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León,
fundada antes de Trajano, fue colonia militar en su origen. Fundada
por los romanos para acuartelamiento de la Legión VII Gemina, es
seguro acomodar la etimología de su nombre a "Legio" y es probable que
entre los siglos XII y XIII, cuando el latín se transformaba en el
romance vulgar, se formaba de "Legio" la actual León. Su poco densa
población se agrupa en pequeños pueblos agrícolas, situados en las
proximidades de los ríos y en ciudades que conservan monumentos
arquitectónicos, reveladores del esplendor de otras épocas. Su paisaje
grave, serio, entero, profundo, que el gran poeta Gabriel y Galán,
insuperable cantor del alma y de los campos de su tierra, caracterizó
en estos inspirados versos: |
"los de las pardas,onduladas cuestas,
los de los mares de enceradas mieses,
los de las mudas perspectivas serias,
los de las castas soledades ondas,
los de las grises lontananzas muertas..."
La
provincia de León presenta aspectos variadísimos e interesantes: desde el
bello paisaje del Bierzo, con campos feraces y huertas deliciosas, a las
peladas cimas de la maragatería, pasando por las próvidas tierras del
trigo; desde las imponentes alturas de los Picos de Europa a las
espléndidas vegas que rodean la capital, con el intermedio de los secos
pastizales de los Montes de León.
La
variedad de climas y paisajes, amén de su misma característica
agropecuaria, subrayan el aroma de la cocina, ya que, pueblo es éste de
buen beber y mejor comer.
Romerías en torno a María y Santoral, tradición, paisaje, historia y
arte, resumidas en una sóla palabra: LEÓN.
Por encontrarse en el "Camino de Santiago", fue fácil el nombre de Virgen
del Camino o "Ventas del Camino", como se le conoció también.
Porque un día -cuenta la tradición- estaba un pastor de Velilla de la
Reina, llamado Alvar Simón Fernández, el día 2 de Julio de 1505, fiesta de
la Visitación de la Virgen, guardando su ganado y "entreteniéndose" con
profundas reflexiones, cuando vio en el sitio en que hoy se encuentra la
Ermita del Humilladero, a la imagen de nuestra Señora, parecida en la
forma a la Virgen del Camino de León. Se sorprendió el pastor -sigue
diciendo la relación que seguimos-, al ver delante de sí a tan gran reina,
rodeada de claros resplandores, y más cuando oyó que le hablaba la misma
Señora, diciéndole: "Vete a la ciudad, avisa al obispo que venga a este
sitio y coloque en lugar decente esta mi imagen, la cual ha querido mi
Hijo se aparezca en este lugar, para bien de esta tierra". A lo que
respondió el pastor: "Señora, ¿cómo me creerán de que sois Vos la que me
envía?" Y le dijo la Virgen: "Dame esa honda que tienes en la mano". Y,
tomándola en la suya, la Soberana Señora cogió una piedra pequeña, la
colocó en la honda y la arrojó diciendo: "Di al obispo que encontrará esta
piedra tan grande, que será señal suficiente de que yo te envío, y en el
mismo en que hallaréis la piedra, es mi voluntad y la de mi Hijo que se
coloque la imagen". |