Decálogo Sacerdotal

 

Santísima Virgen María, acudo a ti porque me veo muy necesitado de tu ayuda solícita y eficaz.

María, Madre de Jesús y Madre mía, hazme un sacerdote:

Sabio, para saber predicar,

Sano, para poder trabajar,

Santo, para ayudar a los demás,

Simpático, para alegrar a mi prójimo,

Sufrido, para llevar mi Cruz.

María, Madre de Cristo Sacerdote, que yo sea también un cura:

Salado, con la sal del evangelio y no soso,

Sencillo, y no soberbio,

Sensato, y no necio,

Sereno, y no precipitado,

10º Sincero, fiel y siempre tuyo.

Todo tuyo, Virgen María. Que siempre diga sí a Dios, sí al Señor. Para bien y provecho de todos. Amén.

Gustavo Johansson
sacerdote diocesano
Director espiritual de Mercabá