Conclusión: un solo Dios y Padre

36,3. Juan vio de antemano, con toda precisión, la primera resurrección de los justos (Ap 20,5-6) y la herencia en el reino de la tierra, de acuerdo con lo que habían anunciado los profetas. Lo mismo enseñó el Señor cuando prometió que bebería con sus discípulos la mezcla del cáliz nuevo en el reino (Mt 26,29). [Y también cuando dijo: <<Vendrán días en que los muertos desde los sepulcros oirán la voz del Hijo del Hombre y resucitarán: quienes hayan hecho el bien, para la resurrección de la vida, y quienes hubieren hecho el mal, para la resurrección del juicio>> (Jn 5,25.28-29). Primero habla de aquellos que resucitarán habiendo hecho el bien, para entrar en el reposo; después, de aquellos que resucitarán para ser juzgados; como dice la Escritura en el Génesis: que después de la consumación de este siglo, seguirá el día sexto (Gén 1,31-2,1), o sea el año 6000; porque éste será el día séptimo, día del descanso, como canta David: <<Este es mi reposo, en él entrarán los justos>> (Sal 132[131],14). Este séptimo día es el séptimo milenario (Ap 20,4-6) en el que reinarán los justos, en el que está prometida la incorrupción, una vez renovada la creación, para quienes hayan sido preparados para este fin].[406] El Apóstol Pablo confesó que la creación sería liberada de la esclavitud de la corrupción, para la libertad de la gloria de los hijos de Dios (Rom 8,19-21).

En todo esto y a través de todo, se ha revelado el mismo Dios Padre, el Creador del ser humano que prometió la herencia de la tierra a los padres, el que la dará a los justos en la resurrección, cuando cumplirá las promesas en el Reino de su Hijo, y como Padre nos otorgará todo aquello que <<ni el ojo vio ni el oído oyó ni entró en el corazón del hombre>> (1 Cor 2,9). Porque hay un solo Hijo, el que cumplió la voluntad del Padre, y una sola raza humana, en la cual se cumplen los misterios de Dios <<que los ángeles desean contemplar>> (1 Pe 1,12). Mas éstos no son capaces de penetrar en la Sabiduría de Dios[407], por cuya actividad la creación fue modelada a imagen de su Hijo y perfeccionada de acuerdo con el cuerpo que éste asumió. Porque (el Padre) tuvo en su mente que su Hijo Primogénito, el Verbo, descendiese a su creatura, o sea a la obra que había modelado, a fin de que ésta lo acoja y a su vez sea acogida por él, y se eleve hasta el Verbo, superando a los ángeles por hacerse a imagen y semejanza de Dios.

Terminan los cinco libros de Ireneo sobre la Exposición y refutación de la falsa gnosis.

[406] Este párrafo entre corchetes falta en el texto latino, se suple con el armenio. Traduzco de la versión griega.

[407] Es decir, en la obra del Espíritu, una de las dos manos (el Verbo y la Sabiduría) mediante las cuales el Padre hizo todas las cosas. San Ireneo concluye con esta visión trinitaria, que ha iniciado en el párrafo anterior (V, 36,2): <<Por el Espíritu subimos al Hijo, y por éste al Padre, y el Hijo al final entregará su obra al Padre>>.