EXPOSICIÓN ESQUEMÁTICA
DE LA
CUESTIÓN
SOCIAL
Y
SUS SOLUCIONES HISTÓRICAS:
LIBERALISMO, SOCIALISMO, MARXISMO Y CRISTIANISMO
Por el Prof. Rev. Padre Baltasar Pérez Argos, S.J.
LA CUESTIÓN SOCIAL Y SUS SOLUCIONES HISTÓRICAS.
¿Qué es la cuestión social?
La cuestión
social es un problema que puede tener un doble planteamiento o enfoque: un
planteamiento teórico o a priori y un planteamiento histórico o a posteriori.
1.
La cuestión social teóricamente considerada es el problema de las relaciones
del hombre con los bienes de la tierra. El hombre, ente esencialmente social,
está inmerso en un mundo material al que está esencialmente vinculado.
Presenta, pues, una doble dimensión, social y económica: la que relaciona a
los demás hombres; y la que juntamente, socialmente la relaciona con los bienes
económicos. Esto supuesto, el problema social tendría teóricamente esta
formulación: ¿cuál es desde el punto de vista ético-jurídico la relación
del hombre, ente social, con los bienes económicos? La solución de este
problema necesariamente tendría que fundamentarse en el derecho natural.
2. El
problema social históricamente considerado es el problema vivo y palpitante que
ofrece de hecho la Humanidad con relación a los bienes económicos, dividida en
dos clases antagónicas: una minoría que goza superabundantemente de los bienes
naturales, frente a la gran multitud de los desheredados de la fortuna. Esta
situación real de injusticia y desigualdad económica, denunciada por los
Pontífices (R.N. 1; Q.A. 3, 4; M.M. 11-14) constituye un problema vital y
urgente, que puede formularse así: ¿cómo conseguir un ordenamiento
jurídico-social de la economía, que se llegue a una justa distribución de los
bienes materiales entre las diversas clases de la sociedad? La solución de este
problema necesariamente será de derecho positivo.
3. Las
soluciones prácticas que se den al problema social histórico no pueden
desconocer y menos estar en contradicción con las soluciones que se den al
problema social teórico. Las soluciones teóricas han de proceder, fundamentar
e iluminar las soluciones prácticas. Cierto que no bastan soluciones teóricas;
urgen las soluciones prácticas del problema tan vital. Pero mal se acertará
con esta si no se tienen en cuenta la primeras. La cuestión social no es sólo
económica, sino moral y religiosa. "Aun cuando la economía y la
disciplina moral, cada cual en su ámbito, tienen principios propios, a pesar de
ello es erróneo que el orden económico y moral estén tan alejados y ajenos
entre sí, que bajo ningún aspecto dependa aquel de este". "... a ese
orden económico en su totalidad le
ha sido prescrito un fin por Dios Creador" (Pío XI, Q. A. 42).
La solución
al problema teórico pertenece a la Filosofía social-económica. Aquí es donde
la Iglesia tiene su palabra que decir. El estudio y solución del problema
histórico pertenece más bien a la Sociología y a la política social, que han
de tener muy en cuenta los dictámenes de la economía.
4. Las
soluciones. Las soluciones que se han presentado hasta ahora al problema social
son: el liberalismo, el socialismo, el comunismo y el cristianismo.
El
liberalismo responde al planteamiento teórico del problema, más de una manera
implícita que explícita; implícita en los principios que sostiene acerca del
individuo y de la libertad humana. Su doctrina social se reduce al principio de
la libre competencia ilimitada; plena libertad de acción económica no sujeta a
ninguna ley moral. "La única ley suprema reguladora de las relaciones
económicas entre los hombres es la libre e ilimitada competencia. Intereses del
capital, precios de las mercancías y de los servicios, beneficios y salarios
han de determinarse necesariamente, de modo casi mecánico, por virtud exclusiva
de las leyes del mercado. El poder público debe abstenerse sobre todo de
cualquier intervención en el campo económico." "Todo lo atribuye a
las fuerzas necesarias de la naturaleza, y niega por lo tanto, la relación
entre las leyes morales y las leyes económicas. Motivo único de la actividad
económica es el exclusivo provecho individual." (M.M. 11). Fue causa del
planteamiento histórico del problema.
El socialismo
responde directamente al planteamiento del problema histórico. Por eso es de
poco contenido doctrinal-social, y cae fácilmente en actitudes
político-demagógicas. Su solución se reduce: abolición de la propiedad
privada; el Estado es el único y universal propietario. Socialismo del Estado.
El marxismo.
Al dar base filosófica al socialismo, responde esencialmente al planteamiento
del problema teórico. De ahí su gran contenido ideológico, que le hace ser
ante todo una filosofía más que una solución económica. La solución
práctica, que es la solución de un comunismo integral, la presenta como
conclusión racional "dialéctica" de su teoría. "La doctrina
que el comunismo oculta bajo apariencias a veces tan seductoras, se funda hoy
sustancialmente sobre los principios, ya proclamados anteriormente por Marx, del
materialismo dialéctico y del materialismo histórico... enseña que sólo
existe una realidad, la materia con sus fuerzas ciegas, la cual por evolución
llega a ser planta, animal, hombre. La sociedad humana, por su parte, no es más
que una apariencia y una forma de la materia, que evoluciona del modo dicho, y
que por ineluctable necesidad tiende, en un perfecto conflicto de fuerzas, hacia
la síntesis final: una sociedad sin clases." (Pío XI, D.V. 9).
El
cristianismo es ante todo una solución al problema teórico, que implica su
obligatoriedad práctica fundada en la ley de Dios. Es por lo mismo de gran
contenido doctrinal. Tanto el cristianismo como el marxismo comprenden una
concepción del hombre y de su destino, como base del ordenamiento
jurídico-económico. Esta concepción del hombre y de su destino, totalmente
diversa en el comunismo y en el cristianismo, supone una fundamentación
metafísica, también totalmente diversa: la heraclitiana y la
aristotélico-tomista; el "fluxus" heraclitiano-hegeliano y el "motus"
aristotélico-tomista.
BIBLIOGRAFIA.
Andrè PIETTRE, "Marx y marxismo". Ed. Rialp. Madrid, 1962.
MCFADDEN, "La filosofía del comunismo". Ed. Sever-Cuesta. Valladolid.
BRUCCULERI, "El comunismo. Su ideología. Sus métodos". Ed.
Bibliografía Española.
Fulton SHEEN, "El comunismo y la conciencia occidental". Espasa-Calpe.
J. F. CORTA, S.I., "Frente al comunismo ateo". Hechos y dichos. 1963.
Gustavo WETTER, ""El materialismo dialéctico". Taurus. Madrid.
D'arcy, "Comunismo y cristianismo". Herder. Barcelona,
1959.
Doctrinas sociales actuales.
Toda la
concepción social y económica gira alrededor del derecho de propiedad.
Propiedad.
Etimológicamente viene del "prope", cerca, y significa cierta
conexión o acercamiento moral de algo con relación a alguien y con
exclusividad o preferencia sobre los demás. Lo "propio" tiene un
sentido de exclusividad.
Jurídicamente
"propiedad" es lo que hace a alguien propietario, es decir, le
confiere el derecho de propiedad. Así que propiedad equivale a derecho de
propiedad. También se toma por la cosa u objeto de ese derecho.
Derecho de
propiedad. Es la facultad moral de usar, disfrutar y disponer de una cosa con
exclusión de los demás. "Ius utendi, fruendi et abutendi (consumendi)
aliqua re, exclusis aliis". Otros: "Ius perfecte disponendi de aliqua
re corporali iuxta leges". Alfonso el Sabio: "Poder que homa ha en su
cosa de facer della e en ella lo que quisier, segund Dios e segund fuero"
(Partida 4, tit. 28, ley 1).
Tiene por
objeto material las cosas o bienes materiales externos susceptibles de
aprovechamiento exclusivo, o sea, bienes útiles y existentes en cantidad
limitada. Bienes materiales externos, porque sólo ellos son susceptibles de
captación o apropiación. Útiles, porque la propiedad tiene como fin la
satisfacción de las necesidades humanas. Existentes en cantidad limitada,
porque sólo así son susceptibles de apropiación exclusiva.
Tiene por
objeto formal o finalidad el aprovechamiento o utilización de los bienes
materiales para satisface mediata o inmediatamente las necesidades humanas de
una manera humana.
El derecho de
propiedad se le puede considerar: a. en acto primero o en abstracto, y entonces
es más bien derecho a la propiedad, es decir, derecho a ser propietario, y es
la facultad de adquirir la propiedad; prescinde, por consiguiente, de la actual
posesión de la cosa; b. el acto segundo o en concreto, es la actualización del
anterior, y es el derecho de propiedad, de disponer actualmente de una cosa
cierta y determinada; es ser actualmente propietario de una cosa.
Según esto,
las doctrinas sociales sobre los bienes económicos se dividen adecuadamente en
las que niegan la propiedad y las que admiten la propiedad de los bienes; o en
las que niegan la propiedad privada de los particulares y las que admiten la
propiedad privada. Niega toda propiedad el comunismo negativo; niega la
propiedad privada, pero admite la comunidad, el comunismo positivo.
Comunismo. En
general es la doctrina que rechaza la propiedad privada y no admite nada más
que la posesión de los bienes
materiales en común. Puede ser:
a)
Negativo: rechaza toda propiedad; nada es de nadie, todo es de todos. Cada cual
tiene derecho a usar de los bienes, de cualquier bien, en la medida en que lo
necesite y siempre que lo necesite; nadie tiene derecho a impedírselo.
b)
Positivo: los bienes deben ser propiedad de la comunidad y no de los
particulares. Admite la propiedad colectivas, pero no privada. De ahí también
el nombre de colectivismo, con el que se le designa. El colectivismo puede ser:
absoluto, que afirma que todos los bienes, tanto consuntivos como productivos,
pertenecen por derecho a la comunidad, que se encarga, por consiguiente, de la
distribución de lo que cada particular ha de consumir; moderado, que sostiene
que sólo los bienes productivos deben ser propiedad de la comunidad.
Este
comunismo moderado se subdivide:
1.
Según el sujeto o colectividad que considera debe poseer los bienes en común:
1.1
anarquismo o socialismo comunalista: afirma que los bienes de producción son
propiedad inalienable de los municipios o comunes, o de sociedades obreras
independientes entre sí. Esta concepción depende de la teoría política del
anarquismo que rechaza toda autoridad pública suprema: la sociedad se gobierna
anárquicamente, es decir, sin una autoridad suprema, sino como resultado del
desenvolvimiento autónomo de los diversos grupos inferiores que integran la
sociedad; del acoplamiento de estos diversos grupos - municipios, sindicatos-
resulta la armonía social o "gobierno" de la sociedad. Los bienes
productivos han de pertenecer, por consiguiente, a estos diversos grupos, que
son las únicas entidades jurídicas con autonomía propia, y no la sociedad o
Estado, que en esta concepción política no tiene sentido jurídico.
1.2
Socialismo de Estado: los bienes de producción son del Estado. El Estado es el
único propietario en derecho de los bienes de producción, él "posee y
administra directamente todas las grandes empresas financieras o industriales
del país; dirige todas sus instituciones sociales; recauda todos los recursos
de la nación, y en compensación, provee por sí mismo de todas las necesidades
morales y materiales, convirtiéndose así en cajero y banquero universal; en
agente general de transportes y comercio; en distribuidor exclusivo de trabajo,
de la riqueza, de la construcción, de empleos y de socorros; en una palabra, en
motor y regularizador de toda la humana actividad" (Conde de Mun, "Quelques
mots d' explication, pág. 23).
2.
Según el objeto o extensión de la propiedad o bienes que deben pasar al
Estado, puede ser:
2.1
Socialismo agrario: afirma que sólo la propiedad territorial es del Estado
dejando los demás bienes productivos como objeto de propiedad privada. Los
socialistas agrarios, unos quieren la nacionalización de los bienes
territoriales por vía de expropiación forzosa, o por un impuesto crecido sobre
la renta. "No es preciso confiscar el capital; basta confiscar la
renta" (George).
2.2
Socialismo del Estado; todos los bienes de producción del Estado o país deben
ser propiedad del Estado. De donde: a. nacionalización de los bancos e
institutos de crédito; b. devolución al Estado de las cajas de seguros y
retiros; c. Incautación y explotación por el Estado de las vías férreas,
telégrafos, transportes en general y otros servicios, que contribuyen mejor al
bien común en manos del Estado que de los particulares; d. toda la Seguridad
Social debe pertenecer al Estado; e. finalmente el Estado debe procurar
habitación, víveres, vestidos y medicinas, y proveer a todas las necesidades
culturales, morales y físicas de todos y cada uno de los ciudadanos.
El socialismo
de Estado se ha llamado también científico o de cátedra por haber sido
cultivado y fundamentado científicamente, p.e. por Karl Marx. Nota esencial
suya es la negación de todo derecho natural anterior o independiente del
Estado; el Estado es la fuente de todo derecho.
3.
Según los medios que preconiza para conseguir esta meta de la nacionalización
de los bienes de producción, se distingue:
3.1
Socialismo posibilista o reformista: pretende esta nacionalización de una
manera paulatina y legal democrática.
3.2
Socialismo revolucionario: afirma que no se puede conseguir ese fin sino por la
violencia, por la revolución y dictadura del proletariado. Así el marxismo.
Al
socialismo de Estado posibilista se le llama simplemente socialismo; al
revolucionario, marxismo o comunismo. La diferencia está no en el contenido
doctrinal, sino en los medios que propugna para conseguir sus fines. La
denominación de marxismo la debe a la fundamentación científica que le dio
Karl Marx.
Así
pues, hablaremos en particular del socialismo y del comunismo.
SOCIALISMO
1. PUNTO DE
PARTIDA.
1.1
Comprobación de la miseria del proletariado, producida principalmente con la
venida de la era industrial, y de la injusticia social que suponía.
1.2 Crítica
del régimen existente, encarnado en el capitalismo. Esta crítica implacable y
tremenda contra el régimen capitalista, juzgando, como esenciales a él, los
defectos que en realidad tiene, y no creyéndole, por lo tanto, susceptible de
remedio y mejora, es la parte más eficaz de la doctrina socialista, y la que le
ha valido el gran número de seguidores con que cuenta actualmente. En la
práctica se reduce a dos palabras: Derribar, y destruir lo existente.
2. FINES.
Una sociedad
en la que reine la justicia social, donde todo sea igualdad, libertad y
fraternidad. "Sociedad sin clases", tal debe ser la sociedad
socialista que suplante a la sociedad capitalista.
3. MEDIOS.
Suprimir la
propiedad privada, al menos de los bienes de producción, y nacionalización de
los mismos, que pasarán a manos del Estado. El Estado será el único
propietario, y todos los ciudadanos serán iguales: todos empleados y
funcionarios de la única gran empresa, el Estado, que será también la empresa
de todos. Según como se mire, todos proletarios, o todos colectivamente
empresarios de la misma y única empresa; pero todos iguales, sin calases ni
privilegios.
4. BASES
FILOSÓFICAS.
Parte de un
materialismo total y absoluto. De aquí se sigue lógicamente todo lo demás.
4.1 Respecto
de la persona humana, niega toda espiritualidad y trascendencia en el hombre. El
hombre es pura materia y no tiene más fin ni más felicidad, que la económica
en este mundo. No existe otra vida. En consecuencia, niega también la libertad
física o libre arbitrio del hombre.
4.2 En el
orden religioso, es ateo y antirreligioso, no sólo como lógica consecuencia de
su materialismo, sino por expresas y repetidas declaraciones de sus autorizados
representantes.
4.3
En el orden social, tiene como principio fundamental el principio roussoniano de
la absoluta igualdad de todos los hombres.
4.4
En el orden político, afirma el origen y organización del Estado según la
forma democrática roussoniana, fundada en el sufragio universal, individual y
directo, con la función legislativa ejercida por el pueblo, y todas las
autoridades civiles y judiciales elegidas también por el pueblo.
El
Estado es, por consiguiente, la fuente de todo derecho y el origen de toda
legalidad, gozando por lo mismo de poderes ilimitados en orden a regular las
relaciones, cualesquiera que sean, de sus súbditos. No reconoce por lo mismo
ningún derecho natural anterior e independiente del derecho dimanado del
Estado: todo derecho es positivo. Es nota característica del socialismo de
Estado.
Esta
concepción democrática es consecuencia lógica de la igualdad absoluta de
todos los hombres y de la natural bondad de todos y cada uno, sostenido por
Rousseau.
El
fin del Estado es puramente económico, es la prosperidad material del Estado
constituido en único y absoluto empresario, al cual hay que subordinarla todo.
4.5
En el orden económico, rechaza la propiedad privada, al menos de los bienes de
producción. Considera a la propiedad privada de estos bienes como el origen y
raíz de la injusta desigualdad económica reinante en el actual orden social.
4.6
En el orden doméstico, defiende el amor libre y no reconoce la familia como
estructura natural y anterior al Estado; la familia es un medio para los fines
del Estado. Por lo mismo, la educación de los hijos debe estar en manos del
Estado. Es la lógica consecuencia de la finalidad puramente económica del
Estado socialista. Entre el Estado-Empresa y el individuo, no hay lugar para una
estructura social intermedia, la familia, como ocurre en cualquier empresa.
4.7
En el orden internacional, muchos socialistas niegan el concepto de patria,
opuesto, según ellos, a la fraternidad universal, y causa de la gran plaga del
militarismo.
En
resumen, la doctrina social socialista se reduce y encierra en este triángulo,
que tiene como base fundamental el Materialismo, de donde se sigue el
Igualitarismo más absoluto, coronado todo por un totalitarismo devastador, en
el que el Estado es todo, dueño de toda la riqueza productora, único
empresario, cuya prosperidad todos deben buscar, y a lo que todo se debe
subordinar, fuente de todo derecho y de toda legalidad, representación genuina
de la voluntad popular que elige a sus representantes por sufragio universal.
El
socialismo se puede brevemente definir así:
Un sistema económico-político, que afirma la propiedad estatal de todos los
bienes de producción, siendo el Estado, democráticamente constituido, quien
debe atender a la producción y distribución de los bienes de consumo.
5. CRITICA
DEL SOCIALISMO.
5.1 En su
punto de partida lleva razón al comprobar y rechazar la miseria del
proletariado, y la gran injusticia social provocada por la era industrial. No es
exacto ni justo al señalar como
única causa el régimen capitalista como tal. No tiene en cuenta la decadencia
moral y religiosa de ese tiempo, consecuencia de la escisión protestante que
debilitó a la Iglesia, y de las ideas disolventes y antirreligiosas de la
revolución francesa, que dieron lugar y alimentaron un liberalismo a ultranza
sin limitación ninguna, factores muy importantes y decisivos, aunque no
exclusivos, de la gran injusticia social del siglo XIX.
5.2 Su
finalidad es la de procurar la
restauración de un orden más justo, totalmente laudable y coincidente con la
doctrina social católica.
5.3 Sus bases
filosóficas son totalmente falsas y gratuitas e inaceptables para un católico.
El materialismo está en el polo opuesto de la doctrina católica.
5.4 El
socialismo como solución económico-social, en absoluto puede desligarse de las
bases filosóficas antes enumeradas, inadmisibles para un católico; pero de
hecho el socialismo las supone, muchas veces de una manera explícita, y otras,
siempre, de una manera implícita, y por lógica consecuencia. El socialismo de
Estado lleva lógica y prácticamente a un Totalitarismo y a un Igualitarismo
absoluto. Esto vale del socialismo en general, pues el socialismo marxista se
construya, expresa y formalmente, sobre la base de un materialismo dialéctico;
es su característica y lo que lo diferencia del simple socialismo de Estado.
La doctrina
económico-social del socialismo, contiene dos partes, una negativa, y otras
positiva. La negativa, se reduce a una crítica implacable y exagerada del
régimen capitalista. Es lo que más vale y lo que ha atraído más simpatías,
sobre todo del mundo obrero; pero es un mérito negativo que nada resuelve. La
segunda parte positiva, es la que aporta una solución típica al problema
social, y se reduce únicamente a esta: "la nacionalización de todos los
bienes de producción, que pasan por derecho propio a ser propiedad exclusiva
del Estado". El Estado es, en
la solución socialista, el único propietario de todos los bienes de
producción, de cambio y de transporte, y el único empresario y gestor de la
economía. La autoridad pública, enterada por las estadísticas de las
necesidades del consumo, dirigiría y reglamentaría toda la producción,
almacenamiento transporte, salida y distribución de todas las mercancías. Esta
es la "quinta esencia del socialismo" como solución
económico-social.
Ahora bien,
esta doctrina es prácticamente irrealizable, contraria a la dignidad de la
persona humana, que es libre y anterior al Estado, y va contra la íntima y
universal tendencia de la misma naturaleza humana, a disponer libremente del
fruto de su trabajo. Una solución así, no puede ser legítima ni justificable
como solución normal y fundada en la naturaleza de las cosas. Luego, hay que
rechazarla.
A)
Esta solución es prácticamente irrealizable:
5.4.1
Porque es imposible determinar y separar los bienes de producción que se han de
nacionalizar, de los bienes de consumo, fundamento de todo el sistema
socialista. Cualquier bien según su destinación, puede ser de producción, de
cambio o de consumo.
Así un
jardín, una casa, una herramienta, los alimentos, se pueden destinar al propio
uso y consumo, o destinarlos al cambio, o para el uso consumo ajenos, es decir,
para la producción.
5.4.2
Supuesta y verificada ya esta impracticable separación y nacionalización de
los bienes de producción, el Estado tiene ahora que organizar la
producción, es decir, determinar
que se va a producir, y
distribuir el trabajo de producción.
Ahora bien, tanto lo uno
como lo otro se hace prácticamente
imposible en la economía socialista. En cuanto a lo primero, que es lo que hay
que producir, es decir, que es lo que realmente necesita el consumidor, y lo que
es rentable se determina por la ley de la oferta y demanda que fija los precios:
"Los precios son un dato preciosísimo que permite saber en cada momento
que es lo que prefiere el consumidor y cual es la mejor inversión"; en una
palabra, los precios son el indicador de la vida económica. Pero en un Estado
Socialista, donde todos los bienes de producción pertenecen a la nación, en
donde todos los trabajadores son funcionarios, en donde no hay competencia, sino
planes, no demanda, sino asignación, no iniciativa, sino consigna, no mercado,
sino racionamiento, resulta que todos los precios son políticos, es decir, no
son verdaderos precios... Por eso en las economías socialistas se hacen
inversiones disparatadas, se dejan improductivos importantes recursos, se
fabrican cosas que el consumidor no desea, y se dejan de producir las que
serían bien acogidas. ( Ven Mises, Human Action, 1949, en ABC, 13/14 abril
1963).
Se
dirá que el Estado puede enterarse de las necesidades del consumo que debe
cubrir, por medio de estadísticas realizadas por las comisiones de necesidades,
que proponen algunos socialistas. Pero a todo esto se responde, que las
estadísticas no pueden dar lo que no hay. En un régimen socialista no pueden
manifestarse realmente las necesidades del consumo, que únicamente se pueden
manifestar en la demanda; ahora bien, donde no hay propiedad privada, sino de
los bienes de consumo, no es posible una auténtica demanda.
En
cuanto a lo segundo, es decir, a la distribución de las fuerzas de trabajo por
el Estado en orden a la producción nacional, llevaría a la máxima esclavitud
del individuo por el Estado. En efecto, esta distribución de las fuerzas de
producción por el Estado, implica en primer lugar que todo ciudadano debe estar
a la completa disposición del Estado para que lo pueda utilizar donde y como
quiera. Esto supone la necesidad de limitar, al menos temporalmente, la libertad
de domicilio, que es derecho natural, imponiendo a la sociedad un régimen de
cuartel. En segundo lugar, ¿Cómo hacer la distribución de los diversos
trabajos y oficios? Terrible esclavitud, que además estaría en contradicción
con el igualitarismo socialista; nadie se conformaría, y con toda razón, con
lo que fuera más duro, peligroso o repugnante, ¿Por qué este sí, y el otro
no? Sería verdaderamente injusto, según los principios socialistas, cargar a
uno con lo pesado y peligroso, y al otro no. Y si la distribución de los
trabajos se deja a la libre elección de cada uno, como proponen algunos
socialistas, entonces nadie querrá cargar con lo duro, peligroso o repugnante,
por necesario que sea para la producción. En una palabra, o se tira en la
esclavitud más terrible bajo la tiranía de un déspota anónimo y, por
consiguiente, sin entrañas, como es el Estado, o se acaba la producción.
5.4.3 Pero
supongamos ya repartido el trabajo y los servicios, ¿Qué estímulo habrá para
trabajar más y mejor, si nadie puede beneficiarse del fruto de su trabajo, que
todos deben ceder a la comunidad, al Estado, que luego lo repartirá todo con la
misma medida al que trabaje más y mejor, o al que se contente con lo
estrictamente mandado, o menos si puede? De aquí se seguirá evidentemente,
dada la psicología humana y la dureza de todo trabajo, una disminución de toda
la producción nacional. El régimen socialista es el "gran fomentador de
la pereza" en el trabajo, como de le ha llamado.
Y no se diga
que esta falta de estímulo para el trabajo se puede corregir o suplir con mayor
vigilancia y eficaz dirección. Porque en primer lugar, estos vigilantes y
directores serán elegidos en un régimen socialista, no por su rigor o
capacidad, sino por su popularidad; o bien, el nombramiento será por
antigüedad, como sucede en todas las administraciones, para evitar el
favoritismo o arbitrariedad. No se pondrán por lo tanto los mejores y más
activos, y aunque así fuera, también ellos carecerían del estímulo
suficiente para enfrentarse con las antipatías y críticas de sus subordinados,
y para desarrollar una vigilancia ingeniosa y una dirección progresiva y
eficaz.
5.4.4 De
manera especial el cultivo de las artes y las ciencias en contradicción con el
igualitarismo socialista. Si todos igualmente han de estar a disposición del
Estado para los trabajos de producción económica, ¿Quién podrá dedicarse
por propia inspiración al arte o a la ciencia, como lo exige la propia
naturaleza de estas actividades humanas? Los sabios y los artistas, no se
nombran por la autoridad pública; pero si así se hiciera en un régimen
socialista, sería en contra del principio de igualdad de todos los ciudadanos.
5.4.5
Finalmente el régimen socialista, es impracticable en lo que se refiere al
último tramo del proceso económico, la distribución de los bienes de consumo,
según las necesidades reales de cada individuo y familia. En efecto, esta
distribución no se puede hacer:
a)
Ni por simple capitación, porque sería igualar al holgazán con el trabajador,
al necesitado (enfermo, inhábil, retrasado, etc.) con el que no lo está (sano,
robusto, hábil, laborioso).
b)
Ni según la necesidad, porque esta se puede fingir, y es muy difícil o
prácticamente imposible, determinar cual es mayor
y más urgente en cada caso.
c)
Ni por la laboriosidad o aplicación, porque es muy difícil determinarla, pues
depende de muchos factores ( materia, herramienta, sitio, dirección, técnica,
etc.) y además se presta a la ficción y engaño.
d) Ni por el
valor intrínseco del trabajo, pues es también imposible determinarlo, a no ser
por transacción arbitraria, expuesta a mil inconvenientes e injusticias.
e) Ni,
finalmente, según la norma establecida por Marx, el trabajo social medio;
según la duración o tiempo de este trabajo social medio, así habrá que
retribuir al productor. Pero la determinación de este trabajo social medio,
tropieza con dificultades insuperables. Se entiende por trabajo social medio, el
de un obrero se actividad y habilidad medias, que trabaja materias primas de
calidad media, en circunstancias exteriores medias, habida cuenta de las
variaciones continuas de todas estas condiciones, y reduciendo todos los
diferentes géneros de trabajo a una medida común. Se comprende que este
cálculo es prácticamente imposible.
B) La
solución socialista, va contra la dignidad y la libertad humana.
Es evidente
por lo que se refiere a la organización del trabajo. Pero todavía más en lo
que se refiere a la distribución de los bienes de consumo. Quien depende de
otro, en absoluto, par cubrir sus necesidades y las de su familia, está
totalmente a merced de la voluntad de ese otro. Y téngase en cuenta, que toda
actividad, aun las de orden espiritual, se traducen en uso o consumo de bienes
materiales; por consiguiente, el Estado, único dueño de estos bienes y único
árbitro en la distribución de empleos y de bienes, podría impedir a su antojo
el ejercicio de toda actividad humana, y por lo mismo, de todas las libertades.
EN RESUMEN.
La solución
económica socialista torpedea todo el proceso económico tanto en su fase
inicial (organización de los bienes productivos y de producción), como en su
fase final (distribución de los bienes de consumo), y amenaza la libertad
individual y colectiva, estableciendo un régimen de auténtica esclavitud en
manos del Estado. La miseria y esclavitud del proletariado, en lugar de
encontrar remedio en la solución socialista, se ha agravado. Ahora todos somos
proletarios de un único y anónimo empresario, el Estado, dueño y señor
absoluto, sin competencia ni apelación alguna, y con poderes totales.
MARXISMO
1.PERSONALIDAD
DE CARLOS MARX.
Nació en
Treveris, de familia judía , en 1818. Se convirtió al protestantismo
juntamente con su familia en 1824. Estudió Derecho y Filosofía (1835 - 1841).
Emigró a París y luego a Bruselas, donde trabó amistad con Engels. Con él
redactó, en 1848, el "Manifiesto comunista", traducido a un centenar
de lenguas. Expulsado de Bélgica, vivió desde 1849 en Londres, donde escribió
"El Capital" y fundó la Asociación Internacional de Trabajadores, o
Primera Internacional. Murió en 1883.
Sus obras
más importantes son:
- Miseria de
la Filosofía. (1847).
-
Manifiesto del Partido Comunista, redactado con Engels en
1848.
- Crítica de la economía política. (1859).
Este último,
viene a ser una introducción a su obra principal, "El Capital", cuyo
primer volumen salió a la luz en 1867. Los demás volúmenes no salieron hasta
después de su muerte, uno en 1885, y el otro en 1849. El primero es el
principal, y el que contiene lo principal del Marxismo. También es suya una
"Historia de las doctrinas económicas", publicada en 1894, por su
discípulo KautsKy.
Su
extraordinaria celebridad la debe principalmente a haber sido el creados del
"Socialismo Científico" dando base filosófica al socialismo e
integrándolo en toda una concepción de la vida y el mundo. Lo que hizo de una
manera brillante, pero sofística, y con un sentido mesiánico en su principal
obra, El Capital.
En
ella intenta demostrar que el régimen capitalista, da lugar necesariamente a la
explotación del obrero, lo cual conduce a la humanidad de una manera fatal y
dialéctica al socialismo, meta feliz y redentora de la miseria de los pueblos.
2. QUE ES EL
MARXISMO.
El Marxismo
es un socialismo científico, es decir, una doctrina económico-colectivista,
esencialmente fundamentada sobre unas bases filosóficas características. El
simple socialismo puede en absoluto, al menos explícitamente, desligarse de una
determinada fundamentación filosófica; el Marxismo, no.
2.1 Contenido
del Marxismo.
El Marxismo
es:
a) Una
filosofía, es decir, una concepción del mundo, que implica una concepción del
hombre y de la historia.
b)
Un método histórico de análisis de la realidad humana, a partir de los
fenómenos económicos y a la luz de la dialéctica hegeliana.
c)
Una doctrina económica sobre el valor, el trabajo, el cambio, la organización
de la producción.
d)
Una mística fatalista y de redención el proletariado, que enciende a las masas
y adquiere para ellas una fuerte coloración de tipo religioso, como lo ha
demostrado Berdiaeff.
e)
Un programa político revolucionario, como consecuencia práctica de ese
materialismo dialéctico, histórico, fatal, y felizmente socialista.
2.2
Fuentes de la doctrina de Marx.
La doctrina de Marx está inspirada, y en gran
parte tomada de:
a) El materialismo de Feuerbach.
b)
La dialéctica de Hegel.
c)
La teoría del valor de Ricard.
A)
Materialismo panteístico de Feuerbach.
Hegel
había identificado lo real con la idea; por consiguiente, no hay más realidad
que la idea (idealismo). Feuerbach, admite la misma identificación, pero saca
la consciencia contraria. Luego no hay más realidad que la materia
(materialismo). De ahí que "el Ser absoluto, el Dios del hombre, es el
propio ser del hombre". Homo Homini Deus.
Del concepto
Hegeliano de "alineación" (el momento "dialéctico" de la
diferencia, de la escisión entre el sujeto y la substancia) señala
principalmente la "alineación o enajenación religiosa". Creyendo en
Dios, el hombre se enajena de sí mismo, es decir, se despoja de su ser, que
atribuye a la divinidad; de esta manera deja de ser hombre.
B) Dialéctica
Hegeliana.
Consiste en
un proceso de Tesis (posición de una idea), Antítesis (posición de la
contraria) y Síntesis (fusión de ambas en una idea más rica y superior). A su
vez, la Síntesis se convierte en Tesis, a la que se opondrá un Antítesis, que
culminará en una nueva Síntesis, y así sucesivamente continua la evolución o
proceso dialéctico.
Hegel fue un
idealista, que sólo admitía la idea como única realidad, y por lo mismo su
"dialéctica" era un proceso intelectual; el que se desarrollaba en la
génesis de una ciencia o sistema. Marx, por el contrario, fue un materialista y
lleva el proceso dialéctico a la materia. "Para mí el mundo de las ideas
no es más que el mundo material traspuesto y traducido en el espíritu
humano".
C) TEORÍA
DEL VALOR.
La teoría
del valor de Marx, está inspirada en la que formuló Ricardo, Ad. Smith y otros
economistas clásicos.
El valor
económico de las cosas no es sólo su utilidad para satisfacer las necesidades
humanas (valor usual), sino sobre todo su utilidad para el cambio con otros
bienes (valor de cambio). Ahora bien, "el valor de cambio" se debe
fundar en algo común a los objetos que se cambian, pies todo cambio se basa en
la igualdad de lo que se da y lo que se recibe. Pero lo único común a los
bienes económicos, es el trabajo empleado en su producción. Luego el valor de
cambio de los bienes económicos, es el trabajo humano cristalizado en ellos.
Por eso las cosas que no son trabajadas, aunque sean útiles y necesarias, como
p.e. el aire, no valen económicamente. Este valor se mide por la cantidad de
trabajo acumulado en la cosa; y esta cantidad de trabajo, se mide por el tiempo
de "trabajo social medio".
3.
ORIGINALIDAD DE
CARLOS MARX.
Lo original
de Marx, está en la fusión que hace del materialismo de Feuerbach, con la
dialéctica de Hegel, aplicando esta dialéctica a la historia, y su teoría del
valor y de la plusvalía. Así pues, toda la doctrina de Marx se desarrolla por
decirlo así, sobre estas dos coordenadas:
- Concepción materialista del hombre y de la
Historia.
- Concepción
dialéctica de la Historia, que tiene como condición a priori del proceso
dialéctico la lucha de clases, pieza esencial y clave de toda la teoría
marxista.
4. TEORÍA DE
LA PLUSVALÍA.
Aunque no
tanto como se ha dicho se da esta teoría como la más original e importante,
económicamente, de C. Marx, que la deriva inmediatamente de su teoría del
valor. Según Marx, el trabajo humano es una mercancía con un valor económico
o de cambio. Según su teoría del valor, este
valor de cambio del trabajo humano viene dado por la cantidad de trabajo
empleado en su producción, es decir, en su sustentación y de su familia,
que se mide prácticamente por el salario. El trabajo humano vale, pues,
económicamente el salario necesario para su sustento. Este salario constituye
el valor de cambio.
En el
régimen capitalista, el patrono da al obrero, a cambio de su trabajo, el
salario que necesita para su sustento. Este cambio es justo, pero con unas
consecuencias desastrosas para el obrero y a favor del capitalista. En efecto,
el capitalista recibe mucho más que el salario que da al trabajador.
Supongamos, p.e. una jornada de ocho horas de trabajo. Puede suceder que el
obrero en cinco horas produzca lo que vale su salario, es decir, lo que necesita
para su sustento. En este caso, lo que produzca en las tres horas restantes, no
le queda retribuido. El trabajo humano tiene la propiedad de producir un valor
(de cambio) mayor que el necesario para su sustento, "su producción"
(el salario). Este exceso e valor de cambio, que produce el obrero en la
mercancía, y que no le es retribuido, quedando, por consiguiente, a beneficio
del capitalista, constituye una plusvalía.
Valor
económico del trabajo = Salario.
Valor
económico producido por el trabajo = Salario (en 5 h.) + P.V. (en 3 H.).
Es evidente,
en consecuencia, que:
-
Cuantas más horas trabaje el obrero, más plusvalía deja a favor del
capitalista.
-
Cuanto el costo de la vida sea más barato (bajen los precios de las
mercancías), los salarios serán menores, y por lo tanto mayor será la
plusvalía. Esto se consigue produciendo mucho y en mercado libre.
-
Cuanto menos mano de obra, menos salarios y mayor la plusvalía; de aquí que la
mecanización aumente la plusvalía.
-
Cuanto menos necesite el obrero para su sustento, menores serán los salarios, y
mayor la plusvalía; lo cual se consigue haciendo trabajar a mujeres y niños,
que necesitan menos.
La
plusvalía debería corresponder al obrero, que es quien la produce. Por
consiguiente, el capitalista es injusto al apropiársela. El capital no es otra
cosa, que un amontonamiento de plusvalía; es un robo hecho al obrero.
Dicho
más exactamente, la injusticia no está tanto en el capitalista, que al fin
paga al obrero lo justo, lo que vale comercialmente su trabajo, que es el
salario convenido. La injusticia está en el mismo régimen capitalista, que no
sólo autoriza este robo que se le hace al trabajador, sino que por su
naturaleza lleva a él. En el régimen de asalariado, en el que se compra el
trabajo como cualquier otra mercancía, por su valor de cambio, nunca se podrá
evitar esta injusticia. El régimen capitalista o de asalariado, es
esencialmente injusto.
Se
comprende que en el régimen capitalista se tienda a aumentar la jornada de
trabajo; a la mecanización; a bajar los precios de las mercancías; a dar
salarios bajos. Así por un lado se aumenta la plusvalía y el capital, y por
otro se puede competir mejor en el mercado libre.
5. CONCEPCIÓN MATERIALISTA DEL HOMBRE Y DE LA HISTORIA. EL MATERIALISMO HISTÓRICO
El
materialismo es la base más fundamental de la doctrina marxista. Constituye la
urdimbre de todo su pensamiento. Este materialismo se caracteriza por ser:
- Un materialismo económico. No hay más que materia, que llega en el hombre a su máxima organización. El hombre no es más que pura materia organizada. Su tendencia fundamental e irresistible es vivir. Esto le lleva a la búsqueda de los bienes materiales, y