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Informe especial |
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La reunificación en la agenda de la visita al Papa de los obispos de Corea El pontífice podría visitar el norte comunista CIUDAD DEL VATICANO, 22 mar 2001 (ZENIT.org).- Juan Pablo II recibió esta mañana al primer grupo de obispos de Corea que han venido a Roma para cumplir con su quinquenal visita al obispo de Roma y la Curia romana, un acontecimiento que podría ser importante para la promoción de la reunificación entre el norte y el sur. El presidente de Corea del Sur, Kim Dae-Jung, propuso a su homólogo en Corea del Norte, Kim Jong Il, el mes de junio pasado en Pyongyang, que invitara al Papa a visitar su país como signo de reconciliación entre las dos Coreas. El líder comunista aceptó la propuesta en el encuentro. Para que la visita pueda tener lugar, se requiere que Corea del Norte entable relaciones diplomáticas con la Santa Sede y reconozca la libertad religiosa, algo que en estos momentos no queda claro, pues al menos oficialmente no se han dado pasos en este sentido. Entre los obispos coreanos que recibió el pontífice esta mañana se encontraba el cardenal Stephen Kim Sou-hwan, arzobispo emérito de Seúl, y el actual arzobispo de esa ciudad, monseñor Nicholas Cheong Jin-suk, quien es también administrador apostólico de Pyongyang, capital de Corea del Norte. Monseñor Nicholas Cheong Jin-suk ha recibido una invitación verbal para viajar a Corea del Norte y comenzar a ver cuáles son los pasos que habría que dar para una visita del Papa. Ahora bien, la invitación del régimen todavía no le ha llegado por escrito. La visita del prelado debería servir también para comprender mejor cuál es la situación de los católicos en el país comunista. Desde 1945, los católicos en Corea del Norte no han podido ordenar a un sólo sacerdote. En estos momentos son unos tres mil. En Pyongyang un laico dirige los encuentros de oración el domingo en una iglesia. No se tienen noticias de los cincuenta sacerdotes que había en el país en los años cuarenta. Corea del Sur bate el récord mundial conversiones al catolicismo Es ya el tercer país católico de Asia SEÚL, 22 mar 2001 (ZENIT.org-FIDES).- Corea del Sur, con sus 3.950.000 de católicos (el 8,3%) de una población de cerca de 46 millones de habitantes, es el tercer país católico de Asia, después de Filipinas e India. Su Iglesia registra el número de conversiones de adultos más elevado de todo el mundo: unos 150.000 bautismos de personas mayores de edad al año. El "boom", como aquí es definido, comenzó a registrarse tras el primer viaje de Juan Pablo II en 1984. Esto ha impreso un importante impulso misionero a esta Iglesia, que envía sacerdotes, religiosas y laicos a países de la antigua Unión Soviética, a Asia (también a China), África, América Latina e incluso a algunas parroquias francesas sin sacerdotes. La Iglesia está muy comprometida en la acción social y es uno de los catalizadores de la reconciliación con la Corea del Norte. El presidente Kim Dae-Jung, premio Nobel de la Paz del año pasado, e histórico defensor de la democracia del país, es el primer católico que asume este cargo. A él se deben los primeros diálogos de paz con el máximo exponente del régimen comunista, Kim Jong Il, que tuvieron lugar en junio pasado en Pyongyang. Juan Pablo II visitó Corea del Sur en dos ocasiones: del 3 al 7 de mayo de 1984, cuando canonizó a 103 mártires; y del 7 al 9 de octubre de 1989, con ocasión del Congreso Eucarístico Mundial celebrado en Seúl. La evangelización comenzó a finales del siglo XVIII, cuando algunos literatos confucianos al leer algunos textos cristianos traídos de Pekín, se convirtieron al cristianismo. Ha sido quizá el único caso en el que la evangelización del país no fue comenzada por sacerdotes o religiosos, sino por los mismos laicos. En 1831 el Papa Gregorio XVI creó la vicaría apostólica de Corea. En 1884 los católicos recibieron la libertad de culto, después de que, en 1875, tras años de dura persecución, se permitió el regreso de los misioneros al país. Un ulterior período de persecución tuvo lugar entre 1973 y 1979. Corea del Sur cuenta hoy con 8.551 religiosas y 12.243 catequistas laicos. Los sacerdotes diocesanos son 2.927 sacerdotes, y los religiosos 1.170. En total tiene 1.715 seminaristas mayores. En estos momentos tiene 420 misioneros al extranjero. El primer candidato al sacerdocio en Corea del Norte desde 1945 En el país no queda ningún presbítero y no hay seminarios PYONGYANG, 22 mar 2001 (ZENIT.org-FIDES).- Julius es un laico católico de Corea del Norte de 45 años que ha conservado la fe durante los años del gobierno comunista. Es el primer católico de ese país que aspira abiertamente al sacerdocio desde 1945, año de la división de la península coreana que marcó el inicio de la persecución de los católicos del norte. Por este motivo, Julius observa el celibato, estudia teología y es el punto de referencia para la comunidad católica de Pyongyang: un total de 800 fieles que no tiene sacerdote, pues el régimen ha prohibido toda ordenación. Dirige el encuentro de oración dominical en la iglesia de Changchung, en la capital, única iglesia católica de toda la Corea del Norte. Ahora bien, los católicos, sin un sacerdote, no pueden celebrar la eucaristía: de ahí el deseo de Julius, fervoroso en el servicio a la comunidad de consagrarse a Dios. Según datos de la Conferencia Episcopal de Corea del Sur, en la República Popular Democrática de Corea hay cerca de 3.000 católicos. Algunos fueron bautizados antes de la guerra de Corea (1950-53), otros heredaron la fe de sus padres. Después de un largo período de clandestinidad y persecución, la nueva primavera de la Iglesia del Norte comenzó en 1989, cuando el padre Paul Moon Kyuhyeun y la estudiante Susana Im Soo-kyong cruzaron en secreto la "cortina de bambú" y llegaron a Pyongyang. A su regreso a Seúl, los dos fueron condenados a tres años de cárcel. Después de esa visita al Norte, la religión católica tuvo cierto reconocimiento, aunque para controlar el fenómeno el Gobierno creó la Asociación Católica de Corea del Norte. Según informaciones recogidas por la agencia misionera de la Santa Sede Fides, los católicos coreanos del Norte viven la fe en el contexto familiar, rezando en casa. Representantes de la Asociación Católica visitan a las familias y enseñan el catecismo. No se tienen noticias directas o indirectas de monseñor Francis Hong Yong-ho, obispo de Pyongyang en 1962 (quizá ya ha fallecido o esté recluido en algún campo de reeducación), ni de los cerca de 50 sacerdotes que se encontraban en el Norte en los años cuarenta. Hoy, si han sobrevivido, tendrían entre 80 y 90 años de edad. De vez en cuando, sacerdotes y religiosos de Corea del Sur reciben permiso para celebrar la eucaristía en Pyongyang. La última celebración tenida en Pyongyang se remonta al 20 de noviembre del 2000, durante la visita de una delegación católica (7-14 de noviembre) formada por representantes de la Secretaría de Estado del Vaticano y de Caritas Internationalis. Monseñor Celestino Migliore, subsecretario vaticano para las relaciones con los Estados, celebró la eucaristía, a la que asistieron cerca de 200 fieles nordcoreanos. Todos los católicos coreanos inscritos en la Asociación Católica de Corea del Norte llevaban prendida en el pecho la insignia del presidente Kim Jong-Il. Dos de ellos han traducido al coreano el texto del misal, recitado por el celebrante en inglés. El vicepresidente de la Asociación, miembro del Partido comunista, habló en nombre de la comunidad, pero los fieles no fueron autorizados a dialogar en libertad con los huéspedes. Los líderes de la Asociación concuerdan en la necesidad de tener un sacerdote en Pyongyang para oficiar el culto católico, a condición de que sea "un sacerdote conforme a la necesidad de Corea del Norte", es decir, del gusto del régimen comunista. Corea del Sur exporta misioneros a Corea del Norte, China y Mongolia El arzobispo de Seúl podría ir a Pyongyang a preparar la visita del Papa ROMA, 22 mar 2001 (ZENIT.org-FIDES).- El extraordinario aumento de vocaciones al sacerdocio y la vida religiosa que experimenta Corea del Sur está haciendo que la comunidad católica del país se convierta en una potencia misionera. Lo confirma en esta entrevista monseñor Nicholas Cheong, arzobispo de Seúl desde 1998. Precisamente mañana Juan Pablo II inaugurará junto a los 20 obispos y administradores apostólicos de Corea, que han venido para realizar su visita quinquenal al Santo Padre y a la Curia romana, el nuevo Colegio para seminaristas y sacerdotes coreanos que estudian en las universidades pontificias de Roma. Un hito histórico para esta Iglesia joven. Monseñor Cheong, que es también administrador apostólico de Pyongyang (Corea del Norte), afronta en esta entrevista concedida a la agencia misionera Fides algunos los argumentos más actuales de la vida de la Iglesia en las dos Coreas. --¿Qué frutos se esperan de la visita que están realizando los obispos coreanos a Roma? --Monseñor Nicholas Cheong: Es un gran aliento especialmente para que nos lancemos a la misión de Corea del Norte, donde quedan unos 3.000 católicos, aunque la verdad no sabemos exactamente cuántos son. En mi arquidiócesis de Seúl hay ya 60 sacerdotes dispuestos a partir para el Norte, apenas lo permita el gobierno de Pyongyang. --Han llegado noticias de que algún laico del Norte quiere ser sacerdote… --Monseñor Nicholas Cheong: Sí, los hay, pero por el momento no es posible. No hay seminarios ni ningún tipo de estructura, y ellos no pueden viajar al Sur con libertad; no pueden ir ni siquiera a un seminario chino… Veremos qué pasa en el futuro. --¿Cuáles son los campos de misión de la Iglesia coreana del Sur? --Monseñor Nicholas Cheong: En particular, China, Corea del Norte y Mongolia. Con estos países tenemos cierta afinidad cultural: la cultura tribal mongola es muy parecida a la coreana; con los chinos compartimos el uso de la escritura, por lo que es fácil comunicarse con ellos. Nos es mucho más sencillo que otros extranjeros. --¿Tienen misioneros en China? --Monseñor Nicholas Cheong: No muchos, quizá una decena. En mi diócesis hay dos sacerdotes que quieren ir a China, pero, si hiciese un llamamiento público, encontraría cientos. --La nueva política de George W. Bush, más dura contra el régimen comunista, ¿crea dificultades en las relaciones entre Norte y Sur? --Monseñor Nicholas Cheong: La política del presidente Bush no incide en nuestro trabajo. Nuestro presidente Kim Dae Jung ha sido quizá demasiado entusiasta; el presidente Bush es más prudente. --Se dice que usted podría ir a Pyongyang para preparar una visita del Papa… --Monseñor Nicholas Cheong: Sí, he sido invitado, pero sólo verbalmente, no por escrito.
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