerdote --continuó explicando el purpurado colombiano-- ya no se pertenece a sí mismo; en Cristo, su ser es puro don de salvación para sí y para los demás».

El cardenal Castrillón recordó las palabras que el Papa pronunció la semana anterior en su peregrinación a Tierra Santa: «en Belén siempre es Navidad». De este modo, añadió, «podemos decir que en el Cenáculo de Jerusalén siempre es Jueves Santo. Pero todo está ligado: en Belén nace el Salvador y en cada Misa vuelve a nacer el Salvador entre los suyos; Belén significa etimológicamente "Casa del pan" y en cada Misa se nos ofrece el "Pan de vida"».

Jubileo de los sacerdotes
Por su parte, el secretario de la Congregación para el Clero, el arzobispo Czaba Ternyác, reveló detalles del Jubileo de los sacerdotes, que tendrá lugar del 15 al 18 de mayo. Este encuentro se está preparando desde 1996 a través de encuentros mundiales anuales de sacerdotes, que comenzaron en Fátima, y siguieron después en Yamoussoukro (Costa de Marfil), Guadalupe (México), y Jerusalén, el año pasado.

El encuentro de los sacerdotes culminará en la plaza de San Pedro del Vaticano con la celebración del ochenta cumpleaños de Juan Pablo II. Será una auténtica fiesta en la que presbíteros de todo el mundo mostrarán al sucesor de Pedro su cariño y fidelidad. Con toda probabilidad, con ese motivo se celebrará la concelebración eucarística más numerosa de todos los tiempos.


 

JUAN PABLO II SIGUE DE CERCA LA EVOLUCION EN RUSIA

Se reúne esta mañana con su «embajador» en Moscú

CIUDAD DEL VATICANO, 30 mar (ZENIT.org).- Juan Pablo II sigue personalmente la evolución política que experimenta en estos momentos Rusia. Cuatro días después de la elección de Vladimir Putin, el Santo Padre se reunió esta mañana con su «embajador» en Moscú, el arzobispo Giorgio Zur, para recibir informaciones de primera mano.

La Santa Sede mantiene relaciones permanentes con la Federación Rusa, pero éstas no han alcanzado el nivel de intercambio de nuncio y embajador. Por este motivo, monseñor Zur desempeña el cargo de «representante» del Vaticano ante Moscú.

Una de las preocupaciones que inquietan a la Santa Sede es el respeto de la libertad religiosa de todos los creyentes en la Federación y particularmente el de las comunidades católicas. A raíz de la ley emanada en 1997, algunas instituciones católicas rusas están teniendo serias dificultades para ser reconocidas por las autoridades civiles, pues no son consideradas como «religión tradicional». Es el caso de algunas parroquias y de congregaciones religiosas como la Compañía de Jesús.

El 14 de diciembre pasado el Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Angelo Sodano, se reunió en Moscú con Vladimir Putin, que entonces era todavía primer ministro. El brazo derecho del Papa pidió una solución pacífica a la sangrienta guerra en Chechenia. En particular, exigió que se garantice la seguridad de las poblaciones civiles afectadas por el conflicto.


 

LA SANTA SEDE PUBLICARA EN JUNIO «ETICA EN LA COMUNICACION»

Documento del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales

CIUDAD DEL VATICANO, 30 mar (ZENIT.org).- El próximo mes de junio se publicará el esperado documento del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales sobre «Ética en la comunicación». Lo anunció hoy su presidente, monseñor John Patrick Foley al intervenir en el Congreso sobre este mismo argumento organizado por el centro Cultural de la embajada de Francia ante la Santa Sede.

Según el arzobispo, la clave de lectura del documento se basa en este principio: «La persona humana y la comunidad humana son el fin y la medida del uso de los medios de comunicación social. La comunicación debería estar hecha para las personas y para su desarrollo integral».

El arzobispo estadounidense afrontó los interrogantes que plantea la nueva era de la información, en la que «las tecnologías cambian y progresan cobrando una importancia cada vez mayor con el pasar de los días. ¿Quién hubiera podido imaginar que un servidor de Internet, "America On-line" hubiera podido comprar uno de los gigantes de las comunicaciones del mundo, la "Time Warner"?», se preguntó.

Nuevas pobrezas
Por otra parte, al igual que sucede en otros sectores de la existencia, el arzobispo constató que «corremos el riesgo de ver aparecer una nueva forma de pobreza: en este caso, la pobreza de la información. Hay ricos de la información en el mundo desarrollado y pobres de información en las regiones en vías de desarrollo».

Otro de los interrogantes éticos de la nueva sociedad de la información mencionado por monseñor Foley es el de la concentración de propiedad de las compañías de la comunicación. Un fenómeno que contrasta con el crecimiento de pequeñas compañías que de la noche a la mañana alcanzan objetivos impensables hace tan sólo unos años.

Interrogantes en todas las dimensiones del hombre
La sociedad de la comunicación se enfrenta por tanto, ante problemas económicos («al medir el progreso tecnológico según el afán de lucro y la avidez y no en virtud del bien de la persona humana»); políticos (al utilizar el progreso tecnológico para manipular y controlar y no para informar»); culturales («cuando la nueva tecnología sirve para comunicar lo que es perturbador o claramente inmoral»), pedagógicos («cuando la tecnología no ayuda a aprender sino simplemente a distraerse y perder el tiempo»); y religiosos («como puede ser la negación de los valores religiosos y espirituales en un mundo interesado sobre todo por la técnica, o una actitud --por parte de la religión-- excesivamente negativa hacia los medios de comunicación, o la manipulación en la manera de presentar los mensajes religiosos»).

Ante estos desafíos, ¿cuál será la respuesta que ofrecerá el documento Vaticano? «Dado que la tecnología de las comunicaciones es cada vez más compleja, haciéndose más presente e invasora, el principio de la prioridad de la persona humana alcanza una importancia mayor». Para más detalles, tendremos que esperar al próximo mes de junio, cuando se publique el texto.