LA ASCENSIÓN

Jesús a la derecha de DIOS.......y nosotros quedamos buscando la madurez de nuestra FE con los medios y las limitaciones de cada día.

El día de nuestro BAUTISMO, como cristianos y en cristiano, iniciamos nuestra personal ascensión al cielo. ¿Llevamos lo necesario para llegar a la cima de nuestros ideales?

Como grupo y como Iglesia caminamos por mil senderos que nos llevan a ese horizonte de paz y de felicidad que es el cielo. ¿Trabajamos como comunidad para que no nos falte en ese itinerario la alegría de creer y de esperar en DIOS?

En la escalada a esa cumbre, que es la ciudad de la eternidad, encontramos cruces, luces y  sombras. ¿Somos conscientes  que todo esfuerzo siempre exige un riesgo y nos regala alguna que otra espina?

 

DÍA DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
 

Unos lo vieron marcharse.....y fue motivo más que suficiente para seguir dando razón de su estilo de vida, de su presencia, de sus milagros y de sus signos. Otros ahora y aquí, son los que se marchan, no al cielo, y sí a los pozos de la incredulidad o de la apatía religiosa, de la crítica sistemática a todo lo eclesial o al acoso fácil e intolerante

Unos se quedaron parados, contemplando la elevación de Cristo al podium del cielo, otros –aquí y ahora- se quedan embelesados ante una sociedad que hace triunfar la soberbia y el pragmatismo, el sensacionalismo y la mediocridad.

Unos, a pesar de los temores y de los miedos, marcharon imparables dando testimonio de la Resurrección de Cristo. Otros –aquí y ahora- permanecemos impasibles ante lo que debiera ser una experiencia pascual que transformase toda estructura y corazón de los hombres y mujeres de nuestro tiempo. ¿Con el corazón tembloroso y cobarde?....puede que sí; nunca es tarde para volver a intentarlo.

Unos miraban al cielo, sobrecogidos y emocionados, tal vez si entender pero comprendiendo que Jesús –en cabeza y cómo cabeza- les enseñaba el final de la meta de la vida cristiana: hay que terminar lo que se comienza

Otros....se empeñan en orientar sus retinas exclusivamente hacia lo que acontece en la tierra. Creen que su vida no es efímera...que sus días no están contados...viven como reyes y hasta como dioses. ¿Qué será de estas personas  y de sus vidas cuando la fragilidad y la caducidad de sus tesoros llamen a sus puertas?

Unos, aun disparándose Jesús al encuentro del Padre, sienten que el Espíritu sigue hablando y dando vitalidad siempre nueva a su FE, a su iglesia, a su pueblo, a su ciudad…..

Otros....embotellados y abotargados por el ruido y la imagen, son incapaces de vivir el Misterio, de escuchar la voz suave de Dios, de disfrutar con el alimento de la Eucaristía, de recuperar el brillo perdido de sus vidas con la fortaleza y la brújula de la Palabra de DIOS.


A
ún recuerdo la respuesta de un niño en los comienzos de mi ministerio sacerdotal ante la pregunta de: “cómo sería el cielo”... ”tiene que ser la  bomba¡¡¡¡” me respondió.

Ciertamente. La Ascensión del Señor y la que a nosotros nos espera, en lenguaje actual e inteligible, ¡es la bomba!.

Es  el despegue hacia ese lugar donde los rostros se iluminan con la claridad de la Gloria del Señor. Donde el atleta en la Fe se da por satisfecho del camino recorrido. Donde el Padre quita la mochila y su peso de nuestros hombros. Es la realidad donde el cristiano ve cumplidos sus sueños. El oasis de paz y de esperanza que el mundo nos ha negado. El pupitre donde Dios pone al fondo a los aventajados en la tierra y en primera fila a los que parecían necios y tontos.

Precisamente, porque el cielo “es la bomba... merece la pena creer y luchar por los valores que JESÚS nos trajo. Por su Iglesia y por su Reino, por su Evangelio que es fuego que abrasa la injusticia, la tristeza, el desamor, la violencia ...

 
Jesús, se va, pero nos envía pronto –mucho más pronto de lo que imaginamos–
la fuerza de su Espíritu Santo. Mientras exista ese soplo... los cristianos no tenemos derecho ni al pesimismo y, mucho menos, al desencanto

 
 

FELIZ DIA DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR¡¡¡¡¡

Javier Leoz