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TEMAS
DE LA SEMANA |
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La Iglesia quiere anunciar el Evangelio también a través de Internet. Para eso
hay que conocer bien el medio. En el nuevo documento del Pontificio Consejo para
las Comunicaciones Sociales 'La Iglesia e Internet', se dice: "A los grupos
vinculados a la Iglesia que todavía no han dado este paso (tener presencia en
Internet) se les anima a considerar la posibilidad de hacerlo cuanto
antes."
Beneficios peculiares de Internet:
Permite acceso directo e inmediato a grandes bibliotecas, museos y lugares de culto, documentos del Magisterio, y escritos de los Padres y Doctores de la Iglesia, y la sabiduría religiosa de todos los tiempos.
Supera las distancias y el aislamiento y puede crear comunidades virtuales de fe para apoyarse recíprocamente. Facilita llegar a jóvenes y adultos, ancianos e impedidos, personas de zonas remotas, miembros de otras comunidades religiosas, a los que de otra manera difícilmente podría llegar.
Es muy útil para la evangelización, la tarea misionera, la catequesis y educación, la apologética, para obtener noticias, para la administración.
Es útil para algunas formas de asesoría pastoral y dirección espiritual, pero nunca podrá sustituir a la comunidad interpersonal ni transmitir la gracia de los sacramentos.
Está borrando la antigua distinción entre quienes comunican y quienes reciben lo que se comunica: potencialmente ahora todos pueden hacer ambas cosas.
Favorece el diálogo dentro de la Iglesia en el amplísimo margen de temas opinables
Problemas peculiares de Internet:
Internet nace en una época postmoderna indiferente u hostil a la fe y moral cristiana, y por eso la red refleja esta indiferencia y hostilidad en muchos sitios.
Resulta muy fácil crear y difundir sitios llenos de odio contra etnias o religiones, la católica incluida. A este respecto, si la autorregulación no basta para defender los derechos cívicos, puede ser necesario acudir a la autoridad pública.
Cualquiera puede publicitar en la red como "católicas" todo tipo de doctrinas desviadas, devociones arbitrarias o ideologías variadas, sin representar en realidad a las enseñanzas de la Iglesia.
Tiende a facilitar la oferta religiosa como un self-service: "algunos visitantes de los sitios web religiosos pueden hacer compras, seleccionar y escoger elementos de paquetes religiosos a medida del usuario para adaptarlos a sus gustos personales", dice el documento.
"Podría ser útil un sistema de certificación voluntaria a nivel local y nacional bajo la supervisión de representantes del Magisterio", dice el documento. Algo así como una etiqueta de "aprobado por mi obispo", igual que muchas webs médicas piden "etiquetas-certificado" a los Colegios Médicos locales.
El documento anima no sólo a entrar en Internet sino a que todo el mundo (jóvenes, profesores, padres, religiosos, etc...) se forme en aspectos relacionados con Internet. A los padres se les recomienda usar un filtro tecnológico en los ordenadores accesibles a los niños y no permitirles usar Internet sin supervisión, porque es fácil el acceso a sitios pornográficos o aún peores. También hay que prevenir la adicción y que la relación con la máquina no sustituya el trato personal.
Termina el documento: "Ojalá que los católicos comprometidos en el mundo de las comunicaciones sociales prediquen desde las azoteas la verdad de Jesús con mucho más valor y alegría, de forma que todos los hombres y mujeres puedan oír hablar del amor que es el centro de la autocomunicación de Dios en Jesucristo, el mismo ayer, hoy y siempre ".