HONDURAS. HISTORIA DE LA IGLESIA


Evangelización. El primer suceso religioso importante para H. fue la erección de su obispado el 6 sept. 1531 y la elección para ocuparlo de Fr. Alonso de Talavera (de Guzmán en las Cédulas reales del Archivo de Indias)), representado por Carlos V, que parece no haber pasado a Indias. Sólo hay recuerdos del segundo obispo, Cristóbal Pedraza, licenciado de Sevilla, nombrado por Paulo 111 el 11 feb. 1541. Le sucedió Fr. jerónimo de Corella que hizo el año de 1561 el traslado de la sede a Comayagua, después de dirigir informes al rey y al Papa y con su autorización.
     
      Durante los tres siglos hispánicos fueron frecuentes las entradas de misioneros al interior de H., especialmente franciscanos, de los que hay varias interesantes relaciones de los s. xvt al XVIII (v. ni). Ya en 1502 había llegado con Colón el P. Alexandre, y en 1525 otros dos con Hernán Cortés, un clérigo y un mercedario. En 1583 tenían los franciscanos tres conventos en la actual H. A principios del s. XVII hubo cinco mártires franciscanos (1612 y 1623), en la zona de la costa. La misión siguió con altibajos, fundando en varias partes pequeñas cristiandades, núcleo de las futuras más prósperas. H. fue perteneciendo a las provincias religiosas que tenían su sede de gobierno en Guatemala (v.), aunque desde 1586 los franciscanos dependieran de la provincia de San Jorge, de Nicaragua (v. NICARAGUA Iv). También los dominicos tuvieron su fundación en Comayagua, y los mercedarios ya en 1550 fundaron tres conventos de misiones en Comayagua, Gracias a Dios y Tencoa. Influyeron durante el último siglo español los misioneros franciscanos de los colegios de Propaganda Fide, especializados en labores con los indios y consolidación de las misiones.
     
      Organización jerárquica y datos estadísticos. H. forma hoy la provincia eclesiástica de Tegucigalpa de reciente formación. Desde la independencia y hasta el 2 feb. 1913 había continuado la diócesis de H. con sede en Comayagua, abarcando la totalidad de la república. Entonces se llevó a cabo el traslado de la sede a la capital, Tegucigalpa, tomando el nombre de la misma, y siendo promovida a sede arzobispal metropolitana, con las sufragáneas de Santa Rosa de Copán y el vicariato apostólico de San Pedro Sula. Cesaba entonces la jurisdicción metropolitana de Guatemala. H. contaba entonces con unos 600.000 habitantes, de los que más de la mitad estaban incluidos en el arzobispado de la capital. Además del clero secular había en Tegucigalpa, redentoristas, salesianos, cte., y en San Pedro Sula, paúles. Esta última sede llegó a ser diocesana el 6 jul. 1963, pocos días después que resucitara la diócesis de Comayagua (17 mayo 1963). Hay también en H. dos prelaturas nullius; la de la Inmaculada Concepción de la B. Virgen María de Olancho, con sede en Juticalpa (6 mar. 1949), y la de Choluteca (9 sept. 1964). Los datos estadísticos (según Ann. Pont. 1972) de estas circunscripciones se resumen en el cuadro adjunto.
     
      Prelados ilustres. Además de los ya citados se recuerda especialmente al quinto, Fr. Gaspar de Andrada, enterrado en la Merced de Comayagua, y que fue obispo durante 24 años. Fr. Fernando de Guadalupe López y Portillo construyó la catedral de Comayagua y el templo de la Caridad; gobernó su diócesis 18 años (1725-43). Varios de los obispos fueron hondureños, como Fr. Juan de Jesús Cepeda y el P. Casiano Flórez, naturales de San Antonio de Oriente, en el actual departamento de Morazán, que es el de la capital.
     
      El primer arzobispo de Tegucigalpa fue Mons. Jaime María Martínez y Cabanas, que era obispo de Comayagua desde 1902.
     
      Lugares eclesiásticos e instituciones. La catedral de Tegucigalpa es moderna. Su catedral histórica es la de Comayagua, de estilo medieval hispanoamericano en la fachada; asimétrica, con gran riqueza en el altar mayor, todo dorado, comparable a los mejores de América (v. vi, 2). Conserva algunos sepulcros de sus obispos. A 8 Km.
      de la capital se encuentra la iglesia de la Virgen de Suicapa, patrona de H. desde el 23 abr. 1953. Un labrador encontró la imagen en un río seco en 1747. La iglesia es de estilo colonial modernizado con reminiscencias clásicas. A ella acuden muchos peregrinos.
     
      Ya en el s. xvi comenzaron las primeras clases de latín con el obispo don Alfonso de la Cerda (1558-77) cuando había 28 sacerdotes en H. Sus sucesores añadieron otras. A fines del s. xvii el obispo Alfonso Vargas Abarca (1678-97) fundó su primer seminario en 1680, transformando un antiguo colegio, pero el que construyó el edificio y le dio su reglamento fue Fr. Fernando Guadalupe López Portillo (1725-42). El edificio se conserva aún., Completó las cátedras, y desde entonces empezó a llamarse seminario tridentino, aunque también había seglares. En los últimos periodos modernos, por las vicisitudes que más adelante se mencionan, se han dado estos resultados. De 1888 a 1905 (en 18 años) hubo 31 ordenados de sacerdote: un nuevo sacerdote por cada 16.129 habitantes. De 1909 a 1927 (18 años) 20 sacerdotes nuevos: uno por cada 35.050 habitantes. Entre 1927 y 1944, 26 nuevos sacerdotes: uno por cada 46.174 habitantes. Y la proporción siguió empeorando.
     
      Hay colegios, escuelas, centros benéficos, cte., pero en menor cantidad proporcional que en las repúblicas vecinas (v. vii). También se han ido construyendo nuevas iglesias, siguiendo el ejemplo de algunos obispos del periodo colonial. La paz interna de que se goza desde algunos decenios, lo mismo que la externa con sus vecinos, han concedido oportunidad para ello.
     
      Relaciones entre la Iglesia y el Estado. Rige la Constitución de 1957. Desde la independencia se llegó a través de diversas etapas de alguna hostilidad, entre las dos potestades, a la separación, también hostil, de la Iglesia y del Estado. Hubo laicismo, dificultades en la enseñanza religiosa, etc. La última etapa es más amistosa. Existen relaciones diplomáticas con el Vaticano con una Nunciatura Apostólica, y una embajada ante la Santa Sede. En la última carta constitucional de 1957 se han hecho algunos retoques favorables a la Iglesia: se admite el nombre de Dios en la Constitución y no aparecen discriminaciones contra la Iglesia y sus ministros. No se pudo eliminar la naturaleza laica de la educación, aunque se dispuso la enseñanza de la moral. Se admite el matrimonio «de hecho».
     
      Situación actual. Se advierte mejoría en la organización del clero, religiosos y laicos; en misiones populares, acción católica, movimientos sociales y femeninos, acción católica universitaria, situación matrimonial. Existen dificultades por escasez del clero, propagandas no católicas, residuos laicistas, etc. Ha habido mejora relativa en los seminarios. El antiguo seminario es de 1680, y duró hasta después de la independencia. La institución se restauró en 1909, y fue encomendada a los Paúles alemanes. En 1945 se hicieron cargo de la Dirección los Salesianos, y desde 1961 hay un nuevo personal, canadiense y hondureño. Existen intentos de constituir seminarios menores. Juan XXIII dirigió un radiomensaje a H. el 16 ag. 1959 con motivo de la consagración de H. a los SS. CC. de Jesús y María, después de unas misiones generales incitando a los hondureños a defender su patrimonio católico. En 1966 se celebró el primer congreso eucarístico nacional de H. para celebrar el 50 aniversario de la creación de la provincia eclesiástica de Tegucigalpa, al mismo tiempo que de su sede arzobispal. Se habían celebrado algunos congresos eucarísticos diocesanos en Santa Rosa (1961) y San Pedro Sula, como preparación del nacional.
     
      No católicos. Además de algunos restos de paganismo los protestantes calculaban tener 9.311 adeptos y 34.488 simpatizantes en 1962. Hay algunos judíos y de religiones orientales.
     
      V. t.: 111; AMÉRICA CENTRAL 111.
     
     

BIBL.: J. BRUFAU MACIA, La formación sacerdotal en Honduras, «ECA» (1960) 403-410, 476-483; 528-536; 604-607; G. BUSTILLO REINA, El libro de Honduras, Comayagüela 1957; Relaciones históricas y geográficas de América Central, pról. de M. SERRANO Y SALAZ, Madrid 1908.

 

L. LOPETEGUI OTEGUI.

Cortesía de Editorial Rialp. Gran Enciclopedia Rialp, 1991