La pastoral vasca y "el escándalo"

Es lógico que la pastoral de los obispos vascos haya levantado revuelo. En mi opinión, y al margen de cualquier partidismo, era sencillamente "innecesaria". El claro distanciamiento del resto de los obispos españoles es una buena muestra de ello. Pienso que a los católicos que votan PNV o PP, por poner un ejemplo, no les hace falta este tipo de advertencias por parte de sus pastores. Que cada uno se apañe con su formación cristiana y su coherencia política y social para opinar sobre "la oportunidad" de la ley que ha sido fuente del conflicto. ¿Para qué añadir un gramo más de picante a la discordia política existente; o aumentar los balidos del rebaño sobre una cuestión tan humana y tan opinable, abierta a la lógica disputa de los hombres y con tan fuerte carga emocional? ¿Se hubiera perdido algo con "el silencio"? Esta es la pregunta que muchos nos hacemos, al menos fuera del país vasco. La misteriosa respuesta la tendrán los propios pastores y nadie somos quién para juzgarlos. En cualquier caso, se trata de una carta "pastoral", sin fuerza vinculante, y sobre una cuestión que no afecta directamente al ámbito religioso.

¿Pero, qué pasa con el escándalo de los católicos? Pienso que una carta de este tipo no debe "escandalizar" a ningún cristiano medianamente formado. En primer lugar, creo que todos deberíamos considerarla, al menos, "innecesaria", incluidos aquellos que vean avaladas sus tesis "políticas" en ellas. Por otra parte, los que se sientan confundidos y desamparados por sus pastores, no deben olvidar que la Iglesia es universal, que ningún otro obispo ha manifestado su acuerdo -más bien al contrario- y que ni la Iglesia ni el mundo se acaban en ese avispero en que parece haberse convertido la cuestión vasca.

Personalmente, nunca he cimentado mi fe en los comportamientos de la Jerarquía, ni de los sacerdotes, ni de las monjas ni del resto de los católicos. Mi fe la fundamento en Jesucristo. Por El creo, espero y amo. A El también le agradezco que nunca hayan faltado sacerdotes santos a los que he podido acudir a recibir los Sacramentos. No debería perderse ese instinto tan típicamente cristiano para saber cuándo un sacerdote o un fiel cualquiera desprende el aroma de lo divino. Es cuestión de saber arrimarse a los árboles que proporcionan sombra gratificante que, por cierto, son la mayoría.

Pienso que ésta es la respuesta cristiana a todas las conductas "escandalizadoras" -objetivas o no- de los pastores y de los demás fieles. Una regla muy válida y elemental que los cristianos tendemos a olvidar con mayor frecuencia de la que deberíamos.

También existe el escándalo farisaico, el de aquellos que están aprovechando la ocasión para arremeter contra toda la Iglesia. O sea, para practicar su diaria faena de "desaliño". Por éstos no hay que preocuparse. En estas ocasiones -como en todas- parecen saber más del Evangelio que todos los papas juntos. ¡Ah!, hoy haré otra confesión: estos incansables apóstoles del ateísmo llevan camino de convertirse en otro consistente cimiento de mi Fe.--(info@piensaunpoco.com)--    Joseluís García .