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"Mártires de la persecución religiosa en España, no de la política" Monseñor Vicente Cárcel y la beatificación más grande de la historia ROMA, 6 mar 2001 (ZENIT.org).- Juan Pablo II celebrará el próximo domingo la beatificación más grande de todos los tiempos al elevar a la gloria de los altares a 233 mártires españoles del siglo XX. El hecho de que murieran durante la persecución religiosa de los años treinta, especialmente en los primeros meses de la guerra civil española (1936-1939), surgida tras el alzamiento del general Francisco Franco contra la República, podría provocar una lectura política o ideológica de este reconocimiento solemne. Sin embargo, la misma causa de beatificación, que ha exigido una auténtica mole de documentación para ser justificada, revela todo lo contrario. Uno de los máximos expertos en la materia, el escritor y canciller de la Rota Romana en Roma, monseñor Vicente Cárcel Ortí, explica: "se trata de gente común, sacerdotes, religiosos, religiosas, y 43 laicos que no tienen nada que ver con la guerra civil ni con aquel enfrentamiento ideológico". Monseñor Cárcel Ortí acaba de publicar precisamente el libro "Mártires del siglo XX - Cien preguntas y respuestas" (Edicep C.B. http://www.edicep.com ) en el que afronta precisamente de manera detallada la historia de los 233 mártires que serán beatificados el 11 de marzo. Ha desempeñado un papel importante en la promoción del proceso de beatificación pues Cárcel Ortí es vicario episcopal de la arquidiócesis de Valencia en Roma. De hecho, 226 de esos mártires proceden de esa arquidiócesis. --Zenit: Ante todo, díganos, ¿quiénes son y por qué son mártires? --Monseñor Cárcel Ortí: Se trata de gente pacífica que se convirtió en mártir a causa de una persecución religiosa. No son víctimas de una represión política, no son caídos en un campo de batalla; fueron asesinados por su fe, porque eran católicos. La Iglesia no los beatifica porque eran de derechas o de izquierdas, fascistas o comunistas, sino porque son personas que vivieron su vida cristiana con coherencia, con fidelidad al Evangelio, con entrega absoluta al magisterio y a la enseñanza de la Iglesia. Y coronaron esta vida cristiana con el sacrificio supremo de la sangre. Se trata de historias conmovedoras, como la de un papá de 32 años que deja a su hija de dos meses y le dice a su esposa: "dame mi mejor traje pues me voy a la fiesta más grande de mi vida, me voy al martirio". "Pero, ¿qué será de esta niña?", le preguntó su mujer. "No te preocupes --respondió el marido--. Nuestro Señor la cuidará y yo estaré contigo desde el Cielo". --Zenit: La lista de los nuevos beatos habla por sí sola: religiosas violadas, sacerdotes torturados, jóvenes de la Acción Católica asesinados brutalmente... ¿Cuál es el motivo de todo este horror? --Monseñor Cárcel Ortí: Es la historia del odio inculcado por una ideología que se llama marxismo-leninismo y que se traduce en el comunismo práctico. Historiadores famosos, que de católicos no tienen nada, han dado testimonio de los excesos a los que puede conducir una ideología así. St. G. Payne ha escrito: "La persecución de la Iglesia católica ha sido la mayor en Europa Occidental, incluso superior a los momentos más crudos de la revolución francesa". --Zenit: ¿Cómo explica una situación tan bárbara en un país europeo y occidental? --Monseñor Cárcel Ortí: Una buena respuesta la ofreció Eirik Pierre Labonne, embajador de Francia en Madrid, quien describió así la situación: "La España republicana se dice democrática. Su gobierno desea desarrollar sinceramente en España los principios democráticos. Se declara respetuosa de la libertad de pensamiento, de conciencia y de expresión. Ha aceptado el ejercicio del culto judío y protestante. Pero no tolera para nada el catolicismo, que no goza ni de libertad de conciencia ni mucho menos de libre ejercicio de culto [...] Después de las masacres en masa de los miembros del clero, nadie quiere acercarse a las iglesias católicas. Las iglesias son devastadas, las calles están llenas de gente pero los edificios religiosos parecen lugares con la peste". --Zenit: Una descripción que recuerda más bien a las barbaridades realizadas por los talibán de Afganistán en los últimos días, incluyendo la destrucción de obras de arte, como las estatuas de Buda. En España fueron arrasados templos de valor artístico universal. --Monseñor Cárcel Ortí: "L'Illustration", una conocida revista francesa, escribió el 5 de febrero de 1938: "El carácter religioso de esta persecución ha desencadenado un vandalismo destructivo hacia las obras de arte. La degradación, la mutilación, la profanación no se deben a la acción de la guerra. Se trata de obras de arte que en su totalidad han sido convertidas de manera voluntaria, sistemática en escombros, a pesar de que no eran objetivos militares". --Zenit: Cuál es el mensaje que ofrecen hoy los mártires que serán beatificados el próximo domingo. --Monseñor Cárcel Ortí: La beatificación de los 233 mártires pretende recordar a los hombres de hoy estos estupendos ejemplos de fidelidad al amor de Dios hasta la muerte. En la ceremonia que tendrá lugar el domingo en la plaza de San Pedro no se reproducirán las fotografías de los 233 mártires, sino que se presentará un símbolo común, la "P", que quiere decir "Paz", junto a una cruz y la corona de laurel. Es el símbolo que se encuentra en el sarcófago del mártir Vicente, patrono de Valencia. San Vicente, junto a san Lorenzo y a san Esteban, es uno de los diáconos de la Iglesia primitiva. Tuvo una fama enorme, de hecho, san Agustín le dedicó bellísimos sermones. Es significativo que Valencia, diócesis a la que pertenece el mayor número de mártires, naciera en el siglo IV, precisamente con el martirio de Vicente. Ahora comienza el tercer milenio con la beatificación de 233 mártires. El martirio siempre es actual y forma parte de la vida de la Iglesia. "Yo sobreviví a un aborto" Alejandro Bermudez recoge testimonios de sobrevivientes a la operación LIMA, 5 mar 2001 (ZENIT.org).- En ocasiones la vida es testaruda. Lo demuestra el éxito que está teniendo en las librerías de España y América Latina "Yo sobreviví a un aborto". En esta investigación (publicada por la colección Planeta+Testimonio), Alejandro Bermúdez, director de la agencia católica de noticias ACI-PRENSA, punto de referencia para todo navegante en Internet de lengua española que quiere estar informado sobre la vida de la Iglesia en América, ha recorrido la geografía estadounidense para ofrecer al lector testimonios de primera mano, algunos de ellos desconocidos al gran público hasta ahora, de mujeres que nunca deberían haber nacido. En esta entrevista, Bermúdez nos explica cómo nació esta aventura periodística. --Alejando, ¿cómo se origina la idea de escribir un libro con los testimonios de cuatro personas que sobrevivieron al aborto? --Alejandro Bermúdez: El título "Yo sobreviví a un aborto" podría tener tres lecturas, como averigüé después de la publicación del libro. La primera es que efectivamente yo, el autor, sobreviví a un aborto, cosa que no es tal, como queda en claro en la dedicatoria a mis padres, felices procreadores y educadores de seis hijos. La otra es que se refiere a mujeres que, habiéndose practicado un aborto, sobrevivieron a las devastadoras consecuencias físicas y morales.; pero tampoco es el caso. Se trata de la historia de personas que sobrevivieron a un intento de aborto de sus respectivas madres, y que por misterios de la ciencia, o más bien por un prodigio, quedaron vivas. --Son cuatro mujeres y las cuatro norteamericanas ¿No era posible encontrar otros testimonios? --Alejandro Bermúdez: La idea original, propuesta por mi editor, Alex Rosal, fue la de hacer un reportaje de una sola persona, Gianna Jessen, una muchachita sobreviviente a un aborto que estuvo en España y en otros países de habla castellana dejando una contundente impresión. Con Alex decidimos finalmente que sería mejor recoger varios testimonios en un solo libro, y así es como comenzó la "cacería" periodística. Había más personas en la lista original, incluyendo un varón y una niña latina que perdió un brazo en el proceso abortivo; pero finalmente pude dar con cuatro mujeres; las que aparecen en el libro. De hecho, dada la acogida que está teniendo el libro, ya estamos pensando en un segundo tomo, donde ofrezcamos más casos. --¿Cómo has entrado en contacto con estos testimonios? --Alejandro Bermúdez: Cada uno fue un proceso diferente, y lo relato en el libro. La primera Gianna Jessen, fue muy difícil de contactar, pero finalmente su madre, Diana de Paul, cumplió un papel determinante en ponernos en contacto con ella. Sarah Smith fue bastante fácil, porque ella misma es la "estrella", digamos así, de una entidad pro vida norteamericana "Pro-Life America", que preside el señor James Finn. Finn fue muy importante para reproducir el testimonio de Sarah. Luego, los testimonios de Audrey Frank y de Bridget Hooker fueron fruto del olfato periodístico de Ursula Murúa, jefe de redacción de ACI-PRENSA, y de la invalorable ayuda de "Priests for Life", (Sacerdotes por la Vida), en Estados Unidos. Ponerse en contacto con cada una de ellas fue una aventura aparte, pero tal vez la más interesante haya sido la de Audrey Frank, que hasta el momento del libro sólo había consentido dar su testimonio anónimamente. Con el libro se decide por primera vez a contar su testimonio sin ocultarse tras un seudónimo. --¿Cuál ha sido el testimonio que más te ha impresionado? --Alejandro Bermúdez: ¡Qué pregunta! Es muy difícil escoger... Cada una tiene aspectos que me resultan "favoritos". En Gianna me impresiona especialmente su increíble sobrevivencia. Es la más espectacular de todas. ¡Su piel fue totalmente quemada por la solución salina que le aplicaron a su madre! Es difícil imaginar que una mujer tan guapa hoy haya tenido la piel totalmente roja escarlata por las quemaduras. En Sarah me impresiona el costo de su sobrevivencia y la valentía con que lo lleva: debe ser operada cada dos años de la cadera. Hace muy poco sufrió otra operación... En Audrey me impresiona la increíble descripción de lo que pasó con su madre, que muchos años más tarde los psiquiatras reconocerían como lo que hoy se conoce como el "Síndrome Post Aborto". La vida de Bridget es sin duda la más curiosa: viajera empedernida, multilingüe, aprendiz de espía en la CIA, prospecto de novicia religiosa, hoy incasable madre de familia... ¡toda una aventura! --¿Qué tienen que decir estas mujeres a una madre que espera un niño con problemas de pobreza, crisis personal o cualquier otro tipo de dificultades? --Alejandro Bermúdez: Cada una tendría palabras diferentes. De hecho, de una forma u otra, esa pregunta ha sido hecha a cada una de ellas a lo largo del libro. En el fondo, el libro no es más que un alegato a favor de la vida. De la santidad de la vida del no nacido. No es un libro "contra" nadie, ni siquiera contra los defensores a ultranza del aborto. El testimonio de estas mujeres se limita a señalar, con los datos de sus propias vidas, con una elocuencia irrefutable, que la vida es el bien supremo, y que la muerte provocada --aborto, asesinato o eutanasia-- es, en consecuencia, un mal grave. Nunca, por tanto, es una opción. No por razones ideológicas o doctrinales; simplemente por mero sentido común. Gianna Jessen lo dijo claramente en una ocasión ante el Congreso norteamericano: nadie me puede decir que yo era un amasijo de células cuando el abortista introdujo la solución salina en el vientre de mi madre con el fin de acabar con mi vida... ¡yo ya era un ser humano! Por eso, el primer mensaje es que la opción por el aborto nunca es una solución. --Eso se refiere al niño por nacer... Pero, ¿qué le dicen a las madres? --Alejandro Bermúdez: Tal vez esta sea la parte más conmovedora del libro. Todas, absolutamente todas las mujeres que comparten su testimonio tienen una actitud de auténtico amor hacia sus madres. En el caso de Gianna Jessen, ella no ha conocido personalmente a su madre biológica; pero en todos los demás casos, la relación con las madres es sorprendentemente comprensiva y tierna. Tal vez el caso más excepcional sea el de Sarah, porque ella se dedica a predicar a favor de la vida en compañía de su madre. En una aparición de Sarah en televisión, su madre dijo "Miren a esta hermosa muchacha. ¿Alguien podría decir que yo hacía bien al querer abortarla?". Y el reportaje se interrumpía por el intempestivo y amoroso abrazo que Sarah daba a su madre. El mensaje para las madres, por tanto, es de profundo amor y comprensión, y precisamente por ello, el libro quiere ayudarles a evitar el mal, el aborto, y ayudarles, con gran ternura, a rehacer sus vidas. El libro "Yo sobreviví a un aborto" está a la venta en Internet. El predicador del Papa y la fe en tiempos de globalización Habla el cardenal George, director de los Ejercicios Espirituales a la Curia CIUDAD DEL VATICANO, 4 mar 2001 (ZENIT.org-AVVENIRE).- En esta semana que comienza Juan Pablo II dejará a un lado su agenda de encuentros con jefes de Estado, obispos y peregrinos... para consagrarse a la oración. Al igual que todos los años, el pontífice y sus colaboradores de la Curia romana serán guiados en la contemplación por cuatro meditaciones diarias de un predicador, que en este año es el cardenal Eugene George, arzobispo de Chicago. El tema de fondo será "Una fe para todos los pueblos", un argumento de candente actualidad en un mundo que se caracteriza por la globalización y las sociedades multiétnicas. El cardenal George (Chicago, 1937) sabe bien cuál es su auditorio: no sólo conoce desde hace muchos años a Juan Pablo II sino también a la Curia, pues vivió en Roma de 1974 a 1986, cuando era vicario general de la congregación de la que es religioso, los Oblatos de María Inmaculada. Ordenado obispo en 1990, fue promovido después a la sede metropolitana de Portland en 1996 y, un año más tarde, fue transferido a la importante arquidiócesis de Chicago. Fue creado cardenal en 1998. En esta entrevista, el purpurado habla a corazón abierto: "Me encanta estar en Roma", confiesa, "pero en esta ocasión siento algo de aprensión. Trataré de hacerlo lo mejor posible, confiando en el Espíritu Santo. Pero no hace falta decir que la tarea es muy comprometedora". Los ejercicios espirituales del año pasado fueron predicados por el arzobispo vietnamita recién creado cardenal, François-Xavier Nguyen Van Thuan, quien sorprendió no sólo a su auditorio sino a todos los que pudieron leer algunos de los pasajes de sus meditaciones con su testimonio de vida madurado en trece años de cárcel y aislamiento impuestos por el régimen comunista. --El haber sido llamado por Juan Pablo II para predicar los ejercicios espirituales es síntoma de una gran estima personal, pero también de un reconocimiento para su arquidiócesis en Estados Unidos. ¿Por qué cree usted que el Papa se ha dirigido a América precisamente en estos momentos? --Cardenal George: En el pasado, el Santo Padre ha explicado a veces los motivos de su decisión al final de los ejercicios espirituales. Pero por el momento no sé por qué me ha elegido y creo que lo único importante es hacer lo que se me pide lo mejor posible. --Sin embargo, parece que hay una relación entre el tema de los ejercicios y su diócesis, una de las más grandes en el país más cosmopolita del mundo. --Cardenal George: Yo trato de concentrarme en la fe para todos los pueblos, basándome en particular en el Evangelio de Lucas --en el que la llamada universal es más fuerte--, la liturgia y los documentos del Sínodo de América. Se trata de comprender cómo es posible afrontar esta misión de la Iglesia, incluso a nivel de conversión personal, teniendo en cuenta las reflexiones que han tenido lugar durante el Jubileo. --¿Qué impresión le ha ocasionado este acontecimiento que en algunos aspectos ha impresionado al mundo laico? --Cardenal George: El Jubileo en Roma ha sido una ocasión de fervor extraordinaria. En el resto del mundo ha tenido efectos diferentes, que han dependido en parte del nivel de preparación de cada una de las comunidades. En general, nos ha dado la oportunidad de reforzar el lazo íntimo que une a la Iglesia con Cristo. Ahora, sin embargo, se plantea otro tema: ¿qué es lo que tenemos que hacer para transformar el empuje del Jubileo en un elemento constante? --Y usted, ¿qué opina? --Cardenal George: Como ya sabe, el Papa ha convocado un consistorio especial dedicado precisamente a este tema, de modo que todos estamos reflexionando en ello. El factor central, sin embargo, me parece que es la invitación a la nueva evangelización. En este punto, es necesario trabajar a nivel local, en todas las diócesis, pues las respuestas tienen que venir de la vida diaria, del terreno. --¿Cuál es la contribución que usted pretende aportar al consistorio? --Cardenal George: Estoy todavía trabajando en los argumentos de esta cita. La reflexión general será sobre el nuevo milenio, de modo que será muy amplia. Por suerte, llegarán muchas respuestas tan diferentes como los cardenales provenientes de todos los continentes. Pero creo que tendremos que concentrarnos en las formas de la nueva evangelización. --Esto nos trae de nuevo, en cierto sentido, al tema de los ejercicios espirituales. Cuando usted habla de una fe para todos los pueblos, ¿se refiere también al aspecto geográfico? --Cardenal George: Claro, sin lugar a dudas: me refiero a una fe para todo el mundo. La pregunta con la que comienzo es ésta: si estamos de acuerdo con el hecho de que el objetivo de la fe es universal, ¿qué es lo que tiene que tenemos que hacer para responder a esta llamada? Hay que tener en cuenta que se trata de un retiro espiritual, de modo que hay que subrayar la conversión personal. --Y, ¿cuál es la respuesta a esta pregunta? --Cardenal George: Espero lograr articular la respuesta durante los ejercicios espirituales. De todos modos tenemos que convertirnos a Cristo y, por tanto, en la libertad, superar todos los límites y fronteras, dirigiéndonos con la misma intensidad a todos los pueblos. --Juan Pablo II ha hecho de esta misión uno de los pilares de su pontificado. ¿Cree que los católicos en general están dispuestos a seguirle? --Cardenal George: Depende de los lugares y situaciones. En algunas regiones, como en África, el problema principal sigue siendo la supervivencia. Cuando no sabes de dónde vendrá la comida cotidiana es difícil tener tiempo para lo demás. En las regiones más estables, por el contrario, me parece que se da mucha atención a este problema, pues nos lo pide el Evangelio y el desarrollo de la sociedad moderna. En cierto sentido, la globalización nos está remontando a los orígenes de la Iglesia, cuando el mundo conocido estaba reunido bajo el Imperio Romano. La sociedad global está repitiendo de otro modo esa estrecha relación entre los pueblos, y nosotros los católicos tendremos que saber responder, pues ya hemos vivido en estas condiciones. --¿Así que la nueva evangelización debería tomar ejemplo de la de los orígenes? --Cardenal George: Hay semejanzas. Entonces éramos minoría, pero hablábamos como si fuéramos mayoría, precisamente porque teníamos una conciencia de la misión universal de la Iglesia. También hoy somos minoría con respecto a la población mundial en su totalidad. Pero seguimos hablando como mayoría, pues forma parte de nuestra identidad, aunque eso a alguno no le gusta. --¿Será posible mantener esta identidad en la fe que, según usted, debe abrirse a todos los pueblos? --Cardenal George: Cristo nos pide que lleguemos a los demás. De modo que nosotros, los cristianos, tenemos que ser particularmente capaces para abrirnos a todos los pueblos, sin enfrentarnos con ellos, pero sin perder por ello nuestra identidad. --Usted se ha preocupado durante mucho tiempo de estos temas y ha sugerido incluso la necesidad de entablar un diálogo con el Islam, en un mundo caracterizado por la globalización y las migraciones. ¿Se trata de una respuesta al choque de civilizaciones anunciado por Samuel Huntington como inevitable? --Cardenal George: Yo hago esta propuesta porque creo precisamente que se puede evitar, y el mismo Huntington no prevé necesariamente el enfrentamiento violento. Pero pensar que el problema no existe sería un error. Es necesario considerar el riesgo de la incomprensión en la sociedad global y trabajar para prevenirlo, precisamente en virtud de la visión del mundo que tenemos que tener los católicos. --Algunos observadores han interpretado los nombramientos de los nuevos cardenales realizados por Juan Pablo II como un intento de abrir aún más la Iglesia a todo el mundo. ¿Está de acuerdo? --Cardenal George: Ciertamente el Papa no me ha pedido mi opinión a la hora de hacer estos nombramientos, de modo que no sé cuáles son sus intenciones. Pero es una hipótesis posible. Si uno de sus objetivos era hacer el colegio de los cardenales más representativo de la universalidad de la Iglesia, me parece que lo ha logrado. Obispo entre los "cortadores de cabezas" de Borneo Habla el nuevo guía católico de la isla indonesia CIUDAD DEL VATICANO, 7 mar 2001 (ZENIT.org-FIDES).- En medio de la masacre que han desatado los "cortadores de cabezas" de Borneo (Indonesia), las noticias son pocas y confusas. Sólo los misioneros han aportado datos comprobables: al menos tres mil muertos en una matanza de connotaciones claramente étnicas (no religiosas insisten). En medio de este baño de sangre, la pequeña comunidad católica ha recibido la noticia del nombramiento del nuevo obispo Palangkaraya, el padre Aloysius Sustrisnaatmaka, un misionero de 47 años, nacido en Java. El nuevo obispo, que será consagrado en abril del 2001, guiará una comunidad diocesana de 52.000 católicos. En esta entrevista concedida a la agencia misionera de la Santa Sede, Fides, explica cuál será su estrategia para promover la restauración de la paz: reunir a los líderes de ambas etnias (madureses y dayak) en encuentros oficiosos; separar a los gente de ambos lados si es necesario; y promover la integración de los dayak en el tejido socioeconómico de la isla; compartir con los indígenas la administración local de las provincias. Muchos habitantes de esta isla, una de las más grandes del mundo (550.000 km2 y tan sólo 10,5 millones de habitantes), proceden de Madura, al norte de Java. Han sido atacados por la población aborigen, los dayak, enfurecidos tras haber sufrido a su vez un ataque el pasado mes de diciembre. Ahora, han reunido fuerzas entre todos los habitantes de la isla de su etnia y han lanzado un ataque tremendo, resucitando la práctica ancestral de cortar la cabeza a los inmigrantes "indignos" de la isla de Borneo. --¿Cuáles serán sus prioridades como nuevo obispo en esa isla ensangrentada? --Aloysius Sustrisnaatmaka: La urgencia es trabajar por el diálogo y la reconciliación entre los madureses y los dayak, que constituyen la mayoría de la población. Esta violencia es trágica y sorprendente. El administrador diocesano de Palangkaraya me ha comunicado que los muertos podrían ser unos tres mil. La Iglesia pondrá a disposición todos sus recursos para el diálogo. Hablaré con los líderes de las facciones. Otros aspectos de la pastoral son la mejora de las condiciones económicas de las tribus indígenas, y la obra social y educativa. --¿Cuáles son los pasos necesarios para restaurar la paz? --Aloysius Sustrisnaatmaka: Hay que reunir a los líderes de ambas facciones en encuentros oficiosos, encontrando soluciones provisionales. Además, habrá que separar a la gente por etnias, para que retorne la calma. El segundo paso es promover el empleo de los dayak y la integración de los indígenas en el tejido socioeconómico. En tercer lugar, es necesario compartir la administración local de las provincias, propiedad de los javaneses y madureses. La Iglesia, aunque es minoría, debe aportar un esfuerzo de mediación para incentivar el diálogo y la reconciliación. La tarea es difícil, pero, como hombre de fe, confío en la paz y soy optimista. --¿No teme ser rechazado por su etnia javanesa? --Aloysius Sustrisnaatmaka: No tengo miedo: la comunidad católica dayak es muy tranquila, los indígenas son de corazón tierna y aceptan a los inmigrantes. Trataré de ayudar al clero local y a los catequistas teológica y pastoralmente, y de buscar ayudas económicas en el extranjero. Con los demás obispos de Borneo (dos pertenecen a mi congregación religiosa, los Misioneros de la Sagrada Familia) trabajaremos juntos por la paz en el Kalimantan. --¿Cuáles son los auténticos motivos del conflicto? --Aloysius Sustrisnaatmaka: La raíz principal es el contraste entre las riquezas de los madureses y la pobreza de los dayak. Los primeros son grandes trabajadores y buenos comerciantes; los recursos de los indígenas son la naturaleza y la tierra. A veces, los inmigrantes madureses no respetan la cultura de las tribus indígenas. Esto ha suscitado un odio que el gobierno no ha conseguido controlar. --¿Cómo procede la evangelización en Borneo? --Aloysius Sustrisnaatmaka: Los transportes son fluviales, en las aldeas no hay teléfonos ni electricidad. La evangelización es dificilísima. Se hace a través del contacto humano. Catequistas y misioneros visitan las aldeas y hablan con los jefes de las tribus. Su papel es muy importante: la gente los escucha. En los cuatro últimos años, en la diócesis de Palangkaraya, hemos tenido más de 10.000 bautismos. --¿Qué piensa de la situación política en Indonesia? --Aloysius Sustrisnaatmaka: Indonesia experimenta luchas políticas que generan inseguridad y temor de fragmentación del país. Sin embargo, la unidad es un bien decisivo: en el país hay más de 300 tribus que pueden vivir juntas en libertad y democracia, y no ciertamente con la opresión del pasado.
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