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DE ENERO
San Pablo, primer ermitaño, Egipto 342.
San
Mauro, Abad.
San Alejandro El Acemeta (+430) Nació en una isla del mar Egeo y murió en
Gomán, Turquía. Hombre culto, se convirtió al cristianismo a los 30 años.
Vivió en Siria primero como anacoreta y después como cenobita. En
Mesopotamia fundó durante 20 años comunidades de monjes acemetas, llamados
así porque se creía que no dormían. En efecto, día y noche se turnaban para
cantar himnos y salmos de manera que la alabanza a Dios no se interrumpiera
nunca.
San Mauro (+584) San Benito, nombrado recientemente Patrón de Europa, lo
consideraba como el mejor de sus discípulos. Al morir San Benito, Mauro fue
designado su sucesor como superior de la Orden Benedictina, la que llegó a
tener una influencia inmensa en todos los monasterios europeos y de otros
continentes.
San Pablo de Tebas
(345) Llamado el “primer ermitaño”, nació en el Alto Egipto y murió en el
desierto de Tebas, al cual huyó para huir de la persecución de Decio, pues
no se sentía con fuerzas para soportar los tormentos. Pasó setenta años sin
ver a nadie, hasta que lo fue a visitar San Antonio Abad, que se encontró
con un anciano centenario que esperaba sonriente la muerte. Se dice que
cuando no tenía que comer, un cuervo le traía una hogaza de pan, y que,
cuando murió, dos leones ayudaron a San Antonio a enterrarlo.
Santos
Abacuc y Miqueas el joven, profetas de la antigua ley, Judea, 606 a. de J. C.
San
Efiso, mártir, Cagliari, Cerdeña, 286.
Santa
Secundina, virgen y mártir, Anagni, 251.
San
Máximo, obispo de Nola, 256.
San
Bonito, obispo de Clermont, 710.
San
Macario, discípulo de San Antonio, Egipto, 391.
San
Juan Calibita, que vivió en un rincón de la casa paterna durante muchos años, sin que
sus padres le conociesen, Constantinopla, 450.
San
Isidoro, monje egipcio, 391.
San
Emeberto, obispo de Cambrai, 633.
Santa
Tarsicia, virgen y solitaria, cerca de Rodez, Francia, 600.
San
Alejandro, fundador del monasterio de los acemetas, los que no dormían, Constantinopla,
430.
Santa
Ida, monja irlandesa, s. VI.
San
Ceolulfo, rey de Nortumbria, que tomo el hábito en Lindisfarne.
Beato
Padre de Castelman, monje del Císter, que, nombrado por Inocencio III para predicar entre
los albigenses, fue asesinado por los herejes, 1208. |