LA VIRGEN DE ARANTZAZU EN SAN SEBASTIÁN

     
     

En un escondido lugar, en los aledaños de Oñate y encumbrado en plena montaña, se encuentra el Santuario mariano más famoso de Guipúzcoa: NUESTRA SEÑORA DE ARANTZAZU. Una imagen diminuta (apenas 30cms) pero de gran altura y peso específico en la estima, conciencia y devoción de los guipuzcoanos

Su templo moderno y asaeteando el cielo de Oñate ( construido a partir de los años 51 ) no estuvo exento de polémicas y de sucesivas paralizaciones. Hoy, por el contrario,  se le considera como una de las edificaciones religiosas más prestigiosas y originales, no solamente del Pais Vasco, sino incluso de España con la intervención de Chillida, J.Oteiza y Sainz de Oiza.

En en siglo XV el pastor Rodrigo Balzategui se encuentra con un rostro resplandeciente posado sobre un espino. El pastor aturdido le pregunta en euskera: “¿Arantzan Zu?” (“¿Tú entre las espinas?”). Desde entonces este lugar de aparición, rodeado de impresionantes valles, no ha dejado de atraer a gentes de toda clase y condición.

Los Franciscanos, en permanente custodia desde 1541, hacen posible que en cada amanecer se renueven el afecto singular que los guipuzcoanos sienten hacia su Patrona y, elevan singular plegaria de despedida al anochecer, con la misma lengua de aquel pastor que, en euskera, se atrevió a preguntar a Santa María de Arántzazu.

Es la Patrona de Guipúzcoa y su fiesta, cada 9 de septiembre, es el fuente de fe para muchos, de poesía para otros y de recuerdo imborrable para todos.

     
     

UNA PALABRA: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?” (Lc 1,39 ss.)

     

Uno, cuando se pone frente a la diminuta Virgen  de ARANTZAZU, llega a concluir que a DIOS lo que le gusta es la pequeñez.

-En las dificultades, cuando uno se hace pequeño, Dios siempre sale al encuentro.

-En las grandezas cuesta descubrir y palpar la presencia de Dios

-En los espinos, de los que surgió esta advocación, es donde aprendemos el valor del sufrimiento y a enfrentarnos  a las contradicciones y contrariedades.

-Hoy, es Ella, quien nos pregunta: “¿arantzan zu?” (¿tú entre los espinos?). Ojalá seamos capaces de responderle: “¡Sí Madre mía! pero, con tu ayuda, hasta los pinchazos que nos da la vida... duelen menos o, tal vez, se llevan mejor”

-Hoy, como el Papa Juan Pablo II ayer en la Plaza Colón, nos invita a descubrir y guardar las raíces cristianas que han sido el alma y el sostén de la historia y de la estructura de nuestra tierra. Para ello... quién mejor que, la Virgen de Arántzazu, para quitar esas espinas que nos envenenan e inmovilizan como cristianos.

     
     

Feliz día con  Arántzazu

Javier Leoz

Sacerdote