NTRA. SRA.
de
  MONTSERRAT

PATRONA DE CATALUÑA

Monasterio de Montserrat

BARCELONA

     

     
     

A 60 kilómetros de Barcelona, en la tierra que sabe acoger y despedir por  puertas que entran  hacia el mar y montañas en trampolín que empujan hacia el resto de Europa, sobre un atalaya de 720 metros de altura, una virgen de tez negra y serena  se convierte en faro que guía a todos los hijos que le buscan en movimiento ascendente desde la llanura catalana.

La Virgen de Montserrat (aquella que apareció en “monte aserrado”) fue declarada  patrona de Cataluña por el Papa León XIII.

Cuenta la leyenda que unos pastores estaban pastando sus ovejas cerca de Montserrat y descubrieron la imagen de madera en una cueva, en medio de un misterioso resplandor y cantos angelicales. Por órdenes del obispo de llevarla a la catedral, comenzó la procesión, pero no llegó a su destino, ya que la estatua se empezó a poner increíblemente pesada y difícil de manejar.

La virgen , excepto en rostro y manos, es dorada y responde a los cánones de una talla románica con unos 95 cms de altura. El color oscuro de Nuestra Señora de Montserrat se atribuye al humo de innumerables velas y lámparas, que por siglos se han encendido ante la imagen día y noche, aunque también subyace la teoría de que los artistas utilizaban el betún de Judea para oscurecerlas. Recientemente, de hecho, se hicieron unas catas sobre la imagen y se descubrió que es de color claro.

Entre los santos que visitaron el lugar venerado se encuentran S. Pedro Nolasco, S. Raymundo de Peñafort, S. Vicente Ferrer, S. Francisco de Borja, S. Luis Gonzaga, S. José de Calasanz, S. Antonio María Claret y S. Ignacio de Loyola, que, siendo aún caballero, se confesó con uno de los monjes y pasó una noche orando ante la imagen de la Virgen. A unas cuantas millas queda Manresa, un santuario de peregrinación para la Compañía de Jesús, la orden Jesuita fundada por San Ignacio, pues encierra la cueva en donde el Santo se retiró del mundo y escribió sus Ejercicios Espirituales.

Los grandes poetas Goethe y Federico Schiller escribieron acerca de la montaña; y Beethoven murió en Viena, en una casa que había sido un antiguo estado feudal de Montserrat. Además de esto, el lugar se hizo famoso gracias a Richard Wagner, quien utilizó el sitio para dos de sus óperas, Parsifal y Lohengrin

Hoy, dicha devoción, está fielmente guardada y respaldada por la liturgia de una comunidad esplendorosa de benedictinos donde, especialmente en la Salve y el Virolai, interviene el coro de niños más antiguo de Europa.

     
     

  UNA PALABRA:
  “Su madre dijo a los sirvientes: HACED LO QUE EL OS DIGA”

     

-Acercarse a Monserrat implica ascender por un embudo donde, los caminos, se hacen estrechos para llegar a Dios pero en los que siempre hay un sitio para alguien.

-Si los grandes poetas y músicos encontraron la inspiración a sus obras... también, quien asciende a este Santuario, encuentra inspiración y pistas para saber “dónde está” y “hacia dónde quiere ir” con la mano de María.

-Contemplar el paisaje rocoso, donde está enclavada esta imagen mariana, es pensar que son manos de firme piedra que se elevan hacia el cielo buscando respuestas en nombre de aquellos/as que las buscan desde abajo con Fe y Esperanza.

-Recluirse al amparo de la Virgen de Monserrat es entrar dentro de uno mismo. Es elevar la vista y los sentimientos hacia Dios. Es superarse en lo cotidiano buscando la trascendencia de ese momento único e inolvidable.

-Schiller llegó a escribir: “Monserrat atrae al hombre del mundo exterior al interior”.

     
     


 

Buen día con la...
VIRGEN DE MONSERRAT

Javier Leoz
Sacerdote