BURGUESÍA

Sociología


Se usa este término para designar un estrato social, integrado por los habitantes de las ciudades (burgos), que existe o ha existido en diferentes sociedades globales, y de modo preeminente a dicho estrato dentro de las sociedades de la civilización occidental. Se emplea como adjetivo (sociedad burguesa), en relación a aquellas sociedades en las que la b. actúa como clase dirigente política, social y económicamente, dando a toda la sociedad un sistema de valores, organización y modo de vida característicos.
      La b. es un estrato social cuyo origen y desarrollo está unido al origen y desarrollo de la vida urbana, y que se caracteriza por la dedicación a una actividad productiva libre (mercantil o industrial), por una concepción de la vida basada en el trabajo, la familia y la libertad, así como por ocupar una posición social media dentro de la ordenación jerárquica de la sociedad.
      Evolución histórica. La burguesía en la Antigüedad. Los comerciantes, mercaderes y hombres de negocios aparecen ya en las civilizaciones antiguas vinculados a la vida urbana, aunque su desarrollo fue comparativamente lento y tardaron mucho tiempo en convertirse en un estrato social influyente. En Egipto y en Mesopotamia las empresas comerciales se realizaron durante mucho tiempo bajo la iniciativa y control de los reyes y de los sacerdotes, y sólo posteriormente adquirieron los comerciantes autonomía en su actividad, convirtiéndose en un grupo profesional de gran influencia social y económica, llegando en algunos casos (p. ej., en Babilonia), a rivalizar, en el ejercicio del poder político, con los estratos militar y sacerdotal. En la sociedad fenicia los 'hombres de negocios constituyeron el estrato directivo en la vida política.
      Los artesanos especializados y los trabajadores industriales realizaron su trabajo en Egipto en el escenario de los grandes templos, en los palacios reales y en las grandes mansiones de la nobleza. Aunque su libertad personal era escasa, la necesidad de aprendizaje de sus oficios y el desarrollo de las técnicas propias de los mismos, exigió desde muy pronto que se les permitiera agruparse en comunidades de oficios, así como elegir sus propios jefes y representantes para defendér los intereses comunes. Sin 'embargo, como sus obras y productos no tenían un mercado libre, sino que se destinaban al uso doméstico, no pudieron alcanzar una posición social independiente. No sucedió lo mismo en Mesopotamia, en donde la producción para el mercado parece que se inició más tempranamente, dando origen a un estrato social urbano de artesanos. En Babilonia, los artesanos trabajaban de forma independiente, sin vinculación a las grandes familias nobles, y la gran demanda de productos de artesanía y manufacturados que acompañó a la expansión de las ciudades durante la última época imperial, tuvo como efecto el incremento de la diversificación funcional entre artesanos y trabajadores industriales, lo que, a su vez, dio lugar a una ordenación jerárquica bastante diferenciada dentro de estas profesiones, en virtud de su grado de especialización. Muchos de dichos profesionales (y frecuentemente los más especializados) eran hombres libres; otros formaban parte del numeroso estrato de los esclavos urbanos.
      La burguesía en Occidente: a) La burguesía mercantil estamental. La aparición de la b. en la Edad Media del mundo occidental tiene lugar en el marco del desarrollo de las ciudades y de la vida urbana, a partir de los s. x y Xi. Durante este periodo fueron apareciendo en Europa grupos sociales, avecindados en las ciudades, que se dedicaban al comercio o a la artesanía y que, paulatinamente, fueron adaptando sus hábitos y estilo de vida a las exigencias de su actividad profesional. Desde muy pronto se dio a estos hombres la denominación de burgenses o burgueses. Sin embargo, su carácter urbano y su distinción profesional, no estableció inicialmente diferencias tan acusadas como pudiera creerse respecto de la población rural predominante. Muchos de los primitivos burgueses estaban sometidos a las autoridades señoriales, e incluso tenían que realizar prestaciones como labradores o guerreros.
      Durante mucho tiempo no consiguió la b. que la nobleza y el clero la reconocieran como un estamento distinto del campesinado. Aun después de conseguir una condición jurídica enteramente libre y de adueñarse del gobierno de los municipios, superando algunas veces a los nobles en riqueza, cuando participan en las asambleas políticas medievales lo hacen mezclados y confundidos con la población que no es noble ni eclesiástica, comprendidos todos bajo la denominación de commons en Inglaterra; de gens de tiers et comun état, expresión que data del s. xv, en Francia; de omes buenos de las ciudades e villas, o sencillamente, los de la tierra, en León y Castilla (G. de Valdeavellano). Del mismo modo que la organización política, también la literatura medieval ignora la existencia de la b. Así, en España, Las Partidas, de Alfonso X el Sabio y el Libro de los Estados, del infante D. Juan Manuel, no reconocen más estamentos que los defensores o caballeros, los oradores o sacerdotes, y los labradores, entre los cuales se incluyen los mercaderes y los habitantes de los burgos.
      Según Sombart, la b. moderna (capitalista) nace en Florencia en el cursa del s. xiv, y a partir de allí se extiende paulatinamente a todos los demás países europeos. Es en el comercio con los productos de las nuevas tierras descubiertas y conquistadas y en la explotación de las minas de metales preciosos, en donde se desarrolla la riqueza de la alta b. capitalista europea. Sombart denomina b. precapitalista al estrato social burgués tal y como se hallaba configurado hasta ese momento, desde sus albores. Las fortunas alcanzadas por los grandes financieros y comerciantes igualan y con frecuencia sobrepasan la riqueza territorial de las familias de la nobleza antigua. Se inicia con ello la escalada, lenta pero ininterrumpida, de la alta b. a los puestos sociales dominantes.
      Como dice Sombart, «en el transcurso de dos siglos (16001800) se ha formado, con la antigua nobleza y la nueva riqueza, una capa social nueva, cuyo núcleo es la riqueza, pero que conserva el molde y la estructura feudal. O, dicho en otros términos: gran parte de los nuevos ricos ascendió a la clase noble. Esta ascensión podía acontecer de varias maneras: 1°, confiriéndose títulos por méritos o por compra, mediante pago de cantidades; 2°, otorgándose condecoraciones y empleos que creaban títulos hereditarios de nobleza; 3°, adquiriéndose propiedad inmobiliaria, con títulos a ella vinculados. Por otra parte, los miembros de la nobleza rancia no tuvieron inconveniente en descender a los Turcarets para proporcionarse, con matrimonios ventajosos, los millones necesarios y restaurar así el brillo de las casas señoriales. Esta mezcla o fusión de la sangre azul y del dinero burgués se llevó a cabo durante los últimos siglos en todos los países de cultura capitalista: Italia, Alemania, Inglaterra, Francia» (Lujo y capitalismo).
      Aunque la expansión y el encumbramiento de la b. implique una honda transformación de la sociedad estamental, configurada en la Edad Media, aún a principios del s. XVIII la estructura social y económica europea sigue respondiendo en lo fundamental a los moldes antiguos (M. S. Anderson, Europa en el siglo XVIII: 17131783, Madrid 1964).
      b) La clase burguesa industrial. La Ilustración proporcionará a la b. la base ideológica para su acceso de manera definitiva al poder político, social y económico, al elaborar un sistema de ideas abstractas sobre el hombre y la sociedad, que entraban en colisión con las concepciones tradicionales y las costumbres, tan variables de unos lugares a otros. La ideología que brota de la Ilustración supondrá la ruptura con un orden social creado por la historia sobre circunstancias empíricas y particulares, y la afirmación de principios universales de igualdad y de libertad, frente a las diferencias en derecho y condición social, originadas en el transcurso de los tiempos y transmitidas por el nacimiento.
      En este punto es conveniente llamar la atención sobre el estrato intelectual que surgió en la sociedad europea, a partir de la Edad Media, y que, estando formado en sus orígenes casi exclusivamente por clérigos, en el Renacimiento comienza a nutrirse de seglares, que desplazan su esfera de influencia hacia las ciudades florecientes y las cortes reales y principescas. Estos intelectuales (filósofos, científicos, pedagogos, poetas y humanistas), desarrollan una nueva cosmovisión, sobre la base del principio de libertad intelectual y de la supremacía de la razón. Tal cosmovisión armoniza con el espíritu de la b. económica, proporcionando a dicho estrato el respaldo teórico de su conciencia de superioridad y de sus pretensiones rectoras, ya que de ella se derivan algunas consecuencias revolucionarias: 1) la supremacía de la razón frente a la tradición y la fe; 2) la existencia de un orden racional natural que postula la igualdad de todos los hombres y la universalidad del Derecho, frente a los privilegios y la ordenación jerárquica de la sociedad emanada de la historia. La fuerza primordial de la b. procede precisamente de su configuración espiritual según esta concepción del mundo y de la vida, y la razón de su empuje y eficacia reside en su adhesión a la razón, a la ciencia y a la técnica científica, que tienen como efecto el que el progresivo despliegue de la ciencia y de la técnica desencadene de modo paralelo el encumbramiento y la consolidación de la b., y su conversión de estamento segundón en clase dirigente.
      Esta creciente preeminencia de la b. no puede explicarse con el único argumento de su posesión de los medios y de las nuevas fuentes de la producción, sino que es menester acudir, sobre todo, a su capacidad de asimilar las concepciones vitales creadas por la filosofía y por la ciencia, convertidas en fuente inspiradora de su mentalidad, y a su capacidad de concretar las cosmovisiones especulativas en ordenamientos políticos y jurídicos adecuados a las nuevas situaciones humanas y materiales propias de su época.
      Se llega con esto al concepto moderno de burgués y de b.: «... el burgués en cuanto individuo de un grupo social y encarnación a la vez de un tipo humano característico, y la burguesía en cuanto grupo que engendra un determinado tipo de Sociedad, son nociones recientes, que, en su sentido estricto, se aplican a tipos y categorías sociales de la Edad Moderna y de la época contemporánea. De una `burguesía' como clase social, es decir, como un grupo social abierto que no tiene una existencia legal, solamente puede hablarse con rigor desde fines del siglo xvzzi y principios del xzx, cuando se produce el tránsito de la llamada `Sociedad estamental' a la Sociedad de clases. O sea, cuando a una Sociedad organizada en estamentos o grupos sociales dotados de su propio estatuto jurídico y de su propia función dentro del Estado y en la vida económica y social, sucede otra en la cual los grupos sociales, iguales todos ante la ley, no se ordenan ya por el derecho, sino, sobre todo, por la situación económica similar de los individuos que los componen» (G. Valdeavellano: Orígenes de la burguesía en la España medieval, o. c. en bibl.). Es más, puede afirmarse que el tipo de estrato social denominado «clase» es una creación de la b. y que es ella misma la primera clase social propiamente dicha que se configura en el curso de la historia occidental.
      La transformación de la b. estamental en clase burguesa y su conversión en clase dominante va unida a la iniciación y desarrollo de la revolución industrial y del _moderno capitalismo. En tanto que la b. mercantil, definida por rasgos estamentales, aparece en otras muchas sociedades aparte del mundo occidental, la b. industrial, definida como clase, es característica de las sociedades de nuestra civilización. Dos parecen ser las razones de esta peculiaridad: una, el mayor desarrollo de las ciudades y de su autonomía respecto de los señores feudales y los príncipes, que establece una mayor diferencia desde el punto de vista de los derechos y de la libertad entre los habitantes de los burgos y los campesinos, trasladando el centro de gravedad de la vida social a las ciudades (Max Weber); y otra, la notable diferencia en cuanto al desarrollo tecnológico que, a partir de la revolución industrial, transforma la estructura económica e institucional de occidente, colocando a la b. al frente de la nueva ordenación jerárquica, como estrato directivo, económica, social, cultural y políticamente. Los dos factores mencionados actúan conjuntamente, sumándose o restándose según sus fuerzas y direcciones, hasta tal punto que en los países europeos de mayor tradición feudal, como Francia y Alemania, se retrasa la expansión económica de la b. y la revolución industrial. La clase burguesa ha sido puesta siempre en relación con el nacimiento del capitalismo (v.). Según Marx, la b. es la clase emergente que, al apropiarse de los nuevos medios de producción y controlar la vida económica industrial, sustituye a la antigua nobleza como grupo dirigente de la sociedad, en virtud de una lucha victoriosa por la supremacía material. Max Weber mostró, por su parte, en una obra ya clásica (La ética protestante y el espíritu del capitalismo, o. c. en bibl.), la estrecha vinculación entre las motivaciones religiosas calvinistas y el desarrollo del capitalismo, de modo que, según dicha tesis, éste sería el resultado de la actividad económica de grupos sociales burgueses profundamente religiosos, y más deseosos de ver en el éxito económico el signo de la predestinación divina para la salvación que de adueñarse por una ambición insaciable de los medios de producción y de los mecanismos de poder. En cualquier caso, es un hecho cierto el que, a partir de la revolución industrial, capitaneada por la alta b., esta clase se convierte en la clase dirigente que estructura a la sociedad según sus principios e intereses. Las revoluciones burguesas del s. xix, que tienen su magna iniciación en la Revolución francesa de 1789, conducen a la b. al poder y dejan sus manos libres para la reforma política, social y económica. La igualdad ante la ley, preconizada por el liberalismo burgués ilustrado, contra las estructuras feudales, deja aparecer monstruosas diferencias económicas y sociales entre la b. dirigente y un proletariado cada vez más numeroso, arrancado del campo o de la artesanía y sometido a las leyes del mercado. Las ideologías liberales adoptarán, especialmente en los países anglosajones, el principio darwinista de la selección y supervivencia de los mejores, concibiéndose la vida social como una lucha por la supervivencia en un mercado de fuerzas productivas. La escasa aptitud de la burguesía industrial primitiva para crear un nuevo orden social, estable y armónico (sagesse synthetique), se pone de relieve en las desigualdades distributivas de su política y en el clima conflictual originado por ella. Hay que reconocerle, sin embargo, una notable flexibilidad encaminada a evitar las reacciones violentas extremas y capaz de asimilar, en último término, las reivindicaciones del proletariado.
      La burguesía como estrato sociaI. Los rasgos más característicos de la b. como estrato son su sistema de valores y su estilo de vida. La vida de la b. estamental se basa sobre la familia, el trabajo y el ahorro, y su motivación fundamental es la seguridad. En esto se opone al noble como el civil al militar (Halbwachs). En primer término, la seguridad económica que los lleva no tanto a querer mejorar su condición como a querer mantenerla (Sombart). Esto explica el que estuvieran apegados a los métodos tradicionales y tendieran a eliminar las innovaciones técnicas y la competencia, así como que se conformasen con un beneficio razonable, sin perseguir el acrecentamiento indefinido de la ganancia. Por el contrario, la clase burguesa nace y se desarrolla con el espíritu de empresa, que busca las innovaciones y las introduce en el mercado, con el espíritu de lucha y de competencia, y con el ánimo ilimitado de lucro. Muchos autores han señalado la contradicción existente entre los valores y la concepción de la vida de la b. estamental, e incluso de la clase burguesa en sus comienzos, y de la clase burguesa plenamente configurada. Así, Halbwachs contrapone las motivaciones del antiguo estamento y de la nueva clase (tradicionalismo, eliminación de la competencia y lucro limitado, frente a espíritú de empresa, competencia y ánimo de lucro), y Piettre señala que los antiguos valores (familia, trabajo y ahorro), tienden a ser sustituidos por el control de la natalidad, el ocio y el consumo, en la sociedad que la clase burguesa crea a su imagen y semejanza. Sin embargo, tales contradicciones son sólo aparentes. La burguesía persigue el máximo bienestar material y el máximo reconocimiento social, compatibles con su seguridad como estrato. En el contexto de la sociedad feudal, en una situación de seguridad política, social y económica precarias, la b. opta por mantener lo ya conseguido. A medida que se incrementan los márgenes de seguridad, que se consigue la paz interior de las naciones, que se regularizan las relaciones internacionales, que se hace posible el control racional de la producción y del mercado, la b. abandona su actitud conservadora y adopta los comportamientos más adecuados para elevar su bienestar material y su posición social. En la escala de valores de la b., y en la sociedad burguesa creada por ella, se presentan siempre como alternativas dialécticas seguridadlibertad, de un lado, control racionalprogreso, del otro. Pues bien, desde este punto de vista, en poco se diferencian la b. estamental de la clase burguesa. No obstante, mientras que aquélla poseía, a todas luces, conciencia y sentimiento de estrato, sabiéndose y sintiéndose distintos de los otros estratos y definiéndose por sus valores y estilo de vida hacia adentro y hacia afuera (quiénes pertenecen y quiénes no pertenecen al estrato), no puede afirmarse tajantemente lo mismo respecto de la clase burguesa. Algunos autores afirman que la unidad de la clase burguesa proviene de su conciencia (Loebell), mientras otros niegan tal conciencia unitaria, y reducen la realidad de esta clase a una situación económica análoga. La b. sería una clase pasiva y mítica (Sulzbach). La primera posición es admisible si el concepto de clase burguesa se restringe a la alta b., que promovió y dirige la sociedad burguesa, en tanto que la segunda opinión es aceptable si el términoburguesía se hace coincidir con el mucho más amplio de clases medias (v.). A nuestro juicio, la b. tiene conciencia y sentimiento de estrato, y esta conciencia se apoya sobre una situación social, política y económica común, y sobre todo, sobre una misma historia.V. t.: CLASES MEDIAS; CLASES SOCIALES I.
     
     

 

E. MARTÍN LÓPEZ.

 

BIBL.: CH. MORAz$, El apogeo de la burguesía, Barcelona 1965; H. PmENNE, Les villes au moyen dge, Bruselas 1927; W. SOMEART, Le bourgeois, París 1966; fD, Lujo y capitalismo, Madrid 1951; L. GARcíA DE VALDEAVELLAxo, Orígenes de la burguesía en la España medieval, Madrid 1969; M. WEEER, La ética protestante y el espíritu del capitalismo, Madrid 1955.

Cortesía de Editorial Rialp. Gran Enciclopedia Rialp, 1991