LA PERSONA DE JESUS EN EL EVANGELIO DE MARCOS

Curso de verano sobre

La persona de Jesús en la Literatura del Nuevo Testamento

Cátedra de Historia Antigua. Universidad de Cádiz.

Días 8-10 de Julio de 1996

 

INTRODUCCIÓN

1. El género literario de los evangelios (sinópticos)

El título de esta conferencia es La persona de Jesús en los evangelios sinópticos, esto es, en Mc/Mt y Lucas, llamados así porque, como indica la palabra, tienen un punto de vista común (sin-opsis) y siguen un esquema parecido a la hora de organizar los materiales narrativos y discursivos de su evangelio.

Para comenzar quiero poner un ejemplo que ayude a comprender el género literario en el que están escritos los evangelios antes de abordar el tema de la persona de Jesús tal como nos la describen los evangelios sinópticos (Mt, Mc y Lc)..

Para ello he elegido una perícopa o escena referida por los cuatro evangelios.

La escena cuenta la unción de Jesús por una mujer.

A simple vista, el núcleo del relato es idéntico en las cuatro versiones: una mujer entra en casa de alguien con un frasco de perfume para ungir a Jesús. Ante la acción de la mujer, alguno de los presentes reacciona; Jesús le replica defendiendo la acción de la mujer. Esta escena es narrada en Mateo, Marcos y Juan dentro del contexto de la pasión inminente; una historia similar se cuenta en Lucas pero no en contexto de pasión.

Pues bien, si miramos con lupa las cuatro versiones de esta escena evangélica podemos constatar que son muchos los puntos en los que difieren:

-¿Dónde estaba Jesús? - En Betania como afirman Mc-Mt-Jn; Lc sin embargo no cita el lugar).

- ¿Cómo se llamaba el anfitrión?: Simón el leproso (Mt-Mc); Lucas habla de un fariseo, llamado Simón, pero omite el calificativo de "leproso".

- ¿Cómo se llamaba la mujer que ungió a Jesús? Mt y Mc no dicen su nombre (Mt-Mc); en Lc se trata de una mujer conocida en la ciudad como pecadora (Lc); en Juan es María, la hermana de Marta y Lázaro y no se dice nada de que fuese "una mujer pecadora".

- ¿Cuánto costó el frasco de perfume? Según Mt era de mucho precio; para Mc era de nardo auténtico de mucho precio; Lc habla de un frasco de perfume sin más y Jn de , una libra de perfume de nardo auténtico de mucho precio (versio conflata).

- ¿Qué parte del cuerpo de Jesús ungió la mujer? La cabeza (Mt-Mc), los pies (Jn); en Lc, la mujer riega los pies con sus lágrimas, los seca con el pelo y los unge; más adelante (v.46) alude a la unción de la cabeza con unguento.

- ¿Quién reacciona ante la acción de la mujer? Los discípulos (Mt), algunos (Mc), el fariseo (Lc), Judas Iscariote (Jn).

- ¿Por qué reaccionan ante la acción de la mujer? Por lo caro del perfume (Mt-Mc-Jn); por el hecho de que Jesús desconoce que quien la está ungiendo es una mujer pecadora (Lc).

- ¿Cuál es el precio del frasco? Mucho, sin especificar cuánto (Mt); más de tresciendos denarios de plata (Mc); Juan dice: ¿por qué razon no se ha vendido ese perfume por trescientos denarios de plata y no se ha dado a los pobres?. Dijo esto no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón y como tenía la bolsa, se llevaba lo que echaban. Lc omite indicar el precio estimado.

- ¿Qué clase de unción es? En Mt (v.12), Mc (v.8), Jn (v. 7), esta unción anticipa la unción que las mujeres no podrán hacer del cadáver de Jesús, por llegar a la tumba cuando ya está vacía. En Lc, sin embargo, esta unción no es anticipo de la unción del cadáver, sino una acción que le hace merecer a la mujer que Jesús le otorgue el perdón de sus pecados.

- Lucas además sitúa en este contexto la parábola de los dos deudores (vv. 41-43), relato que omiten los restantes (Mt-Mc-Jn).

El ejemplo puesto es paradigmático y las diferencias entre las distintas versiones de una misma escena o discurso son tan frecuentes entre los evangelistas que este ejemplo sirve para sacar algunas conclusiones sobre el género literario de los evangelios. Son las siguientes:

1. Los evangelios no son libros históricos o biografìas de Jesús en el sentido moderno de la palabra. De serlo, estarían llenos de contradicciones e imprecisiones, como hemos visto.

2. La coincidencia en el núcleo de muchos relatos nos lleva a concluir que cuando coinciden los evangelistas, tienen una fuente común. Si la fuente fue oral o escrita, no lo sabemos con certeza; pero en todo caso esta fuente sirve de base a cada una de las versiones. A veces, las menos, coinciden los cuatro evangelistas (es el caso de los relatos de la pasión en los cuatro evangelios). Otras la coincidencia se da entre tres (llamados relatos de triple tradición (Mt-Mc-Lc: un total de 350 versos aproximadamente); en otras ocasiones la coincidencia es entre dos: -relatos de doble tradición: Mt-Mc (170-180 v.)

Lc-Mc (50 v.)

Mt-Lc (material ausente en Mc).

También hay materiales propios y exclusivos de un evangelista (Sondergut: fuente peculiar).

3. Ante sus fuentes, los evangelistas se han sentido sumamente libres para cambiar, añadir, cortar o retocar el material recibido, movidos por sus intenciones literarias o teológicas, adaptando el texto fuente a las circunstancias de los destinatarios del relato evangélico. Dicho de otro modo: no se limitan a transmitir lo que han oído o leido, sino que trabajan y remodelan el material de la tradición cada uno a su manera. Los evangelistas no son rapsodas (zurcidores de cantos o relatos que reciben de la tradición oral o escrita) sino verdaderos redactores de una obra literaria, partiendo con frecuencia de materiales pre-existentes, orales o escritos, y si escritos, transmitidos por vía oral o a través de escritura.

 

2. El origen de los evangelios: la teoría de las dos fuentes

Ciñéndonos a los tres primeros evangelistas, llamados sinópticos, el análisis del relato presentado nos lleva a responder una pregunta:

¿Quién copió de quién? pregunta en torno a la que gira la cuestión sinóptica, que trata de explicar por qué hay tres evangelios y a la que se le han dado múltiples respuestas.

¿Cómo explicar estas múltiples coincidencias no sólo textuales sino también temáticas y estructurales entre los tres evangelios sinópticos? Para responder a esta pregunta se han elaborado numerosas hipótesis que tratan de explicar la prehistoria del texto evangélico, esto es, el proceso que siguió hasta su plasmación definitiva por escrito.

Entre la selva de teorías que, de modo incompleto, pretende dar explicación del problema sinóptico, la más simple y al mismo tiempo la más operativa es la llamada de las dos fuentes, según la cual los evangelios de Mateo y Lucas se han formado a partir de dos fuentes: el evangelio de Marcos, del que toman aquéllos casi en su totalidad los materiales narrativos, y de otra fuente que reúne una colección de discursos o logia, que Marcos no contiene, y que son muy semejantes en Mateo y Lucas, por no decir casi idénticos. A esta fuente, común a Mateo y Lucas, de la que no tenemos constancia escrita, pero cuya existencia la deducimos por la coincidencia de materiales comunes entre Mt y Lc que no refiere Mc, se le ha designado con la letra Q, abreviatura de la palabra Quelle (fuente, en alemán). Además de estas fuentes, Mateo y Lucas tienen materiales propios y exclusivos; un ejemplo claro de éstos son los relatos del nacimiento o infancia en Mateo y Lucas (cc. 1-2).

La fuente "Q" se halla distribuida a través de todo Mateo y Lucas, siendo este último al que se le ortoga el crédito de haber preservado esta fuente de algún modo en lo que pudo ser su orden original. Esta fuente contenía -principal aunque no exclusivamente- material de caracter discursivo, pues tenía algunas narraciones que servían de enlace a las palabras o logia del Señor.

Como variante de esta teoría de las dos fuentes, otros han postulado la existencia de unos logia primitivos en arameo que traducidos al griego originan la fuente Q de la que Mt y Lc beben; otros han postulado la existencia de un Mateo arameo (teoría que vuelve a salir a flote ahora como la nueva hipótesis de Griesbach). En todo caso, debemos tener en cuenta que las diferencias entre los evangelistas se deben no solamente a que tuvieron por base documentos escritos, sino también a la transmisión oral de estos escritos: muchos de estos relatos se transmitieron oralmente y los evangelistas los tomaron, con toda probabilidad, de su memoria y no de escritos, lo que dio pie también a un mayor número de variantes; dicho de otro modo, no negamos la dependencia literaria entre los evangelistas, pero cuestionamos si el método usado fue siempre la copia directa de un texto escrito o la transcripción de éste utilizando su dotada memoria. De modo que cuando el segundo (Mateo) y tercer evangelista (Lucas) aplicaron su pluma al papiro pudieron tener a su disposición al menos cuatro tipos de materiales:

a) narraciones y dichos de Jesús ignoradas o desconocidas por el primer evangelista.

b) narraciones y dichos que de hecho habían sido usadas por el primer evangelista, pero que ellos había recibido a través de una tradición oral no desarrollada a partir de la versión escrita de la tradición

c) narraciones y dichos que les habían llegado de una tradicion oral acaecida a partir de la versión escrita del primer evangelista.

d) narraciones y dichos tomados directamente del primer evangelista

Y en todo caso la versión final escrita de cada evangelista dependería de su libertad para transmitir o no con exactitud el material proporcionado por su fuente oral o escrita.

De todo lo dicho se deduce que los evangelistas no son meros rapsodas (etimológicamente *el que zurce cantos*), zurcidores recibidos de fuentes orales o escritas, anteriores a ellos, gracias a las que componen una obra más o menos coherente, cuya autoría sería el resultado de una creación literaria colectiva o de una comunidad. De haber sido así realmente, difícilmente podríamos explicar la unidad de estilo, la identidad literaria de cada uno de los evangelios.

Nuestra opinión no va por ahí. En la medida en que se estudian estos escritos, creemos que hay que dar mayor carta de ciudadanía a la idea de que los autores de los evangelios son escritores casi en el sentido más moderno de la palabra, o investigadores, si se quiere, que han sabido crear una obra literaria, bien estructurada, a partir de unos materiales preexistentes, con entera libertad respecto al material recibido de la tradición, suprimiendo, añadiendo o corrigiendo según su peculiar óptica o intencionalidad.

Por eso, quien trate de explicar el origen de los evangelios a partir de las fuentes y se quede ahí no ha dado nada más que un primer paso; la restitución de las formas orales y del contenido de la tradición subyacente (historia de las formas e historia de las tradiciones) a las fuentes escritas constituiría el segundo. A partir de ahí, debemos dar un tercero para llegar al nivel de la redacción y preguntar qué ha pretendido el autor del evangelio al seleccionar, utilizar y configurar de una determinada manera los materiales que le han servido de fuente informativa para realizar su trabajo evangélico.

Si Mateo, por ejemplo, se ha servido de fuentes a la hora de redactar su evangelio, la novedad de este evangelio no está tanto en lo que dice (ya referido en su mayor parte en Marcos o en Q), sino en cómo lo dice, esto es, cómo ha utilizado esos materiales previos, cómo los ha engarzado y estructurado, dando a veces pequeños retoques literarios, casi imperceptibles, que responden a unas ideas básicas, conductoras del hilo temático evangélico y que, como meandros de un río, van apareciendo y desapareciendo por doquier. Con estos pequeños retoques, perceptibles a veces sólo a lupa de filólogo, y con la ordenación de los materiales evangélicos que ha tomado de Q o de Marcos, queda manifiesta la personalidad literaria y teológica del evangelista que ha tenido en todo tiempo presente las circunstancias concretas de la comunidad o comunidades a las que escribe, adaptando, cambian, actualizando o transofrmado el material evangélico a los nuevos destinatarios y circunstancias. Esto explica que, aunque el Jesús de la historia fue uno, cada uno de los sinópticos haya dado realce a unos rasgos de la persona del Jesús de la historia perfilando el rostro de tres Jesucristos de la fe de sus comunidades repsectivas.

 

LA PERSONA DE JESÚS SEGÚN LOS EVANGELIOS SINÓPTICOS

Esclarecido el modo peculiar en que están escritos estos textos y cómo se originaron los tres evangelios sinópticos y dado por supuesto que no son documentos históricos en el sentido moderno de la palabra, no es de extrañar que cada uno de los evangelistas presente por un lado un Jesús con unos rasgos comunes y por otro una imagen peculiar o específica de ese Jesús de la historia, contemplado a los ojos de la fe.

Mostrar lo que tiene de común la descripción de la persona de Jesús en los evangelios sinópticos y qué tiene de peculiar en cada uno de ellos es el objetivo central de esta conferencia. La pregunta es ambiciosa y dar respuesta a ella requeriría más tiempo del que disponemos ahora. Por ello yo me limitaré a partir de ahora a dar unas pinceladas sobre lo que es común a los tres y sobre lo específico de cada uno de ellos.

 

A) La persona de Jesús en los tres evangelios.

Elementos comunes.

Los tres evangelistas coinciden en el núcleo del drama del relato evangélico.

Jesús fue un judío nacido a principios de nuestra era, que reunió uno o varios grupos de discípulos y recorrió el país de Israel anunciando la llegada inminente del reinado de Dios. Su doctrina, acompañada de obras de poder o milagros y libre respecto a la enseñanza tradicional, le llevó a un fuerte enfrentamiento con las autoridades religiosas de la época que consiguieron su condena de muerte a cruz bajo Poncio Pilato. Tras la muerte, los discípulos manifestaron haberlo visto vivo. Todos los evangelios coinciden en indicar como núcleo de la doctrina de Jesús la enseñanza del amor incluso a los enemigos, la absoluta prioridad del hombre sobre la ley y la estrecha vinculación de Jesús con Dios.

Muchos de los detalles que enriquecen este núcleo histórico pueden cuestionarse:

Del decreto del César Augusto que ordena hacer un censo del mundo entero, no hay constancia hsitórica; si nació en Nazaret o en Belén, no lo podemos probar; si su concepción fue virginal o no, tampoco; los relatos del nacimiento en Mateo y Marcos, aunque aluden a determinados acontecimientos históricos, no pueden tomarse como tales en su conjunto; de los años de la infancia no sabemos nada; si tuvo otros hermanos, como afirma el evangelio, no lo sabemos con certeza y ha sido objeto de controversia desde el siglo IV, al menos. Parece ser seguro desde el punto de vista histórico que Jesús fue bautizado por Juan y que perteneció a su círculo, aunque no podemos saber por qué se independizó de él.. En cuando al número de discípulos (doce) no podemos saber si éste es un número simbólico (los doce que habría de restituir a las doce tribus de Israel) o real.

La actividad misionera de Jesús se desarrolló principalmente en Galilea, predicando especialmente a los judíos, con algunas incursiones en territorio pagano, aunque nunca en las ciudades helenísticas (Séforis, Tiberíades, por ejemplo). No sabemos cuántas veces visitó Jerusalén. Según los sinópticos una sola vez durante su actividad pública y según Juan por lo menos tres. Tampoco podemos saber la duración de su actividad de misionero itinerante (entre un año y tres según se trate de los sinópticos o de Juan). La mayoría de los estudiosos admiten que Jesús hizo milagros: cuántos, cuáles y cómo es objeto de discusión entre ellos. Que su actividad despertó tras lo que se ha denominado la primavera galilea una creciente animadversión por parte de las autoridades religiosas es cierto, pero la cantidad e intensidad de estos enfrentamientos crecen de un evangelista a otro en la medida en que los primeros cristianos se van separando de la sinagoga para convertirse en una secta.

Con relación al relato de la pasión, los evangelistas no se ponen de acuerdo en el día de la última cena y en si ésta fue pascual o no (sinópticos, sí; Juan, no); ni tampoco concuerdan en el día de su muerte, si el día de Pascua (sinópticos) o la víspera del mismo (Juan), aunque recientemente se ha propuesto una teoría que trata de conciliar las dos versiones basada en la traducción de sabbaton por día de precepto y no sábado.

Parece ser seguro que fue entregado por uno de los suyos, sin embargo no hay acuerdo en el motivo de la entrega: si hubo de por medio dinero (los sinóptivos) o no (Juan); respecto al modo en que terminó Judas hay una clara contradicción entre Mateo que dice que se ahorcó y Lucas que se despeñó, reventándosele las entrañas. Según Mateo, el campo es comprado por los sacerdotes después del suicidio de Judas; según Hechos, es Judas mismo quien compra el campo y se despeña.

Hoy se da por aceptado que Jesús fue crucificado. Pero de las escena en el calvario poco podemos saber desde el punto de vista histórico: ni cuántas frases pronunció en la cruz , pues éstas van aumentando a medida que se pasa de un evangelista a otro, por lo que algunos consideran el estadio más antiguo de la tradición está representado por el grito sin palabras de Jesús, referido por Mc 15,37; cf. Mt 27,50.

Un proceso semejante se da con la identificación y descripción del lugar del enterramiento de Jesus: En Mc 15,46 se trata de una tumba; en Mt 27,60 de un sepulcro nuevo excavado en la roca; Lucas habla de un sepulcro cavado en la roca donde no había puesto a nadie todavía (23,53); en Jn 19,39, se describe el hecho de vendar el cadaver de Jesús y echarle perfumes, como era costumbre en los enterramientos judíos. pero a la vista de la costumbre judía de enterrar a los delincuentes en un lugar aparte y humillante, algunos autores se preguntan si los relatos evangélicos de la sepultura de Jesús contienen algún núcleo histórico.

Algo semejante pasa con las apariciones de Jesús resucitado:

En Mc (16,1-8), las mujeres ven en la tumba vacía a un joven vestido de blanco que les dice que Jesús ha resucitado, pero ellas salen huyendo del sepulcro, del templor y el espanto que les entró y no dijeron nada a nadie, del miedo que tenían. En Mateo, sin embargo, las mujeres, con miedo, pero con mucha alegría, se marcharon a toda prisa del sepulcro y corrieron a anunciarselo a los discípulos. Por el camino se les aparece Jesús y les recomienda que no tengan miedo y vayan a avisar a sus hermanos que vayan a Galilea. Más adelnate se aparece Jesús a los once. En Lucas, se les presenta no un joven como en Marcos, sino dos hombres con vestiduras refulgentes y les anuncia la resurrección. Ellas van y se lo cuenta a los Once y a todos los demás, aunque estos no los creyeron. Pedro va al sepulcro, pero no vio nada. El mismo día, dos de ellos, se encuentran con Jesús camino hacia Emaús. Estos, una vez que Jesús desaparece vuelven a Jerusalén y encuentran reunidos a los once y se lo cuentan. Mientras estaban hablsando, Jesús se presenta en medio de ellos y les muestra las manos y los pies. Y como no acababan de creer, les pide de comer.

En Juan Jesús se aparece a María Magdalena y esta se lo cuenta a los discípulos. Ya anochecido, se presenta Jesús a los discípulos que estaban reunidos por miedo a los dirigentes judíos. Tomás, que no estaba, no quiere creerlo y ocho días después se le presenta de nuevo estando Tomás con ellos...

Damos por concluido aquí el repaso a algunos de los detalles que desde el punto de vista histórico no concuerdan en los evangelios, para pasar a la parte central de esta charla, afirmando que hay un núcleo histórico en los evangelios, pero que los pormenores o revestimiento de este núcleo nos deja desde el punto de vista histórico con frecuencia perplejos.

 

B) IMAGEN DE JESÚS

Pasemos a ver ahora cómo Marcos presenta la persona de Jesús. Nos situamos por tanto a partir de ahora a nivel de relato, a nivel de texto. No nos interesa saber si la imagen que da de Jesús corresponde o no al Jesús de la historia sino indicar cuáles son los rasgos característicos y peculiares del Jesús del Evangelio de Marcos, tarea que no resulta fácil.

 

JESUS, EL HIJO DEL HOMBRE

Hacia la plenitud humana

Si algo define la persona de Jesús en el evangelio de Marcos es el título que él mismo se da de Hijo del hombre u(io\j tou= a)nqrw/pou, título que no se puede separar de otro con el que se abre el evangelio: xristo/j/ u(io\j qeou= mesías hijo de Dios (por oposición a mesías, hijo de David). Con el título de El hijo de hombre el evangelista indica el origen y la calidad humana de Jesús, con el de mesías hijo de Dios la misión a él encomendada por el Espíritu de Dios y su estrecha vinculación a la divinidad. Estos dos títulos definen a mi juicio al Jesús del evangelio de Marcos. Los dos títulos se encuentra al final del evangelio en el proceso ante el sanedrín: ¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios bendito? le pregunta el sumo sacerdote. A lo que Jesús contesta. Yo soy. Y veréis al Hijo del hombre sentado a la derecha de la Potencia y llegar entre las nubes del cielo.

Antes de ser condenado a muerte, Jesús confiesa por primera vez en el evangelio ser el mesías, hijo de Dios y se identifica con el hijo del hombre sentando a la derecha de la Potencia (indicando de este modo su realeza y condición divina de éste) y llegando entre las nubes del cielo (juicio de Dios sobre la ciudad de Jerusalén: la destrucción anunciada en contra de la institucìón que ellos representan (9,1; 13,30: que tendrá lugar en esta generación).

 

El hijo del hombre

El título que Jesús emplea con más frecuencia en este evangelio para referirse a sí mismo es el de "hijo de hombre" (13 veces). Aparece por primera vez en la escena de la curación del paralítico de la camilla (Mc 2,10) donde antes de curarlo, Jesús le perdona los pecados y ante la reacción de los presentes pregunta: ¿Qué es más facil decirle al paralítico "se te perdonan tus pecados" o decirle "levántate, carga con tu camilla y echa a andar" Pues para que veáis que el hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados... le dice al paralítico: A ti te digo: Levántate, carga con tu camilla y márchate a tu casa...

 

Sentido de la expresión

La expresión hijo del hombre no es original de Marcos. Se emplea en el Antiguo Testamento para referirse a los seres humanos como criaturas de Dios. En Sal 8,4 el salmista pregunta: "¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él, el hijo de hombre para que te ocupes de él?". La misma expresión aparece también en Dan 7,13ss donde se describe un sueño en el cual el profeta ve la sucesión de cuatro imperios representados por fieras (como un león, como un oso, como un leopardo, una fiera terrible), símbolo de su crueldad e inhumanidad. Dios arrebata el poder a estas fieras y le da el control del mundo a "uno como hijo de hombre" (ki demut 'adam), es decir, a una figura humana.

En el salmo antes citado, hijo del hombre se aplica a la totalidad de los seres humanos, a la humanidad; en el libro de Daniel se puede aplicar ya a un colectivo de personas que componen un imperio o al imperio mismo en cuanto encarnado en su autoridad máxima (el rey o emperador). La expresión puede representar por tanto a una comunidad (citada en los textos de Daniel como el pueblo de los santos del Altísimo (Dn 7,18.22.27) o a un agente o individuo a través del cual Dios va a establecer su reino.

En un escrito apocalíptico judío del siglo II d. C., las Semejanzas de Henoc, la expresión se emplea como título para el agente de Dios. Está claro por ello que, aunque el título "hijo de hombre" podía emplearse en sentido colectivo (la humanidad, el ser humano), también era entendido al menos por algunos judíos de este período como designación de una persona o personas mediante las que se establecería el reino de Dios.

 

Conexión entre el texto de Daniel y el de Marcos

La primera vez que apaece esta expresión (Mc 2,10) alude al misteiroro personaje de la visión de Dn 7,13 (como un hijo de hombre: una figura humana) y figura colectiva que encarnaba el pubelo de los santos del Altísimo (=los consgrados por el Altísimo", Dn 7,18.22.27), es decir al Israel fiel a Dios que había de someter a los pueblos paganos. En la perícopa del paralítico se trata en efecto de la admisión de los paganos en el Reino (llevado por cuatro). Pero Marcos no está en la línea de Daniel, pues mientras allí se habla de someter a los pueblos paganos, aquí se trata de brindar el perdón a estos. La conexión entre el texto citado del libro de Daniel y el de Marcos se basa en que ambos textos aluden a la autoridad que tiene la figura humana citada en ellos: en Mc 2,10 Jesús dice: Para que veáis que el hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar los pecados; en Dn 7, 14 se dice: "le dieron autoridad a uno como un hijo de hombre: todas las naciones de la tierra según sus razas y toda su gloria le servirán (universalidad) y su autoridad será para siempre (Dn 7,14).

Cuando el título de el hijo del hombre aparece en el evangelio de Marcos aplicado a un individuo, en concreto a Jesús, se dicen dos cosas que "el hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados, es decir, autoridad divina (Mc 2,10 y par.) y más tarde que "es señor del sábado (precepto)" (Mc 2,28 y par.), o sea que no está sometido a las normas, incluso las más sagradas como es la observancia del precepto sabático, con lo que se indica que no hay sobre él ningún precepto y que goza de la libertad de acción propia de Dios. Estos dos rasgos, la autoridad y la libertad divinas, indican, según Juan Mateos (Hijodh 22), que la expresión tiene en los evangelios un rasgo de excelencia. Dado que el significado de la expresión aramea es "ser humano, hombre", la forma el Hijo del hombre denota en los evangelios al hombre que actúa en la tierra como Dios mismo, al que hace presente lo divino y su fuerza de vida en la historia humana; es, por tanto, el que representa la cima de lo humano, el Hombre por excelencia, el modelo de hombre.

 

Jesús, hijo de Dios

Jesús goza de autoridad y de libertad plenas incluso ante la ley divina por ser hijo de Dios, como aparece en la escena de su bautismo. Dice Marcos que, al salir Jesús del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar como paloma hasta él. Nada más salir del agua hubo una voz del cielo que dijo: "-Tú eres mi Hijo, el amado, en ti he puesto mi favor" (Mc 1,10)..

Una antigua exégesis rabínica comparaba el ceñirse del Espíritu de Dios sobre las aguas primordiales en la primera creación (Gn 1,2) con el revolotear de un ave; la comparación más precisa del Espíritu de Dios en el día de la creación con una paloma que revolotea sobre su nidada se encuentra consignada por escrito lo más tarde hacia el año 90 d.C. (Simeón ben Zoma) y pudo ser común ya en la época de los evangelistas. Los evangelios utilizan la comparación para mostrar que el que baja sobre Jesús es el Espíritu creador, que hace culminar en él la creación del hombre, llevándolo a la condición divina (1,11: Tú eres mi Hijo") y coronando con ello su plena realización humana. Jesús, desde el Bautismo, queda constituido como modelo de hombre, enraizado en la naturaleza humana, siendo al mismo tiempo hijo de Dios. Para el evangelista, la condición humana llevada a su culminación incluye la condición divina.

 

Jesús, Mesías

Este Jesús, hijo del hombre e hijo de Dios aparece en los evangelios, a su vez, como xristo/j, mesías.

El título de mesías e hijo del hombre aparecen unidos en la escena de la confesión de Pedro (Mc 8,26):

A la pregunta de Jesús a los discípulos: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? intervino Pedro diciendo: Tú eres el Mesías. Pero él les conminó a que no lo dijeran a nadie y empezó a enseñarles que el hijo del hombre tenía que padecer mucho, ser rechazado por los senadores, los sumos sacerdotes y los letrados, sufrir la muerte y a los tres días resucitar. Y exponía el mensaje abiertamente. Entonces Pedro lo tomó consigo y empezó a increparlo. El se volvió y de cara a sus discípulos, increpó a Pedro diciéndole: Quítate de mi vista, Satanás, porque tu idea noes la de dios sino la humana.

 

Mesías hijo de Dios

Para Pedro, Jesús es es el mesías de las espectativas judías (o( xristo/j, con artículo; no simplemente xristo/j). Por eso, Jesús manda a los discípulos no contar a nadie la declaración hecha por Pedro, hasta tanto no se aclare en los evangelios qué clase de mesías es Jesús.

¿En qué sentido es Jesús mesías?

Lo es en un sentido peculiar y distinto del esperado: es mesías hijo de Dios (Sal 2,7: tú eres mi hijo), por oposición a mesías hijo de David, es decir, no es un mesías como David, rey guerrero o violento. Es más bien el hijo amado en quien Dios se complace:

-La expresión "el amado" alude a Isaac, hijo de Abrahán, quien obedeciendo la orden de Dios se dispone a aceptar la muerte de su hijo;

-Y es al mismo tiempo aquél en quien el Padre se complace, expresión que alude al Siervo de Yahvé de Isaías, del que se dice que dio su vida por todos los hombres (Is 49,6; 53,4ss).

De este modo el evangelista previene a sus lectores de toda falsa interpretación mesiánica en clave nacionalista y triunfal que pudiera surgir al aplicar a Jesús la denominación el Hijo del hombre inspirada en Daniel, un rey a quien se le da la autoridad, el poder y la fuerza.

Jesús es más bien un mesías destinado a dar la vida ("empezó a enseñarles que el hijo del hombre tenía que padecer mucho, ser rechazado por los senadores, los sumos sacerdotes y los letrados, sufrir la muerte y, a los tres días, resucitar"). Que el hijo del hombre es mesías dando la vida se prueba por el número de veces que la expresión esta expresión aparece en el contexto de la entrega, muerte y resurrección de Jesús: siete veces (Mc 8,31; 9,31; 10,33; 14,21: la traición al Hijo del hombre; 14,41: la entrega del Hijo del hombre; Mc 9,9: la resurrecicón del Hijo del hombre; 9,12: el rechazo del hijo del hombre); de las seis restantes, tres se refieren al hijo del hombre en su quehacer terreno antes de la pasión y tres a su triunfo posterreno.

 

Sentido inclusivo del hijo del hombre

El significado de la expresión el hijo del hombre no se agota en Jesús sino que que incluye también a sus seguidores. Según Juan Bautista, Jesús va a bautizar con Espíritu Santo: es decir, va a comunicar a otros el mismo espíritu que está en él. O lo que es igual, otros hombres como Jesús van a participar del Espíritu de Dios y van a tener autoridad en la tierra y libertad ante la ley, van a poder llegar a ser también hijos de Dios como Jesús y prolongar su función mesiánica.

Que la expresión hijo del hombre no es exclusiva de Jesús en el evangelio de Marcos se deduce de que éste nunca se define en primera personal como el hijo del hombre, nunca dice: Yo soy el hijo del hombre. Aunque es cierto que en muchos textos la expresión se refiere a Jesús principalmente, siempre lo es como exponente de la plenitud humana, como modelo del desarrollo humano por él alcanzado. Tan es así que en el evangelio de Mateo, tras perdonar Jesús los pecados y curar Jesus al paralítico, la gente concluye: Al ver esto, las multitudes quedaron sobrecogidas y alababan a Dios, que ha dado a los hombres tal autoridad (Mt 9,8). La autoridad del hijo del hombre se ha transmitido a los miembros de la comunidad de Mateo.

Tampoco el ser hijo de Dios o ser mesías, tal como lo utiliza Marcos, son expresiones aplicables exclusivamente a Jesús. Si Jesús es el Mesías ungido por el espíritu, también sus seguidores, bautizados con Espíritu Santo, participan de su filiación y de su mesianismo. Jesús no aparece así como el salvador único e individual, sino como el que inicia y hace posible la liberación y salvación del género humano que ha de ser continuada por los suyos. Los evangelistas proponen, por tanto, que quienes se adhieren a Jesús pueden llegar a ser hijos de Dios y continuar su misión mesiánica.

Este es a mi juicio el perfil peculiar de Jesús en el Evangelio de Marcos, que aparece como el hijo del hombre, que da su vida por los demás (para esto ha sido ungido como mesías) y ha recibido el espíritu de Dios convirtiéndose en su hijo amado en quien él se complace. Al trasnmitir Jesús el espíritu a sus seguidores, éstos continuan la misma misión de Jesús.

De los dos títulos (el hijo del hombre/ mesías hijo de Dios) el primero indica la procedencia humana de Jesús del hombre y su solidaridad con la raza humana, el segundo su función y su apertura a la divinidad. Estos títulos define el perfil peculiar del evangelio de Marcos. El resto del evangelio consistirá en mostrar como Jesús es hombre, cómo participa de los conflictos humanos y alivia las miserias humans, cómo lleva adelante , y a lo largo del evangelio se irá viendo como ese Jesús es un ser humano y participa de los conflictos humanos, cómo lleva a delante la función de ser mesías, en un modo totalmente inesperado no en la linea del mesias davídico y guerrero -el sucesor de David- sino como hijo amado en quien Dios se complace que acepta la muerte (como Abrahán aceptó la de su hijo) y que da la vida como el siervo sufriente de Isaías.

La denominación "el Hijo del hombre" pone de relieve el origen humano de Jesús y lo presenta como la plena realización del hombre; la denominación [el] Hijo de Dios, por su parte resalta la condición divina de Jesús en la que culmina su condición humana. La cristología de Marcos en particular y de los evangelios en general es una antropología teológica que, mostrando como prototipo a Jsús, pone de manifiesto las posibilidades del ser humano y la meta de su desarrollo (Mateos 214). La expresión hijo del Hombre tiene además carácter extensivo: incluye a Jesús, el prototipo de Hombe, y tras él, a los que han recibido su Espíritu.